MÉXICO-EE.UU.

Pueblo Otham se opone al muro: ni descubiertos ni conquistados

Shanon River, de la tribu Tohono Otham, afirma: “Antes que estadunidenses, mexicanos o americanos, somos parte de un pueblo indígena originario de este continente. No fuimos descubiertos por nadie, ya estábamos aquí, y tampoco fuimos conquistados porque a más de 500 años sobrevivimos en nuestros territorios delimitados”.

Jueves 1ro de junio | 22:23

Alrededor de 42 mil personas de este pueblo residen en México y 40 mil viven en Estados Unidos, en el desierto que se extiende entre Sonora y Arizona.

Están divididos por 120 kilómetros de frontera que les impusieron en 1853, luego de la firma del tratado Guadalupe-Hidalgo, con el que el presidente Santa Anna vendió el territorio La Mesilla al gobierno estadounidense.

En la actualidad, con muchos obstáculos, sostienen un intercambio comercial, lazos familiares, saberes, conocimientos y usos y costumbres que perduran desde hace siglos.

Luchan contra la división de su nación, separada por una frontera que no pidieron y sobre la que no se les consultó opinión nunca, y quieren llegar a tribunales internacionales. Por esto también se oponen al muro de Trump, al que consideran un agravio doble para el pueblo Otham.

“De ser preciso iremos a tribunales internacionales para impedir que se haga ese muro, ya de por sí la frontera impuesta nos agravió como nación O’otam”, afirma Rafael Alfonso, de este pueblo, nacido al sur del río Bravo en declaraciones a la agencia Apro.

El pueblo Otham también fue parte de la resistencia de Standing Rock contra el paso de un oleoducto por Dakota del Norte, un proyecto reactivado por el presidente Trump, quien acaba de retirar a Estados Unidos de los Acuerdos de París.

El oleoducto, construido para transportar petróleo desde Dakota del Norte a Illinois, aún no está por completo en funciones. Inició operaciones a finales de marzo, cuando el presidente estadounidense -quien tiene estrecha relación con Energy Transfer Partners, la empresa encargada de la instalación- autorizara su construcción dos días después de asumir el gobierno. El 6 de abril el oleoducto tuvo su primera fuga: se derramaron 318 litros de petróleo.

Otro motivo más para que la clase trabajadora, la juventud y los pueblos originarios de México y Estados Unidos enfrenten juntos a Trump y sus planes a un lado y otro del río Bravo.






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