Mundo Obrero

TRIBUNA ABIERTA

¿Qué son las empresas recuperadas?, de Andrés Ruggeri

Conceptos como “autogestión” y “empresa recuperada” no significan lo mismo. Este libro viene aportar claridad a un debate que mantiene su vigencia. Lectura obligada para todo trabajador.

Sábado 3 de junio | Edición del día

El libro ¿Qué son las Empresas Recuperadas? Autogestión de la clase trabajadora, de Andrés Ruggeri (Ediciones Continente), se remonta a la Argentina de 2001. Relata experiencias que agrupan a un sector de empresas enroladas en un movimiento que, para mi sorpresa, aún hoy sigue vigente: el movimiento denominado Empresas Recuperadas por los Trabajadores (ERT), que en el año 2013 aglutinaba a 311 [1] empresas, en 2010 sumaban 235 [2] y en 2004 eran 161 [3].

Sin embargo no todas las ERT vivieron las mismas situaciones. Muchas son las variables que influyen y hacen que cada caso sea diferente y único. Por ejemplo, el estado de las instalaciones de la fábrica al momento de la recuperación (falta de inversiones, de mantenimiento, de insumos, de materia prima, productos terminados, etc.), la cantidad de trabajadores, el contexto económico, político y social del país, el rubro específico o actividad principal, la ubicación geográfica, por nombrar solo algunas de las numerosas variables que entran en juego e implica que no existan soluciones mágicas o sea viable aplicar un “remedio único” para mejorar (y sobrevivir) en el tiempo.

El autor enumera ejemplos, los sitúa temporalmente, en su contexto y describe algunas de las vivencias de los trabajadores. Entre otras, recuerda la experiencia del "Doctor" Caro, figura proveniente del PJ (y de la derecha católica) que en los primeros años de ebullición de este proceso (2001-2003) intentaba canalizar las demandas de los trabajadores proponiendo soluciones que no llegaban a fondo. Por el contrario, terminaban agudizando la ya crítica situación que debían afrontar.

La propuesta constante del trabajo “a fasón” que proponía, en medio de una difícil situación económica, no significaba más que tener a un “nuevo” patrón pero esta vez fuera de la fábrica, cumpliendo ritmos y programas de producción aún más demandantes, aumentando la presión y la autoexplotación en pos de cumplir con los compromisos de entrega de producto. Ritmos de producción más elevados, con los que, en más de una oportunidad, debieron seguir trabajando días en los que bajo la “anterior gestión” no se trabajaba, porque no eran laborables como los fines de semana o el 1° de Mayo.

En contraste a esta propuesta, tanto por la estrategia como por la política que propiciaban, se mencionan los casos de la textil Brukman (C.A.B.A.) y Cerámicas Zanon (Provincia de Neuquén). Opuestas, muy diferentes. En primer lugar porque el planteo como norte de lucha era la estatización de la producción bajo control obrero en función de las necesidades sociales y no del mercado; la recuperación del sindicato (en el caso de los ceramistas); sostenían la unidad de las filas obreras y alianzas mas allá de los límites de la fábrica, como ocurrió con los mapuches a partir de la obtención de su principal materia prima o como sucedió con la Universidad del Comahue a través del asesoramiento técnico (corrección del coseno fi en las instalaciones eléctricas, entre otros), o con el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) que cuando se generaban nuevos puestos de trabajo en la fábrica se incorporaban algunos de sus integrantes y así podríamos seguir citando.

Leyendo el libro, me resultó imposible no recordar el comunicado de la Junta Interna del Hospital Rendon que planteaba que, “los trabajadores del hospital no iban a atender policías heridos en caso de represión” [4]. Una política de clase. Una política a favor de los trabajadores y desde los trabajadores.

Aún tengo en mi retina una reunión en la localidad de San Martín, en Bs. As., cuando comenzaba a tomar impulso el movimiento de las ERT, en una fábrica de heladeras donde fuimos con una compañera a repartir el periódico "Nuestra Lucha" [5] y sabíamos que asistiría el "Doctor" y entre las preguntas que pudimos hacerle frente a cientos de trabajadores fue "qué mejor situación de continuidad de trabajo es poder asegurar las necesidades del pueblo y que el Estado le de prioridad a la compra de los productos fabricados por las ERT, por ejemplo heladeras para los hospitales, colegios, comedores..." y el "Doctor” nos interrumpió diciendo "No, con el Estado no queremos saber nada. El Estado no paga..." y rápidamente su mirada se perdió entre los trabajadores. A este "gurú", partidario de la autoexplotación, no se lo volvió a ver por mucho tiempo.

