Política

OPINIÓN

Primus inter pares

Macri, Maquiavelo y el próximo gobierno.

José “Pepe” Moreira

Docente, Exaltación de la Cruz

Miércoles 2 de diciembre de 2015 | 12:40

“Porque, cuando los grandes ven que es imposible resistir al pueblo, empiezan a acrecentar la reputación de uno de ellos y lo convierten en príncipe para poder así, bajo su sombra, desahogar sus apetitos. (…) Aquel que llega al principado con la ayuda de los grandes, se mantiene en él con mayor dificultad que el que llega con la ayuda del pueblo; porque se encuentra príncipe entre otros muchos a su alrededor que se creen iguales a él y por eso no les puede mandar ni manejar a su antojo.” Nicolás Maquiavelo1

Aún antes de asumir el hijo pródigo de la clase dominante ya siente en la cara el viento caliente del vendaval de la codicia que ha desatado su triunfo electoral. Todas las fracciones de la burguesía se aprestan a pasar factura y a recoger más temprano que tarde la cosecha de su siembra. Mauricio Macri llega a la presidencia con el poder prestado por los grupos económicos dominantes, la gran burguesía industrial, la banca, los dueños de la tierra, los explotadores de los recursos naturales y los medios de comunicación que le dieron cobertura y fueron tan útiles para “acrecentar su reputación”.

Es el “primero entre iguales” que deberá lidiar con la voracidad de sus hermanos de clase y conformar a todos de manera casi inmediata. Por eso su debilidad de origen presagia tiempos de tormentas. Y porque los tiempos del fin de ciclo agotaron el margen para congraciarse con el “pueblo”, al que como aconsejaba Maquiavelo había que conquistar si el Príncipe que había llegado al poder con el respaldo de los “grandes” pretendía sostenerlo.

El presidente electo no proviene de ninguno de los partidos políticos tradicionales, no cuenta con una base social de apoyo y tampoco con el control directo de la burocracia sindical. Dispositivos imprescindibles de la dominación y el control social. Tributario, además, de una alianza electoral inestable, tampoco tendrá mayorías propias en las cámaras del parlamento burgués. Pero, más allá de sus debilidades “institucionales” el gran “desafío” para la nueva ceocracia en el poder será la de hacer pasar el ajuste enfrentando la resistencia que se expresará en la calles. Porque si el triunfo electoral de Macri en nada cambia la agenda económica que la clase capitalista quiere imponer, tampoco el recambio presidencial detendrá la lucha de clases, que entrará en una nueva etapa.

Maquiavelo conocía bien a la clase para la que escribía, por eso su gran preocupación era ofrecerle consejos al Príncipe que le permitieran hacerse del poder y conservarlo. El florentino ponía especial énfasis en destacar lo que él llamaba virtud: una combinación ideal de fuerza física (poder militar), fuerza moral y talento. Es ciertamente difícil concederle a Macri la posesión de un virtud tal. Duran Barba, su propio consejero, deberá esforzarse por emular a Maquiavelo y escribir su “Príncipe”, pero bajo la forma de un power –ponit que formule las máximas apropiadas, en no más de 5 láminas.

1 Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, Capítulo IX. Editorial B, S.A. Barcelona (1990)







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