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Proyecto de incineración de basura: las políticas “verdes” de Larreta

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó un proyecto para modificar la Ley de Basura Cero. De este modo buscan derogar un artículo que prohíbe la incineración de residuos.

Ramiro Thomás

@ramiro_thm

Lunes 2 de abril | 08:00

La legislatura porteña tratará este martes un proyecto presentado por el oficialismo para permitir la “combustión controlada en hornos para oxidar los residuos a altas temperaturas”, lo que significa una regresión en la actual ley de gestión de residuos conocida como Ley de Basura Cero.

La actividad comenzará a las 16 en el salón Perón del Parlamento, y participarán junto a las comisiones de Ambiente y Obras, funcionarios del Ejecutivo, que explicarán la propuesta que busca modificar la ley “Basura Cero” de 2005, la cual establece en el artículo 7° la prohibición de “la combustión, en cualquiera de sus formas, de residuos sólidos urbanos con o sin recuperación de energía”. La modificación de la mencionada ley permitiría entonces incinerar residuos para “revalorización energética”.

El método de incineración de residuos es en la actualidad utilizado de manera complementaria en algunos países de Europa como España, Francia, Alemania y Holanda. Este es uno de los argumentos que esgrime el oficialismo para impulsar dicho método. Adrede omiten que la Comisión Europea desalienta la construcción de estas plantas.

Según fuentes de Greenpeace, “vamos a contramano. Es cierto que Europa tiene plantas de este tipo. Pero, en enero de 2017, la Comisión Europea recomendó que los países que no tienen plantas no las construyan, y convocó a cerrar las existentes”. Del mismo modo advirtió que “la industria ve que les cierran las puertas en Europa, y miran a América Latina y Asia. Están haciendo punta en México, donde quieren instalar la planta incineradora más grande, y ahora en Buenos Aires, que es la entrada para que se replique en el resto del país”.

Quienes también se oponen al proyecto son los miembros de la CTEP, la organización que lidera Juan Grabois y que agrupa a los trabajadores informales. La rama de Cartoneros, carreros y recicladores agrupa a más de 5500 personas solamente en la Ciudad, a los que se suman los informales. "Se pierde el incentivo que tienen los gobiernos en separar los residuos si tienen un horno que quema todo", habían señalado.

Uno de los aspectos más preocupantes de este método es la liberación de dioxinas que provoca. Las dioxinas son químicos potencialmente cancerígenos y altamente contaminantes. Fueron utilizadas por EE.UU en su intervención militar en Vietnam. Hoy en día estos químicos siguen produciendo estragos en la salud de vietnamitas. Los expertos advierten que los hornos de incineración emiten estas dioxinas. Es conocido el caso de Canadá, donde una planta modelo de incineración de residuos debió cerrar uno de sus hornos, tras menos de un año de funcionamiento, por emitir 12 veces la cantidad mínima establecida de dioxinas. No menos grave es el hecho de que la naturaleza de la incineración produce como contraparte grandes cantidades de cenizas que tienen un destino incierto para su disposición final.

Hace 10 días en Zubieta, un barrio del País Vasco, se realizó una multitudinaria marcha por el cese de la construcción de una planta incineradora organizada por el Movimiento Antincineración. A la misma se sumaron varios sindicatos con el lema “Los trabajadores también. Parad la incineradora. Hay alternativa”. Otras de sus exigencias fue la necesidad de un modelo de sociedad que respete a las personas y el medioambiente.

Volviendo a la situación de nuestro país, también son numerosas las agrupaciones que se oponen al proyecto del oficialismo. Un comunicado firmado por decenas de organizaciones, entre ellas la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Greenpeace, señalan que la prohibición actual a incinerar “garantiza que los recursos destinados al manejo de residuos se inviertan precisamente en los circuitos de recuperación, y no en tecnologías que permitirían reducir las toneladas dispuestas más rápidamente, pero por un camino equivocado y contrario a la jerarquía de manejo de residuos”. Y concluyen: “Rechazamos cualquier intento de habilitar la incineración y allanar su camino por otros medios, como cambiar la línea de base, las metas de reducción, u otras. Exigimos al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a invertir recursos en políticas públicas sostenidas en el tiempo, coherentes con los objetivos de la ley, para reducir la generación de residuos evitables, mejorar la separación de residuos en origen y la recolección diferenciada, fortalecer el trabajo de las cooperativas de recuperadores urbanos y fomentar la industria del reciclado, desarrollar la infraestructura y las políticas necesarias para recuperar los residuos orgánicos de la ciudad y lograr así reducir genuinamente la disposición final de residuos”.







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