Retomando el libro. Desde lo conceptual el autor trabaja con varias definiciones claves, entre ellas seleccioné dos: “Empresa recuperada” y “autogestión”. Sobre la primera plantea que es el “…proceso social y económico que presupone la existencia de una empresa anterior, que funcionaba bajo el molde de una empresa capitalista tradicional (inclusive, en algunos casos, bajo formas legales de cooperativas) y cuyo proceso de quiebra, vaciamiento o inviabilidad llevó a los trabajadores a una lucha por su puesta en marcha bajo formas autogestionarias…” [6] Sobre la segunda explica, “…nos referimos a la gestión de los trabajadores sobre una unidad económica, sin capitalistas ni gerentes, desarrollando su propia organización del trabajo bajo formas no jerárquicas (…) sin embargo hay otras formas de usar la idea de autogestión, sin entenderla necesariamente como una forma de organización económica alternativa a las propias del sistema capitalista.(…) De hecho, las formas de la organización del trabajo en el modelo llamado toyotista, que está muy lejos de poder ser considerado como autogestionario desde nuestro punto de vista, deja en manos de la iniciativa y la auto organización de los trabajadores ciertas porciones (minoritarias, claro está) de la responsabilidad en el manejo de las empresas…” [7]

Como parte de las conclusiones el autor indica es notable la escasa decisión política y el desinterés por encontrar una solución de fondo a este movimiento. En solo dos casos, luego de años de lucha, se otorgó la cesión de título de propiedad del predio a los trabajadores: la Cooperativa textiles Pigue y FaSinPat (Fabrica Sin Patrones, ex Cerámicas Zanón) pero aclara, correctamente, que lejos está de ser una solución definitiva. Simplemente es un "punto de inflexión" en la lucha, que no significa un triunfo total sino un avance importante en la conquistas de derechos por parte de los trabajadores. Solo una conquista.

Creo que la falta de una política desde el Estado, sea desde el Ministerio de Economía o de Industria, y el interés de los monopolios y grandes grupos empresarios en evitar cualquier mínimo avance, presionando política y judicialmente a sus representantes de turno, hacen aún más difícil encontrar y avanzar en una solución de fondo para este movimiento. Es claro, evidente, observar que las ERT luchan con diferentes herramientas en el mercado capitalista cuya situación jurídica, económica, productiva y financiera juegan en contra de los trabajadores. Si los gobiernos que levantaron las banderas de lo “popular y nacional” no lograron (o no quisieron) encauzar (ni jurídicamente) este movimiento menos aún podemos esperarlo de un gobierno conservador y neoliberal como el actual, que deja a que el “libre mercado” todo lo solucione. Frente a un escenario de estancamiento económico y recesión, pérdida del salario y fuerte inflación, hoy más que nunca sigamos apoyando las ERT ("¡si tocan a una, tocan a todas!"). Recuerdo una frase de uno de los dirigentes ceramistas frente a una amenaza de desalojo en la fábrica "...la única forma que dejemos la planta es con los pies para adelante...". Era y sigue siendo un compromiso de todos. Multiplicar por cientos el vínculo sociedad-universidad-fábrica que tan acertadamente se pudo implementar, por correctas estrategias políticas, en FaSinPat. Vínculo que se hizo presente en cada intento de desalojo.

Recomendable lectura, clara y precisa. Obligada para todo trabajador.


Notas

[1] Relevamiento del Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires.
[2] Ídem 1.
[3] Ídem 1.
[4] Fuente: “Una gesta obrera en Neuquén: a 14 años del intento de desalojo de Zanon” por Raúl Godoy, Dirigente Ceramista (http://www.laizquierdadiario.com/Video-Una-gesta-obrera-en-Neuquen-a-14-anos-del-intento-de-desalojo-de-Zanon)
[5] Periódico impulsado por trabajadores, Centro de estudiantes, asambleas populares, sectores de derechos humanos y partidos políticos donde se actualizaban las noticias de los sectores combativos.
[6] Capítulo 1 – Una primera aproximación a las Empresas Recuperadas por sus Trabajadores - Página 18
[7] Capítulo 4 – Autogestión y cooperativismo – Fragmentos de la página 41.






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