Política Venezuela

CONVERSATORIO EN EL SUTAG

¿Qué demandas de la clase trabajadora ante la situación actual del salario?

Este martes se llevó a cabo el conversatorio convocado por el Sindicato Gráfico junto a otros sindicatos y organizaciones de izquierda, para discutir la situación del salario, titulado “La realidad salarial y la lucha de los trabajadores”. Publicamos aquí la intervención inicial del compañero Ángel Arias, de la LTS, uno de los ponentes de la actividad.

Jueves 26 de abril | 12:52

Como se constató en las exposiciones de todos los ponentes del foro, entre el gobierno de Maduro y los empresarios mantienen, en los hechos, una confabulación feroz contra el salario de los trabajadores, con una hiperinflación que lo pulveriza. En el caso del gobierno de Maduro, es particularmente responsable de la nefasta política antiobrera de bonificar el salario (el 70% el salario es bono) y mantener los salarios pulverizados. Los datos ofrecidos mostraron que el gobierno nacional mantiene salarios de hambre, al igual que la empresa privada, un salario mensual con el cual los trabajadores no pueden cubrir ni siquiera lo necesario para completar una semana de lo elemental. Partiendo de esta realidad y de los datos mostrados en las exposiciones, se desarrolló la primera intervención de Ángel Arias –uno de los ponentes de la actividad–, que reproducimos a continuación.

Buenos días compañeros.

Queremos comenzar planteando algo fundamental: esta realidad que estamos viviendo del salario, no es producto de un proceso “natural”, como que todos los días salga el sol o que el tigre se coma al venado, esas son cosas que no se pueden cambiar, son naturales, pero en la economía no es así, la economía es una esfera de las relaciones sociales, y en las relaciones sociales hay intereses, intereses de clase, que son los que están detrás de la dinámica de la economía. Detrás de que el sol salga por el Este no están los intereses de las clases sociales, eso es natural, pero detrás de los problemas del salario, y de la economía en general, hay intereses de clase que hacen que eso sea así. Esto es algo que debemos tener muy claro.

Carlos Marx, explicando lo que llamaba el fetichismo de la mercancía, señalaba cómo estas, siendo productos del trabajo humano, luego se le presentan al ser humano como con vida propia, como si entablaran relaciones entre sí, cuando en realidad lo que expresan son las relaciones entre las personas. Esto llevado al conjunto de la sociedad indica que las relaciones entre las variables económicas expresan no sus relaciones entre sí, sino las relaciones entre las clases sociales, es decir, entre los respectivos intereses de clase.

Entonces, un kilo de arroz no se relaciona con 800 mil bolívares, detrás está la relación, digamos, entre un asalariado y un comerciante, y los respectivos intereses de cada uno. Por ejemplo, “Subió el precio del azúcar porque bajó la oferta”, o sea, precio y oferta se relacionan entre sí, con vida propia independiente de los seres humanos, eso es lo fantasmagórico que dice Marx, como si no estuvieran detrás en realidad los intereses sociales.

Entonces, cuando hablamos de términos económicos como precios, oferta, demanda, dinero, quiebra, inflación, etc., debemos tener en cuenta que no se trata de variables que se relacionan entre sí con vida propia, naturalmente, sino que están determinadas por los intereses de clase que hay detrás. En fin, no podemos hablar de salario y economía sin hablar de la lucha de clases.

Entonces, lo primero que tiene que quedarnos sumamente claro es que en la situación actual de la economía, en esta gravísima crisis, en lo que respecta al salario la llevamos perdida porque se están imponiendo los intereses capitalistas por sobre los de los trabajadores. Y nuestra respuesta tienen que ser, que así como los empresarios, banqueros y grandes comerciantes, y el gobierno que trabaja a su favor, se plantan duramente en defender e imponer medidas que salvaguardan sus intereses de clase, fregándonos a nosotros, nosotros debemos oponer una tenaz lucha por los intereses de la clase trabajadora.

***

En ese sentido, como nosotros no manejamos la economía, como se trata de una economía capitalista, no podemos limitarnos a dar consejos para que esta economía mejore, sino que debemos plantear un plan obrero de emergencia, un plan de acuerdo a nuestros intereses de clase.

En lo que respecta al salario, que es el tema de hoy, dos demandas que nos parecen elementales para defender nuestro salario, para defender el ingreso de las familias de la clase trabajadora.

¡Escala móvil de salarios y un verdadero control obrero y popular de precios!

