Política

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Que tiemblen todas las plazas este 24 de Marzo

Se cumplen 41 años del golpe genocida de 1976, y este aniversario nos encuentra atravesados por debates que a simple vista parecen atrasar varias décadas.

Myriam Bregman

Diputada nacional (MC) FIT | CeProDH | @myriambregman

Jueves 16 de marzo | Edición del día

Venimos de importantes movilizaciones: con los docentes, con la columna del sindicalismo combativo en la marcha de la CGT y en el enorme paro de mujeres que realizamos el 8 de Marzo. Nuevamente vamos a protagonizar el 24 de Marzo una masiva marcha contra un Gobierno negacionista y notablemente ligado con sectores que participaron o que reivindican la dictadura. Como lo hemos hecho siempre, marcharemos de manera independiente de los encubridores de Milani. Este 24 tenemos que hacer temblar todas las plazas del país.

La negación del genocidio por parte de varios funcionarios, acorde con las afirmaciones del propio presidente Macri, que dijo que él “no tenía idea si fueron nueve mil o treinta mil” los desaparecidos, provocó un amplio repudio; dirigentes radicales que declaran con orgullo que ellos (la UCR) también condenaron a Mario Firmenich (a treinta años, mucho más que a las cúpulas militares), tratando de volver a instalar la teoría de los dos demonios, junto con negacionistas de todo pelaje que pretenden bajarle la gravedad a las atrocidades cometidas durante la dictadura; son parte del cóctel reaccionario para instaurar un contrarrelato favorable a la impunidad, la reconciliación y el perdón.

La “teoría de los dos demonios” anula la ofensiva sobre la vanguardia de la clase trabajadora y el conjunto de las masas para hacer pasar a la dictadura como un grupo de militares contra otro grupo de “guerrilleros terroristas”. Nada más falso, como la historia y los testimonios en los juicios de lesa humanidad han demostrado. Esta concepción pretende anular cuál fue el objetivo y fin último que la dictadura vino a imponer: la derrota de la vanguardia obrera y popular para trastocar las relaciones entre las clases, de tal manera de imponer una regresión social al servicio del aumento de la rentabilidad del gran capital nacional y extranjero.

Como dijimos en nuestros alegatos cuando acusamos al cura Von Wernich: “… los hechos aquí tratados no son delitos aislados, sino que son parte de un plan sistemático de exterminio: un genocidio que se llevó a cabo como parte de un proyecto económico, político y social que tenía como objetivo cambiar la estructura del país, disciplinar y aumentar la explotación de la clase trabajadora […], esto a la vez que al mismo ritmo se redoblaban las ataduras con los países imperialistas. […] En pos de ese objetivo es que las Fuerzas Armadas y de Seguridad, auspiciadas y alentadas por parte de otros sectores como el gran empresariado y la Iglesia, se hicieron del poder del Estado para aniquilar a otro grupo nacional”.

Tuve el honor de ser abogada en el caso de Rodolfo Walsh, quien brillante y tempranamente en su “Carta Abierta” expresaba: “En la política económica de ese Gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40 %, [...] elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, [...] han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados, que en algunos casos aparecieron muertos y, en otros, no aparecieron”.

Genocidio y continuidad

La reciente detención del exjefe del Ejército bajo el último período del Gobierno kirchnerista, César Milani, reflejó lo correcto de nuestros planteos: no solo es un genocida, sino que forma parte de los cerca de tres mil militares que actuaron en la dictadura y que a la fecha siguen siendo parte de las Fuerzas Armadas. Eso explica también por qué durante los doce años en los que gobernó el kirchnerismo no se abrieron los archivos de la dictadura: porque sus Fuerzas Armadas y sus Policías siguieron repletas de genocidas. Cuando desapareció Julio López en 2006, en la Bonaerense había 9.026 policías que provenían de la dictadura.

El macrismo viene a impulsar una vuelta de página donde prime la impunidad de los genocidas. Para ello intenta consolidar, mediante este contrarrelato sobre los derechos humanos, una base de derecha para la reconciliación y recomposición de las Fuerzas Armadas con el fin de utilizarlas en futuros ataques a la clase trabajadora y los sectores populares.

Nuestra respuesta debe ser enorme, masiva y en las calles. Que tiemblen todas las plazas del país este 24 de Marzo. Estamos organizando junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia una gran marcha a Plaza de Mayo que repudie las políticas de ajuste y represión de Macri y los gobernadores y que diga bien fuerte: ¡perpetua a Milani y a todos los genocidas! ¡Son 30.000, fue genocidio!

Tenés que estar, porque solo movilizados vamos a parar la ofensiva de la derecha, de los empresarios que se beneficiaron con el genocidio y que hoy quieren garantizar su impunidad.






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