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¿Quién decide en los terciarios de la provincia de Buenos Aires?

Quiénes definen los planes de estudio, concursos, regímenes de asistencia y presupuesto. Cómo funciona el supuesto co-gobierno (CAI). La herencia de la Ley de Educación Nacional del kirchnerismo.

Silvina Villarreal

Estudiante I.S.F.D. N° 56

Ana Seni

ISFD N° 88 | San Justo

Martes 6 de septiembre de 2016 | 19:04

Los Institutos de Formación Docente han sido de los grandes perdedores en la “década ganada”. Por un lado, no cuentan con presupuesto propio más que para el pago de salarios, y es conocida por todos sus estudiantes y docentes la falta de edificios propios, la disponibilidad de cursada en los tres turnos, entre otras grandes deudas pendientes de la administración Scioli. A esto se suma que la comunidad educativa de los terciarios no tienen autonomía en el gobierno de las instituciones, ósea que están atados a los funcionarios políticos de turno y sus decisiones arbitrarias e inconsultas. Por ejemplo, los planes de estudio son decididos a espaldas de la comunidad educativa.

Hoy el ajuste y tarifazo de Cambiemos, que afecta las condiciones de vida de los trabajadores y estudiantes, los salarios de miseria para los docentes y los despidos en programas socioeducativos, vuelven actual la discusión sobre quién decide en nuestros institutos.

Una breve historia de los terciarios sin autonomía

En el año 2007, basándose en la Ley de Educación Nacional (LEN), que no es otra cosa que una continuidad de la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior menemistas, el kirchnerismo creó el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD) y la Mesa Federal de Directores de Nivel Superior, que nuclea a establecimientos públicos, privados y confesionales. Entre ambos organismos durante casi todo el gobierno de Cristina Kirchner trabajaron en diversas formas de “homogeneización” del sistema de educación superior, todas ellas tendientes a atacar la ya cuasi nula autonomía de los institutos terciarios, donde no hay partidas propias de presupuesto, y lo que se asigna del presupuesto provincial es casi un 100 % para salarios.

No queremos dejar de mencionar que hoy el gobierno de Cambiemos está llevando a cabo despidos en el INFD, atacando a sus trabajadores. Defendemos de manera irrestricta sus puestos de trabajos.

Estos organismos crearon los nuevos Consejos Académicos Institucionales (CAI) como órganos de co-gobierno en los institutos, compuestos por dos no docentes, y paridad entre docente y estudiantes (el número de integrantes de cada claustro varía según cantidad de alumnos entre 6 y 8) más el director o directora.
Pero ya desde el documento promulgado por el Ministerio de Educación, se intenta limitar el CAI. Sus decisiones no son vinculantes, es decir es un organismo meramente consultivo. Lo que en criollo significa, que no deciden nada, y las verdaderas decisiones se toman desde arriba por funcionarios que la comunidad educativa no eligió.

Así fue como, por ejemplo, se implementaron los planes de estudio homologados, dónde los institutos privados y católicos tuvieron mucho peso en desmedro de los públicos, y se avanzó en planes de estudio que devaluaron profundamente la calidad de la formación específica de la carrera elegida y se ponderó la implementación de materias generalistas que apuntan a un docente que pueda “contener” a los estudiantes en los institutos sin problematizar la cuestión del acceso a una educación de calidad. Todo esto decidido en las mesas compuestas por funcionarios del Instituto Nacional de Formación Docente sin consultar a los simbólicos organismos de co-gobierno, ni a docentes y estudiantes que son los principales afectados por estas decisiones.

¿No deberían ser verdaderamente democráticos y con facultad resolutiva? Si así fuera, el CAI podría ser una herramienta más ante futuros ataques, que le ponga límite a las gestiones decidiendo los estudiantes, docentes y auxiliares en pos de la coordinación y movilización común. He aquí el fondo de por qué los CAI tienen la primera pelea planteada en que sean resolutivos.

Cabe aclarar, que las agrupaciones kirchneristas, como el Frente de Estudiantes del Conurbano o la Haroldo Conti, sin pelear por este punto, que implicaría avanzar en la verdadera autonomía y democratización de los terciarios, legitima el CAI, e incluso quieren reemplazar las instancias democráticas de organización estudiantil, que son los centros de estudiantes como meros dadores de servicios y gestores con los municipios, mientras pretenden que las verdaderas discusiones se hagan sólo en el CAI.

Un organismo como este, que se propone ser de co-gobierno, es decir, dónde los distintos claustros, estudiantil, docente y no docente puedan decidir sobre las cuestiones institucionales, no puede ser tal si tiene carácter “consultivo”, si no resuelve las cuestiones centrales como los concursos docentes y las discusiones sobre los planes de estudio, entre otras “reformas”, que muchas veces, esconden un ataque a la educación pública de calidad.

¿Quién elije a los directores?

El propio INFD avala que los directores sean elegidos por jurados a puertas cerradas, como ocurre en casi toda la Provincia de Buenos Aires, donde los estudiantes y docentes no tenemos participación alguna. Además, la reglamentación le otorga una atribución feudal por encima del resto de los claustros docente y estudiantil, a la figura del director, cuando dice: “Las decisiones del Consejo se adoptarán por la mitad más uno de los votos de los Consejeros presentes. En caso de empate, el Director tendrá doble voto”.

Para que el CAI sea verdaderamente democrático, podría existir un gobierno colegiado con mayoría estudiantil, claustro docente y voz y voto para los no docentes, pero mientras subsistan las figuras directivas, la elección más democrática es el voto directo universal, según el criterio una persona un voto, y no jurados arreglados a nuestras espaldas.

Al respecto, Ramiro Panuccio, de la conducción del Centro de Estudiantes del ISFD Nº 88 de San Justo y militante de la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda: “En nuestro instituto se está volviendo a discutir la posibilidad de implementar el CAI. La pelea está en lograr que sean verdaderos organismos de co-gobierno, donde se nos garantice el derecho democrático de elegir a los directivos, mientras avanzamos en un gobierno colegiado. ¿Porqué sus votos valen más que el nuestro? Los estudiantes somos mayoría en los terciarios, no nos manejamos con criterios meritocráticos, y somos los únicos que no tenemos ataduras materiales con la institución. Por eso necesitamos mayoría estudiantil y que los consejeros electos sean mandatados desde abajo, como en asambleas y cuerpos de delegados, para tomar decisiones. Planteamos además que los cargos del CAI deben ser rotativos y revocables. Mientras el macrismo quiere atacar la educación pública, los institutos de formación docente tenemos que conquistar un co-gobierno democrático y resolutivo, para fortalecernos en la pelea para defender una educación pública y de calidad, rompiendo las ataduras a los funcionarios de turno. Lo único que debe brindar el Estado es el presupuesto necesario para que podamos acceder los jóvenes de la provincia, a una educación verdaderamente pública, gratuita y de calidad. Como parte de la conducción del centro de estudiantes del instituto peleamos porque las verdaderas instancias de deliberación y decisión de los estudiantes sean las asambleas y los delegados por curso, a diferencia de las agrupaciones kirchneristas que quieren además, diluir a los centros de estudiantes en el CAI. Defendemos un centro de estudiantes independiente del gobierno nacional y provincial, del municipio y de las autoridades.”, concluyó.







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