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¿Qué esperamos los trabajadores del Acuerdo Transpacífico?

Después de 5 años negociaciones en secreto, el gobierno de Estados Unidos y grandes empresas trasnacionales cerraron negociaciones con representantes de 12 países. En medio de la crisis capitalista, la gran burguesía internacional busca cómo descargar la crisis sobre los trabajadores.

Gabriel Bagundo

México | @g_bagundo

Martes 13 de octubre de 2015 | Edición del día

El pasado 5 de octubre se dieron fin a las negociaciones secretas que desde el 2010 vienen discutiendo 12 países integrantes del área conocida como Asia-Pacífico. Las naciones que lo integran son: Vietnam, Singapur, Malasia, Japón, Australia, Perú, Chile, Nueva Zelanda, Brunei, Canadá, Estados Unidos y México.

El siguiente paso para que se concrete este ambicioso plan de Estados Unidos y de algunas importantes trasnacionales, es que los gobiernos de todos los países lo aprueben pronto. Sin embargo, hasta el día de hoy, aún no se hacen públicos los documentos oficiales de las negociaciones. Las trasnacionales esperan jugosas ganancias, ¿pero qué debemos de esperar las trabajadoras y los trabajadores?

Detrás del TPP están las ambiciones imperialistas de EEUU
El TPP por sus siglas en inglés (Trans Pacific Partnership) es una negociación que encabezó Estados Unidos con el fin de hacer un frente regional a la economía emergente de China. México se integró a las negociaciones 2 años después de iniciadas, cuando el gobierno de Peña Nieto arribó al poder.

En medio de la crisis capitalista, Estados Unidos está buscando todas las formas de fortalecer su economía que enfrenta importantes contradicciones y graves riesgos como nunca antes en un siglo. A nivel internacional, el TPP implica un acuerdo entre las naciones que comercian el 25% del total del intercambio internacional, y en donde viven más de 800 millones de personas. Estados Unidos quiere liderar la economía y la política en estos territorios.

Las reglas y acuerdos que incluye el TPP pretenden desaparecer decenas de miles de distintos impuestos que se aplicaban al importar o exportar bienes y servicios. Aunque los economistas no marxistas siempre tratan de afirmar que esto es una gran ventaja para el comercio y los consumidores, en realidad quienes se llevan las grandes ganancias son los grandes capitalistas que estaban preparados para esa trasformación en el mercado. Sin ninguna duda es posible afirmar que son ellos mismos quienes negocian con los gobiernos, a cambio de prebendas, para que se impulsen los acuerdos.

Un ejemplo de esto son las grandes firmas farmacéuticas, que además de abolir aranceles, impusieron dentro del TPP el aumentar el número de años de las patentes médicas (que impedirían que nuevos medicamentos genéricos se produzcan), en una medida que abiertamente protege sus inversiones a costa de que el pueblo tenga acceso económico a cientos de medicamentos.

El imperialismo fomentó las reformas estructurales y el TPP
El día 12 de octubre en el senado de la república el coordinador del PRI, partido principal impulsor del TPP, usó la tribuna para llamar a los partidos políticos del régimen a que votaran la integración de México al Acuerdo de Asociación Transpacífico. Emilio Gamboa Patrón afirmó que nuestro país está preparado para la apertura porque “somos quienes resultamos beneficiados de la competitividad que han generado las reformas estructurales”.

Sólo unos gobernantes entreguistas y serviles al imperialismo son capaces de afirmar semejantes sentencias. El verdadero beneficiario del TPP son la grandes trasnacionales, los financieros y el poderío regional imperialista de EEUU.

¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
La reforma laboral precarizó el trabajo legalizando la contratación por “outsourcing”, los contratos por tiempo determinado, el pago por horas, y los despidos sin responsabilidad para el patrón. Con las reformas estructurales el gobierno impuso condiciones de esclavitud y miseria al pueblo trabajador y sus familias, mientras que garantiza grandes ganancias para algunos empresarios internacionales.

Con un acuerdo económico como el TPP, los trabajadores de Vietnam, Brunei, Malasia y todos los que integran el acuerdo, comenzaremos a competir entre nosotros en un círculo perverso para aumentar la ganancia patronal. Por eso del TPP los trabajadores no podemos esperar nada bueno.

Los socialistas estamos por la unificación de todos los mercados y la extinción de todos los aranceles y fronteras, tanto para las mercancías como para las personas. Pero para que esto pase, la unificación tiene que darse dejando de buscando la satisfacción de las necesidades sociales de la humanidad y no la ganancia de los capitalistas. La producción debe planearse democráticamente entre todos los productores, y no de manera secreta por representantes de las trasnacionales y los gobiernos capitalistas.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) es un ejemplo de cómo con un acuerdo económico regional como el TPP, grandes ramas de la industria de un país (como la del calzado y vestido) puedan llegar a desaparecer.

Para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores, es necesario luchar para que toda fábrica que cierre o despida sea puesta bajo control de sus trabajadores, en el camino de poner en pie un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares contra la casta política que gobierna para el capital privado nacional e internacional. Sólo un gobierno así, que vele por los intereses de los trabajadores y el pueblo puede llevar a cabo un plan para enfrentar la crisis capitalista e imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas e inversiones, y que los ingresos tributarios que ahí se generan, se utilicen en las grandes necesidades sociales como salud, educación y vivienda.







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