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CAPITALISMO Y ENERGÍA

Puertas giratorias, casta política y oligopolio energético

¿Quién paga la subida de la factura de luz y la energía? el pueblo trabajador. ¿Quién lo sube? El oligopolio eléctrico. ¿Quién lo permite? La casta política que representa el Régimen del ’78.

Carlos Muro

Zaragoza | @muro_87

Miércoles 8 de febrero | Edición del día

Carlos Marx escribió que el gobierno del Estado moderno es el consejo de administración de los capitalistas. Esta máxima cobra total relevancia cuando hablamos de las famosas “puertas giratorias” entre la casta política del Régimen del 78´ y las empresas, donde en muchas ocasiones parece que fueran lo mismo.

Podemos poner el ejemplo del sector energético. Un sector estratégico para el capitalismo español, convirtiéndose –a día de hoy y tras el pinchazo del sector de la construcción- en el segundo sector más importante para la patronal tras el sector financiero que acumula poder político y económico.

Multinacionales que durante años han controlado el precio de la energía en función de sus intereses, siempre ha estado bien representado por el poder político. Y viceversa. El poder político ha estado bien representado en los consejos de administración de empresas como Endesa, Gas Natural o Iberdrola.

Para el poder político controlar este sector es crucial. Y no es para menos. Durante los años de crisis económica ha seguido obteniendo grandes ganancias mientras controlada el precio y devaluaba el salario de sus propios trabajadores y trabajadoras.

Según un artículo publicado en La Marea, los beneficios netos “excesivos” obtenidos por Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa en el tramo del 2008 y 2011 fueron de 8.844 millones de euros y hasta 11.053 millones de euros entre 2008 y 2015. Tan solo Iberdrola, en 2015, obtuvo 1984 millones de euros de beneficios netos, Endesa 1598 y Gas Natural 568 millones.

Es natural que el eléctrico se haya convertido hace tiempo en un sector muy “cotizado” por políticos del PP, PSOE, PNV y CIU. Las grandes empresas han aprovechado muy bien el “sex appeal” que tienen para los grandes partidos de la casta capitalista con el objeto de influenciar en la creación o modificación de leyes y políticas económicas y, por supuesto, incrementar su tasa de ganancia.

La Red Eléctrica de España (REE) y Enagás, son las empresas con más políticos en sus consejos de administración: exministras como Isabel Tocino, Ana Palacio, María Ángeles Amador; exsecretarios de Estado como José Folgado, Luis Varelo, Ramón Pérez Simarro y hasta un expresidente autonómico, Santiago Lanzuela. El último fichaje estrella de la REE ha sido Arsenio Fernández de Mesa, ex director general de la Guardia Civil (y ex falangista).

Pero no sólo estas se destacan como destinos del “puertagiratorismo” vernáculo. Iberdrola tiene entre sus filas a Ángel Acebes (PP), Braulio Medel (PSOE), Georgina Kessel, Denise Mary Holt y José W. Fenandez (los tres altos cargos en un gobierno extranjero); mientras Gas Natural cuenta con Josu Jon Imaz (PNV) –que también está en Repsol–, Cristina Sarmienda (PSOE) y Benita Ferrero-Waldner (otro alto cargo en un gobierno extranjero) y Endesa cobija a Miguel Roca del PP.

Y así una treintena de ex cargos políticos que hoy pueblan los consejos de administración de las empresas, siguiendo la estela de Felipe González (que en junio de 2015 dejó de ser consejero de Gas Natural Fenosa, donde cobraba más de medio millón de euros al año, puesto del que dijo que “es muy aburrido”) y José María Aznar (que estuvo fichado por Endesa hasta 2014).

El debate público sobre el problema energético y el drama de la pobreza energética que sufren cada vez más familias trabajadoras ha sido planteado con justicia por formaciones como Unidos Podemos -que brega por un “nuevo modelo energético sostenible”, pero no es llevado hasta las últimas consecuencias.

Es necesario cuestionar el poder de las eléctricas. Esto implica imponer medidas democráticas elementales como la prohibición de las puertas giratorias o una auditoria pública e independiente para determinar el precio real de la energía, una quimera que hoy afecta a más de 7 millones de familias que tienen serios problemas para pagar la luz.

Pero al mismo tiempo que se lucha por esto, es necesario plantear una salida de fondo: exigir la apertura de los libros de contabilidad de las grandes eléctricas para exponer ante toda la población la obscenidad de sus ganancias multimillonarias, como un primer paso para avanzar hacia la expropiación sin pago bajo control de los trabajadores y usuarios de todas las empresas de energía.






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