Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

¿Qué cambios hubo a ocho años de la sanción de la Ley de Identidad de Género?

Un recorrido sobre la sanción de la Ley de identidad de Género, sus logros, cómo puso en jaque a la Iglesia y los límites a la hora de su implementación en épocas del coronavirus.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Viernes 8 de mayo | 12:32

Hace ocho años se sancionó la Ley de Identidad de Género, más de 10 mil personas pudieron acceder a un cambio registral, se conquistó una mayor visibilidad, sin embargo algunas cosas no cambiaron. ¿Por qué?

Frente a una emergencia sanitaria como la que estamos atravesando, la clase trabajadora esos "esenciales" que hacen andar al mundo, está sufriendo las peores consecuencias. También los sectores más vulnerables como las travestis y trans estan pagando los platos rotos de una crisis que no generaron, porque esto es algo previo y la responsabilidad es del Frente de Todos y los distintos gobernadores.

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Recuerdos

Mientras se discutía en el Congreso la Ley de Identidad yo estaba laburando atrás de una bacha. Tenía un auricular puesto mientras iba lavando platos ajenos mientras Mauro Cabral me iba contando que estaba pasando puertas adentro. No pude ser parte de los activistas y personas que se agolparon en las calles del Congreso para meter presión. Porque hay una verdad, la Ley se conquistó en las calles, se debatió durante antes y no la regaló ningún Gobierno.

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La Ley de Identidad ya está sancionada a nivel nacional desde hace más de una década y en la misma participaron personas trans que no sólo le pusieron el cuerpo sino también los fundamentos. Corresponde reconocer el valor de la misma teniendo en cuenta que “la Ley no es la primera ni la única de nuestras demandas”, como dice el filósofo Blas Radi.

Su sanción produjo cambios en las personas travestis y trans cuyas dimensiones es difícil de medir. Pero también trajo consigo grandes desafíos por los que aún hay que luchar.

¿Qué implica?

Para que esa ley fuera posible fue fundamental el desarrollo de artículos interpretativos que prepararan el camino.

Esta ley fue la primera en el mundo en garantizar a los trans el cambio de nombre en todos los documentos oficiales sin necesidad de someterse a un proceso judicial, ni pasar por una legión de psicólogos que confirmaran lo que estas personas ya tenían claro desde la infancia.

Garantiza el derecho a la identidad autopercibida, a través de una rectificación registral por vía administrativa del DNI. En su 2º artículo dice “se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.

Es necesario destacar que la identidad es una construcción social, es decir que cada uno va formando su identidad dentro de un contexto económico, político y social. Los roles de género son impuestos desde la Iglesia, el brazo ideológico que pregona como único horizonte la construcción binaria: hombre y mujer.

La Ley hoy

La visibilidad conquistada no es menor, más de 10 mil personas mayores de edad accedieron al cambio registral. Si bien no se sabe cuántos niños, niñas y adolescentes se encuentran en situaciones similares, sí se registran 94 personas menores de 18 años que cambiaron su identidad de género desde 2012, de acuerdo con datos del Registro Nacional de las Personas (Renaper).

Pero estos números no son suficientes, porque aún hoy la igualdad ante la Ley no es la igualdad ante la vida. Por eso desde el Frente de Izquierda se llevó adelante la lucha por la implementación el cupo laboral trans a escala nacional. Esto se hizo en distintas provincias desde nuestras bancas, Raúl Godoy en Neuquén, Natalia Morales en Salta, Laura Vilches en Córdoba, entre otros.

La crisis económica pega de lleno en las travestis que tienen que sobrevivir por las calles de Once o Constitución, o en aquellos hombres trans que tienen hijos que alimentar, en quienes tienen que dejar sus estudios para poder comer. Ni hablar de los desalojos que se están dando en los hoteles porque no se pueden pagar, o el faltante de medicamentos hormonales producto de la crisis de la salud que existe y que no es que nació con el coronavirus. El vaciamiento es responsabilidad de todos los Gobiernos anteriores. Es imperativo que se otorgue una asignación de emergencia 30 mil pesos para las y los más vulnerados en esta situación sobre la base de un impuesto a las grandes fortunas.

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¿Hay alguien en contra de la Ley?

El gran enemigo fueron las iglesias Católica y Evangélicas, el entonces Cardenal Jorge Bergoglio -hoy Papa Francisco- se opuso férreamente a la Ley de Identidad de Género. Como lo hizo también declarando la “Guerra de Dios” cuando se debatió el matrimonio igualitario. Sin embargo, pese a todo, la noche del 10 de mayo sufrieron un revés porque se sancionó la Ley Nº 26.743 de Identidad de Género.

También fueron fervientes enemigos de la aplicación de esta Ley quienes se opusieron a la Educación Sexual Integral en las escuelas. Los Gobernadores, esos dinosaurios que están a favor de que niñas sean madre, como Gerardo Morales o Juan Luis Manzur.

Existimos

Como informamos en La Izquierda Diario "En cuanto a las personas trans y travestis, registramos, desde que inició la cuarentena, 14 personas trans, travestis y transgénero fallecidas por diversas razones y 23 en lo que va del año en Argentina, según la Asociación Civil “La Rosa Naranja”, una de ellas fue un transtravesticidio. La ausencia de datos oficiales y el tratamiento misógino de los medios, que también se expresa en la cobertura de los femicidios, nos impide saber la causa de sus muertes. Es otro de los datos alarmantes que se desprenden de este informe. Exigimos al Estado que investigue la causa de su muerte, ya que debido a no encontrarse datos al respecto, no se puede discriminar entre cuales fueron trans travesticidios, o si fue otro, el motivo de las muertes. Este es uno de los sectores más vulnerados e invisibilizados de la sociedad, excluides en cua.nto a políticas de salud, educación, trabajo y vivienda"

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Fue la pelea en las calles la que permitió conquistar esta ley, la organización junto a la clase trabajadora sigue siendo fundamental para combatir la discriminación y violencia. Por una vida que merezca ser vivida, y porque la crisis la tienen que pagar quienes la generaron, los Gobiernos y los empresarios.







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