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Propietarios de Nordelta ofrecen doble pago y certificados truchos para las trabajadoras de limpieza

Nos siguen llegando a la redacción de la zona norte del GBA de este medio, denuncias de trabajadoras domésticas. “Ayer desperté con un llamado a mi celular. Era una propietaria Nordelta, del barrio Castores”.

Miércoles 25 de marzo | 17:41

Ayer desperté con un llamado a mi celular. Era una propietaria de Nordelta, del barrio Castores. La “señora” me ofrecía ir a limpiarle la casa seis horas por día con el pago doble y me daba la un certificado trucho para movilizarme como si fuera que voy a cuidar un abuelo.

Soy empleada doméstica, hace un mes atrás tuve una entrevista con esta misma persona y me quería pagar un sueldo que llamarlo de miseria es poco. En aquel momento no acepté porque me parecía una locura. En esa casa había otra chica, de Paraguay, que trabajaba con cama. La casa es tan grande que podrían vivir tres familias y nunca se encontrarían.

Su llamado no me sorprendió. Desde que está la cuarentena hubo casos como el de Tandil donde un patrón llevaba dentro del baúl a su empleada, como quien lleva una aspirador. Y hay decenas de relatos de mis compañeras de Nordelta que cuentan cómo quedaron atrapadas en las casas de sus patronas, o que las obligan a ir con certificados de circulación truchos, como el que me ofreció esta “señora”. Nos exponen a contagiarnos el COVID-19 porque no nos garantizan las mínimas condiciones de seguridad e higiene. Mientras tanto nuestro sindicato UPACP sigue brillando por ausencia.

Esta semana también hubo revuelo en las redes sociales porque la famosa Catherine Fulop tiene a su empleada doméstica haciendo la cuarentena junto a ella. Se piensan tan impunes que hasta grabó un video burlándose de que la tiene a “Juanita encerrada en casa”,mientras intenta mostrar que es amable, pero no sale. Todo lo contrario, se burla de Juana y su color de piel, que es “negrita” dice, mientras casi no la deja emitir palabras. Obvio. Si no la deja hacer la cuarentena en su casa con su familia, ¡qué la va a dejar hablar!

Estas escenas dejan en evidencia lo sinvergüenza que son, el discurso (chamuyo) que hacen para que sigamos trabajando metiéndonos miedo y riéndose de nosotras.
Catherine es la cara de muchos de su clase y su calaña, que se aprovechan de nuestras necesidades. En mi caso no me van a pagar porque estoy en negro. Para hacer esta cuarentena tuve que irme a la casa de mi hija con mis otros hijos, llevar la poca mercadería que tenía y agruparnos en familia para poder sobrevivir. Dos días más y se nos terminan la mercadería. Mi yerno es albañil y mi hija está sin trabajar, suspendida, también trabaja de limpieza en una escuela privada donde amenazan con pagarle la mitad del sueldo. Ella tiene un hijo que necesita comer. Esta “señora” que me escribe para que vaya a limpiar a su mansión de Nordelta se quiere aprovechar de toda esta situación que estamos atravesando las familias más humildes.







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