La escala móvil implica que el salario no quede rezagado con respecto al aumento del costo de la vida, sino que si aumentan los precios automáticamente debe aumentar el salario. Por supuesto, el piso, el mínimo de este salario, debe ser un monto equivalente al costo de la canasta básica familiar, y desde allí la movilidad. ¡Que ningún trabajador gane menos de lo que cuesta la canasta básica y el salario sea indexado a la inflación!

Es una medida defensiva elemental para frenar la depauperación de las familias obreras y populares.

De todas las clases sociales del país, es la clase trabajadora la que está llevando la peor parte de la crisis, porque siendo la inflación (o hiperinflación ya) una de las expresiones claves de la crisis, quienes poseen capital, bienes o mercancías, se las arreglan para defenderse del alza de precios, aumentando el precio de sus respectivas mercancías. Los empresarios y grandes comerciantes son los grandes explotadores y especuladores, por supuesto, pero hasta el parrocalientero puede agarrar y sube el precio del perrocaliente, el mototaxista sube el precio de la carrera, la de la bodega sube el precio de lo que vende, por supuesto padecen la crisis también, son parte del pueblo pobre, pero los trabajadores asalariados no podemos decidir subir el valor de nuestro salario cada vez que lo necesitemos equiparar al aumento de las demás mercancías, por tanto tenemos que peleárnoslo, arrebatarle ese aumento a las patronos.

¿Cómo se puede concretar esta exigencia?, que quede plasmado en los contratos colectivos, en las actas convenio, acuerdos, etc., una cláusula que establezca esto.

Ahora, esto debe ir acompañado de ¡un verdadero control de precios, ejercido directamente por los trabajadores y las comunidades! No la farsa del gobierno ni la que haría cualquier gobierno burgués, sino ejercido por comités de delegados y delegadas electos democráticamente por la base de los trabajadores y los sectores populares, sin subordinación a los empresarios, el gobierno, ni los militares, sin ninguna imposición ni del PSUV ni ningún otra figura patronal: nada de voceros o delegados que nombra a dedo el partido de gobierno o las patronos.

El control de precios del gobierno es una farsa total, a pesar de las amenazas y poses públicas, en los hechos cada vez desmonta más el supuesto “control”. ¿O acaso no nos conseguimos cada vez más con los precios altísimos legales, autorizados por el propio gobierno en sus pactos y acuerdos con los empresarios? La derecha, por su parte, quiere desmontar totalmente lo poco que queda de ese control y permitir que los empresarios aumenten más aún cada vez que quieran.

¿Por qué pasa esto? ¡Porque siempre se impone el interés patronal, que busca defender su nivel de ganancias, y lo hace a cambio de atacar las necesidades más elementales del pueblo! ¿Por qué tiene que ser así compañeros? ¡No somos los venados que inevitablemente tienen que ser comidos por el tigre! ¡Puede y debe ser diferente! ¡Nuestras condiciones de vida deben valer más que sus ganancias!

Estas son demandas que sólo mediante la movilización combativa y la lucha podremos conquistar.

Y posiblemente los contraargumentos o contraataques patronales nos lleven a exigir otras, porque se pueden abrir otros frentes de batalla en esta lucha de clases. Veamos.

Con estas dos demandas anteriores estamos exigiendo algo tan elemental como que la clase trabajadora –la que produce las riquezas, dicho sea de paso– no esté condenada a la miseria por un salario pulverizado. ¿Qué dicen los empresarios y el gobierno? Que “no se puede producir a pérdida”, es decir, que la manera de que no vayan a pérdida es mantener unos salarios y unos precios que condenan a la miseria a los trabajadores. ¿Estamos viendo la lógica, no? La feroz imposición de una lógica de clase. El gobierno autoriza los aumentos porque está de acuerdo con esa idea, el mismo Chávez lo declaró en más de una ocasión, que el control de precios no buscaba quebrar las empresas. Es la lógica capitalista, que se acepta como lo “normal”.

Pues en esos casos tendríamos que exigir dos cuestiones más:

¡Apertura de los libros de contabilidad! y ¡Control obrero de toda empresa que despida o cierre!

Las empresas dicen que van a la quiebra si garantizan un salario igual a la canasta básica, indexado a la inflación, y unos precios que no arrojen al pueblo a la miseria, ¡los trabajadores queremos saber la verdad! ¡Exigimos el acceso a toda la información financiera y contable de las empresas! Los trabajadores no tienen menos derecho que los patronos a saber toda la verdad de las empresas, a que sus ojos penetren en todos los vericuetos y secretos de las empresas. ¿Cuánto es el porcentaje de ganancia?, ¿cuánto de lo producido se va en lujos de los dueños?, ¿recibió dólares del Estado, en qué los usó?, ¿tiene dólares en el exterior y no los trae?, ¿el mismo grupo empresarial tiene otras empresas y recursos?, etc., etc.

