Sociedad

DERECHO A LA PEREZA

¡Que viva la pereza!: todo el mundo detesta el trabajo

¿Te gustaría tener 30 días de vacaciones pagadas al año? Para lograrlo, un empleado en México debe trabajar de 30 a 34 años. Para lograr 15 días de vacaciones, el empleado deberá trabajar en la misma empresa entre 10 y 14 años. México es el país que menos vacaciones da a sus trabajadores de toda América Latina.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Miércoles 28 de marzo | 17:11

En una representación del pleno empleo en la URSS, estalinista, Aleksei Stajanov, minero metalúrgico, fue considerado como el héroe del trabajo socialista en 1970. Es el ejemplo del sacrificio personal dedicado al “progreso” de la “república socialista”. En el marxismo de veta estalinista, el trabajo es un culto muy apasionado: el culto al trabajo y el progreso.

Aleksei Stajanov

El “estajanovismo” fue uno de los peores males políticos en el movimiento obrero de la URSS: propugnaba el aumento de la productividad laboral, basado en la propia iniciativa de los trabajadores. El trabajo era una fuente de valor, riqueza, progreso. Para el “estajanovismo”, el trabajo humanizaba, el trabajo duro, con ritmo acelerado, de una productividad mayor. Era una forma de participación política.

Frente a esa interpretación productivista que fortalece el culto del trabajo de un modo apasionado, las ideas llamadas “utópicas” del siglo XIX parecen más sanas. Paul Lafargue escribió El derecho a la pereza en el que se explica que la lucha por el derecho al descanso es una lucha anticapitalista.

En México, por ejemplo, tienes mucho trabajo y pocas vacaciones. ¿Te gustaría tener 30 días de vacaciones pagadas al año? Para lograrlo, un empleado en México debe trabajar de 30 a 34 años. Según un reportaje, para lograr 15 días de vacaciones el empleado deberá trabajar en la misma empresa entre 10 y 14 años. México es el que menos vacaciones da a sus trabajadores de toda América Latina.

Las negatividades del trabajo y el derecho al aumento del mínimo social vital es una lucha política. Karl Marx en sus Manuscritos Económico filosóficos explicó que el problema no es el trabajo: es la enajenación.

El proletario, al no tener nada más que su fuerza de trabajo para sobrevivir, debe enajenar su tiempo disponible al patrón. De ahí que el trabajo sea una contradicción: mientras crea el mundo y las cosas (mercancías), al estar despojado de la propiedad su trabajo se extraña, se separa y enajena.

El trabajador, lejos de llegar feliz al trabajo lo rechaza, le deprime, le entristece. Pero el problema no es el trabajo en sí mismo: es el régimen de propiedad privada, el que enajena la fuente creativa de todo trabajo.

El trabajador enajenado se extraña. Y “ sólo hay humanidad, humanización cuando se regresa a las actividades animales del ser, dormir, comer, descansar”.

El trabajo hace más pobre al trabajador, su trabajo es más reiterado, más intenso, más largo: lejos de humanizar el régimen de propiedad privada, el trabajo deshumaniza y convierte al empleado en un autómata con vida.

Mirar el cielo estrellado, leer una novela, plantar semillas y hacer un huerto, hacer ejercicio, ir al cine, dormir más tiempo, salir a pasear, caminar, correr, descansar no son vicios pequeñoburgueses: son una forma de combate a la moral política sobre el trabajo de la clase dominante.

Para la burguesía, sus partidos, sus medios de comunicación, el trabajador debe trabajar todos los días y no tiene derecho a la pereza, al ocio, al descanso. Es la lucha por el aumento del mínimo social vital, es una lucha política.






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