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MUNDO OBRERO

¿Quién es Miguel Acevedo, el nuevo titular de la Unión Industrial Argentina?

Tras varios debates, hubo “fumata blanca” en la sede de las grandes patronales. El hombre de una de las grandes ganadoras del boom sojero será el nuevo jefe.

Miércoles 26 de abril | Edición del día

Los grandes medios siguieron, estos días, los entretelones de las elecciones en la UIA. No se trata, como imaginan, de ningún acto democrático. Más bien consiste en un período de lobby abierto que incluye todo tipo de operaciones y maniobras entre las grandes patronales.

Al ballotage habían llegado dos hombres trascendentes en la entidad. No necesariamente por su propio peso, que lo tienen, sino por los intereses que representan.

Daniel Funes de Rioja es abogado y empresario, y responde a las grandes cámaras de la alimentación nucleadas en la COPAL. Hace poco contamos su trayectoria, que van desde su cargo como funcionario en la dictadura hasta la precarización y despidos de sus empleados del call center Task Solutions.

Miguel Acevedo viene del palo de la economía y las finanzas, y representa a las grandes exportadoras de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), entre ellas Cargill, Molinos y la empresa que preside, Aceitera General Deheza.

Este martes, varios días antes de la “elección”, se conoció el nuevo “capo”. Según los medios especializados, “Acevedo ganó puntos por su buen vínculo con el Gobierno” (Infobae), pero como premio consuelo Macri designó a Daniel Funes de Rioja, “para estar al frente del Business 20 (B20), capítulo empresarial del G20 que se llevará a cabo en Argentina” (La Nación).

Carrera aceitada

En su perfil profesional, Miguel Acevedo asegura haber realizado gran parte de su carrera en Aceitera General Deheza.

Para quienes no la conocen, se trata de una de las mayores productoras de aceite y la principal exportadora de maní del país. Además produce harinas, biocombustibles, semillas y agroquímicos. Su dueño, el jefe de Acevedo, es Roberto Urquía. Un hombre que supo aceitar, vale repetir el término, las relaciones entre política y negocios. Urquía fue intendente de su pueblo, siguiendo la carrera de su padre que lo había sido en la dictadura. La carrera política lo llevó a convertirse en uno de los financiadores de la campaña de Néstor Kirchner, que le devolvió los favores con millonarios subsidios. El romance se terminó en 2008, cuando el senador “nacional y popular” votó contra la resolución 125. ¿Qué esperaban?.

Pero el mayor logro de los Urquía fue crear la Fundación de Mediterránea. Junto a los Roggio y los Pagani fundaron en 1977 una de las usinas más reaccionarias de la burguesía local. Su mejor alumno fue Domingo Cavallo, que los favorecería durante la dictadura y el menemismo.

La mejor forma de conocer a Acevedo es hablar de los Urquía, sus jefes y mentores.
Sin embargo, el flamante presidente de la UIA supo emigrar de tierras cordobesas para hacer sus propias armas. Durante varios años fue directivo del Banco Santander (español) y el Lloyds TSB Bank (inglés), justo en momentos en que los estados europeos rescataban a la banca privada de la crisis capitalista.

Aceitera General Deheza ha sido una de las grandes ganadoras de las últimas décadas. En la crisis del 2001 fue una de las que fugaron cientos de millones de dólares esquivando el corralito. Con el duhaldismo fue una de las beneficiadas con la devaluación y la pesificación asimétrica. Durante el kirchnerismo fue una de las ganadoras del boom sojero y exportador, millonarios subsidios incluidos. Aún así, terminó investigada y multada por evasión impositiva junto a las grandes cerealeras multinacionales. Con el macrismo es también parte de las ganadoras, tras la baja de retenciones y otros beneficios.

Ellos se preparan

Confirmado. La Unión Industrial eligió a un hombre ligado a las multinacionales aceiteras, los terratenientes y las finanzas. Uno no puede evitar recordar aquella chicana de Juan Domingo Perón, cuando dijo que la UIA “no es unión, ni es industrial, ni es argentina”.

El general lo decía para recomendar a otra cámara patronal, la CGE. Por eso preferimos las palabras de Milcíades Peña, que polemizando con los defensores del ‘empresariado nacional’, decía que “la burguesía industrial argentina se ha fusionado desde el comienzo con el gran capital proveniente de actividades extraindustriales: comercio, banca, finanzas y, en fin, con el capital imperialista. Se vincula al imperialismo ‘desde los dientes de leche’ y crece en constante dependencia del capital y la técnica imperialista”.

Acevedo no solo llega con respaldo sino con experiencia. Ya estuvo al mando de la UIA allá por 2011. Fue cuando dijo que “los aumentos salariales tienen que estar atados a la productividad”. Esa es su ideología.

Malvenido, señor Acevedo.








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