Muy probablemente, descubramos que detrás del supuesto “quiebre” está la ganancia patronal, es decir, que como no quieren resignar su rentabilidad y margen de ganancia, deciden la quiebra.

Si las empresas amenazan con despedir o cerrar, porque, a según, no pueden sostener esos salarios y precios, ¡peleamos por el control obrero de la misma, para defender los puestos de trabajo y que mantener el funcionamiento de la empresa! ¿Qué implica el control obrero? Puede implicar, por ejemplo, esto del acceso a la contabilidad de la empresa, puede ser uno de los primeros objetivos, o puede ser impedir físicamente el despido de compañeros, implica que los trabajadores controlen la producción y la distribución para que el patrón no la sabotee para justificar despidos o cierre, que estén al tanto y encima de todo lo relacionado con la adquisición de materia prima, de financiamiento, cómo se emplea, etc.

Incluso, es posible que en alguna ocasión sea cierto el quiebre de alguna empresa, pero eso no es en absoluto responsabilidad de los trabajadores. Si una mediana o pequeña empresa quiebra víctima de su propio sistema, el capitalismo, no es asunto nuestro, que la productividad de empresas más grandes la fregó, que el banco con el crédito la ahoga, que sus malos cálculos y negocios la afectaron, etc., ¡es su propio sistema el que se la está comiendo, no tenemos por qué pagar los trabajadores! Si una empresa estatal realmente está en la quiebra por la gestión deplorable o corrupta de la burocracia estatal, o por ejemplo por de falta de inversiones o materia porque el gobierno privilegió pagar deuda externa o se robaron la plata, etc., es responsabilidad de la gestión de la economía nacional que ha hecho el Estado capitalista, no nuestra.

¡No son los salarios y el nivel de vida de la clase trabajadora los que quiebran las empresas!

El punto es que los trabajadores no tienen por qué aceptar pasivamente la lógica capitalista y la imposición de sus intereses como algo natural, como si no hubiese más nada que hacer sino resignarse.

***

Como se puede ver, compañeros, se trata de oponer una firme posición de clase, para ir socavando la lógica burguesa, sus mentiras, sus medias verdades, desenmascarar a los políticos y gobiernos que pretenden hablar en nombre del pueblo: el gobierno de Maduro, la derecha (MUD, el Frente Amplio, Henry Falcón), los empresarios, todos deben ser desenmascarados ante los ojos de la clase obrera y el pueblo, como gente que tras sus “soluciones” y frases demagogas esconde los intereses de clase contrarios a los nuestros. Esto es parte de pelear por una política obrera independiente.

Se trata de pelear por nuestros derechos y condiciones de vida mediante la lucha con nuestros propios métodos y demandas, nuestro propio programa.

La posibilidad o “imposibilidad” de estas medidas no es un asunto de leyes o de disponibilidad recursos, es un asunto de correlación de fuerzas y de lucha. Si se tiene la fuerza o no para avanzar en este sentido, es un asunto que solo la lucha puede responder.

De cualquier manera, el asunto es no subordinar a nuestra clase a los programas de la clase dominante, si no, no tendría ningún sentido llamarnos ni revolucionarios, ni marxistas, ni comunistas.

Con grandes luchas, es posible lograr parcialmente estas demandas, que serían pasos importantes en cambiar la correlación de fuerzas entre las clases. Una fábrica bajo control obrero, un contrato colectivo en que se arranque un salario mínimo igual a la canasta básica con indexación constante, un comité obrero y popular que ejerza un verdadero control de precios en algún lugar, no son la revolución proletaria, por supuesto, pero son hechos muy valiosos porque van mostrando una salida diferente a “lo posible” dentro de la lógica burguesa.

De hecho, el control obrero o el control de precios real, dan paso a instancias de un incipiente poder obrero real, que sean comités (o cualquier otro nombre que se le dé) de trabajadores elegidos por la base quienes controlen la empresa y no el patrón, o quienes controlen los precios y no la empresa ni el gobierno, va contraponiendo un poder obrero al poder burgués, tanto económico como político.

Lo importante es que una lucha en esa perspectiva, bien que se logren o no las demandas, va posicionando a la clase trabajadora ante sus enemigos de clase. Ofrece una perspectiva propia a los explotados, permite ir haciendo la experiencia con las promesas burguesas, con la democracia capitalista.

