Sociedad

ELECCIONES 2015

“¿Primero las damas?”

Con ese título, la Revista VIVA lanzó una serie de entrevistas a Karina Rabolini, Juliana Awada y Malena Galmarini. Tres defensoras de proyectos que dejan en el último lugar a la mayoría de las mujeres.

Miércoles 15 de julio de 2015 | Edición del día

“Más cerca de la intimidad de pareja que del fragor de la campaña”, es la consigna con la cual la revista dominical del diario Clarín conversó con las compañeras de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Expectativas personales post octubre, las relaciones y sus preferencias de moda, fueron los ejes que recorrieron gran parte de la nota.

La primera entrevistada fue Karina Rabolini, la esposa de Scioli. “Modelo de mujer”, dictaba la foto central de VIVA que la muestra “paseando por los jardines del Four Seasons”. Rabolini hizo un repaso de su trayecto: de las pasarelas, pasando por sus firmas de cosméticos y sus tratos con empresarios japoneses, a reuniones sociales del círculo del gobernador bonaerense.

Prácticamente sin aludir a la política, sí dedicó abundantes palabras a sus hábitos de comida, el tipo de maquillaje que utiliza, su ropa predilecta y sus ejercicios físicos. La charla fue interrumpida momentáneamente -relatan los cronistas de VIVA- por una de sus asistentes, que le debía alcanzar urgentemente un vestido que adquirió en una casa de Recoleta. Se menciona también que a Karina la acompañaron cuatro asesores de imagen. Y que cuando dijo que su deportista favorito era Tévez, rápidamente la corrigieron: "No: ¡Daniel Scioli!". La inclinación del ex motonauta por la pasta frola, sus cualidades humorísticas y su carácter, constituyeron otros de los pilares del diálogo.

La segunda parte del artículo estuvo dedicada a Juliana Awada, quien lleva seis años juntos a Macri luego de un matrimonio con el conde belga, Bruno Lauren Barbier. Pese a no haber concurrido con asesores personales a su lado, parecía tener preparado un discurso referido a su "proyecto de amor y familia". Siguiendo la línea de Rabolini, procuró no mencionar al PRO.

En cambio, contó sobre su encuentro con el Papa Francisco y definió la Patagonia como "su lugar en el mundo" donde sus "hijos juegan con los de Máxima". “Mauricio es sencillo, nada cheto”, advirtió, antes de detallar que conoció al jefe de gobierno porteño “por frecuentar el mismo círculo social, con la excusa de Boca, los amigos comunes y el golf”.

Alegó que su referente como mandatario es Nelson Mandela que, a pesar de pasar 27 años preso, salió "sin resentimiento". Manteniendo el libreto no confrontador -aunque aprovechó para expresar su pesar por la muerte de Nisman-, como Rabolini, confesó tener muy buena relación con aquélla y con Malena. En medio de preguntas banales, los periodistas la interpelaron sobre su implicancia en talleres clandestinos. Fue entonces cuando Juliana rompió la tónica que venía levantando. "Las acusaciones que nos hicieron son falsas. Vienen del lado político", decretó. Y continuó el reportaje.

La última en hablar fue Malena Galmarini, funcionaria de Tigre por el Frente Renovador y compañera de Sergio Massa. A diferencia de Rabolini y Awada, esta histórica militante del PJ y postulante a Concejal -la única candidata de las tres-, decidió hablar desde la política. Se refirió a la militancia clandestina de sus padres, a su temprana adhesión al peronismo, y a una corta experiencia en los barrios. Galmarini elevó a Evita como su modelo a seguir, debido que ésta habría sido la primera en "tirar por la borda el formato de ’dama de compañía’", atribuido a las esposas de los presidentes. Y, al tiempo que clarificó que no piensa descuidar a su familia, afirmó: "La Primera Dama es una institución que se creó cuando las mujeres estábamos afuera de la política”.

Malena se dedicó a demostrar que ella es una pieza del armado massista, y no una mera acompañante. Efectivamente, esto es así: como Secretaria de Políticas Sanitarias y Desarrollo Humano de Tigre, es ejecutora y responsable de la agenda de ajuste en materia de salud y educación del municipio.

“Yo voy a patear los ministerios para que me den cosas para mi pueblo" determinó al plantear su candidatura. Deconoció así –como bien marcaron, al pasar, los periodistas- que ya maneja un presupuesto millonario, lo cual no modifica el hecho de que los habitantes de barrios pobres no puedan acceder a la mínima atención médica.

Estas “omisiones” también estuvieron presentes en su relato de vida. Sus padres, Fernando Galmarini y Marcela Dourrié, además de militantes en su juventud, fueron ambos funcionarios menemistas. Él como Secretario de Deportes de la Nación y ella como diputada nacional. La propia Malena surgió de la mano del riojano, como Subdirectora de la Juventud.

Karina Rabolini también emitió varios “silencios”. En su intento de mostrarse alejada de la política, olvidó señalar que tiene un cargo como presidenta de la Fundación Banco Provincia, desde donde contribuye activamente para la campaña del FPV. Hace sólo unos días acompañó a Jorge Capitanich, gobernador de una de las provincias más pobres del país, mientras se sacaba fotos para la prensa recorriendo el Impenetrable chaqueño.

A la vez, estuvo paseando por Europa con el presupuesto que le otorga su cargo en el Banco, junto con una comitiva. Allí posó con el ex presidente estadounidense, Bill Clinton, al que llamó “un amigo de Daniel”.

Juliana Awada, por último, intentó velar bajo una retórica de “unidad” y “paz” lo inocultable: su complicidad directa y demostrada con la explotación de trabajadores en talleres textiles.

Ya en 2007 varios establecimientos clandestinos ligados a los Awada habían sido denunciados. Esta causa sólo pudo ser descartada gracias a la ligazón del juez Montenegro –hoy Ministro de Seguridad Porteño– que la tenía a cargo, con el PRO. En 2012, filmaciones de La Alameda constataron la situación de servidumbre y hacinamiento en la que vivían 13 costureros, que cosían ropa para Cheeky (co propiedad de la familia). También se producían medias para esa marca en Elemento, la textil donde se prendió fuego una trabajadora debido a los maltratos a los que estaba sometida, en 2013.

Si bien las tres candidatas a “primeras damas” callaron algunos elementos oscuros, lo que exhibieron en las entrevistas basta para enseñar que nada tienen que ver sus vidas con la realidad de millones de mujeres en el país. Es decir, con las madres solteras, las que además de trabajar deben encargarse de las tareas domésticas, las precarizadas, las pobres.

Rabolini, Awada y Galmarini son adineradas, empresarias, amigas de los aparatos del poder. Nunca debieron preocuparse por llegar a fin de mes, ni por la salud o la educación de su familia. Ya sea más cerca de la farándula, los círculos aristocráticos o los intendentes del conurbano, las tres pelean por proyectos que se sostienen sobre la explotación y la opresión de los trabajadores, la juventud y las mujeres... que, a diferencia de ellas, representan a la mayoría de la población.




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