En el transcurso de la lucha por demandas de este tipo, cada vez más sectores de trabajadores pueden llegar a comprender que si se quiere resolver realmente de fondo su situación social, deben arrebatarle el poder a los explotadores y los políticos a su servicio, que deben ser los trabajadores quienes gobiernen, quienes tomen el mando de la economía y del país. Es decir, luchar por un gobierno propio de los trabajadores, hacer la revolución.

***

Por supuesto, como clase no tenemos programa solo para el salario, el problema salarial es expresión de una crisis más de conjunto. Por ejemplo, la producción del país está por el suelo, tanto privada como pública, incluyendo PDVSA y las empresas básicas. La escasez de alimentos y medicinas es gravísima.

Nos toca exigir:

¡Basta de seguir pagando la deuda externa a costa de los padecimientos del pueblo!

Entre 2014 y 2016 el gobierno destinó nada más y nada menos que 60 mil millones de dólares para el capital financiero internacional. En 2017 se calculaban 17 mil millones más (no sé si alguno de los compañeros tenga la cifra precisa). En todo caso, como mínimo, estaríamos hablando de casi 80 mil millones de dólares en 4 años. De una deuda que según algunos cálculos asciende a unos 180 millardos de dólares.

Mientras aquí al pueblo le faltan comida, medicinas, salarios dignos, mientras faltan recursos para las escuelas, liceos y universidades públicas, los hospitales, el gobierno prioriza destinar esa millonada de dólares para satisfacer la usura de bancos y gobiernos extranjeros, en su mayoría. El gobierno redujo drásticamente la importación de alimentos y medicinas en los últimos años para garantizar el pago de deuda externa.

La oposición no se opone a ese pago de la deuda porque está de acuerdo con ese esquema de subordinación nacional al capital financiero imperialista, incluso se propone profundizarlo.

¡Obligar a los empresarios y corruptos a repatriar los miles de millones de dólares que fugaron, so pena de ser expropiados sus bienes para que sean bienes públicos y bajo control de los trabajadores!

En década y media hubo un brutal despojo de recursos nacionales, una gran fuga de dólares proveniente de la renta petrolera pública, un festín del que comieron banqueros y empresarios de todos los bandos y colores, así como altos jerarcas del gobierno convertidos en nuevos burgueses. Hay en el exterior unos 500 mil millones de dólares, según el propio ministerio de Comercio Exterior.

“Hacen faltan dólares para impulsar la producción nacional”, dicen los empresarios rasgándose las vestiduras, ¡¿no es un cinismo descarado cuando en el exterior hay esta cantidad enorme de recursos fugada sobre todo en la última década?!

Otro ejemplo: según expertos petroleros, para dar pasos serios en la recuperación de la producción petrolera, dos vías: en la Faja, petróleo pesado, construir cinco mejoradores, unos 125 mil millones US $. Otra es tradicional, en la parte norte-costera, 19 mil pozos que no están produciendo, 50 mil millones US$. “El Estado no tienen esos recursos, por tanto, hay que abrirse más al capital transnacional, o privatizar partes de PDVSA, o endeudarse mucho más”, dicen los economistas burgueses. Una salida anti-nacional, anti-popular y pro-capitalista.

¡Pero hay 500 mil millones US $ afuera, provenientes de la renta petrolera pública!

¡Esos recursos deben volver al país, a su legítimo dueño que es el pueblo venezolano! Los responsables de esto deben ser conminados a repatriarlos de inmediato, so pena de ser expropiados sus bienes para que sean bienes públicos y bajo control de los trabajadores, con participación de las comunidades, ¡no en manos de los burócratas del gobierno ni los militares, que son los mismos responsables de toda esta situación! ¡Repatriación obligada de capitales, para meter esa plata a las industrias y empresas públicas, a un plan de obras de viviendas, hospitales y escuelas, todo bajo un estricto y verdadero control por parte de los trabajadores!

Si se frena el pago de la deuda y se impone la repatriación de capitales, se podrían comenzar a conseguir los recursos que hacen falta, afectando los intereses capitalistas, y no los de país y el pueblo trabajador.

***

En todo caso compañeros, el asunto es pensar la crisis desde una perspectiva de clase, con nuestros lentes y no con los de las clases dominantes y sus gobiernos. Otro camino es subordinar a nuestra clase a programas ajenos a sus intereses.






Temas relacionados

Política Venezuela   /   Mundo Obrero Venezuela   /   Luchas obreras   /   Nicolás Maduro

Comentarios

DEJAR COMENTARIO