Juventud

HUELGA ESTUDIANTIL

Primera jornada de huelga contra el 3+2 y la LOMCE

Miles de estudiantes han salido a la calle para exigir la paralización del enésimo ataque a la educación publica.La jornada ha tenido una especial repercusión en las universidades e institutos catalanes.

Pere Ametller

@pereametller

Jueves 3 de marzo de 2016 | 17:40

Foto: EFE

Ayer se vivió una jornada de huelga y manifestaciones exigiendo que no se lleve a delante la reforma del 3+2 y que se derogue la LOMCE. Ambas reformas suponen un atraso en la lucha por una educación pública y de calidad. La protesta tuvo especial incidencia en la ciudad de Barcelona.

En Barcelona más de 3.000 estudiantes partieron de plaza Universidad para bajar las Ramblas hasta llegar a la Plaza Sant Jaume. Durante el recorrido se cantaron lemas a favor de la universidad pública y en contra de su privatización y la intromisión de las empresas. Estudiantes de la Universidad Autonoma de Barcelona interrumpieron por la mañana dos lineas de los ferrocarriles durante 40 minutos como parte de la protesta. El martes se produjo la misma acción junto a cortes de carretera. En la Universidad de Barcelona la paralización de las clases ha sido total en las facultades de Economía y Empresa, Derecho, Geografía e Historia, Filosofía Farmacia, Matemáticas y Filología.

En Madrid hubo una concentración por la tarde ante el Ministerio de Educación y Ciencia. Tambien se realizaron concentraciones y manifestaciones en Teruel, Zaragoza, Torrelavega, Santander, Tenerife, Gran Canarias y Almería, Valencia, Málaga, Murcia, Salamanca, Burgos, Valladolid, León, Granada y El Hierro.

Todas estas movilizaciones expresaron el rechazo de la juventud ante las medidas que los gobiernos llevan aplicando los ultimos años que impiden que miles de jóvenes puedan seguir estudiando. Lamentablemente la falta de unidad y coordinación entre las distintas organizaciones estudiantiles debilitaron la protesta en muchos lugares, demostrando que es imprescindible avanzar hacia una coordinación estatal de todas ellas y las asambleas de facultad para definir un plan de lucha unitario.

Las universidades públicas han registrado un descenso de 77.000 estudiantes desde el 2011, 37.000 solo en este curso. Este descenso refleja como se ha descargado sobre la clase trabajadora los efectos de la crisis. Ante la falta de trabajo que afecta especialmente a la juventud, han añadido aumentos de tasas en la universidad y reducción de las becas. Todo ello deja a los jóvenes en una situación muy mala, lo que ha obligado a muchos a emigrar o subsistir en el desempleo o la más absoluta precariedad.

Con la reforma del 3+2, que nos quieren aplicar a partir del curso que viene, se pretende reducir los grados, pasando de 4 a 3 años, y amplíar los másters de 1 a 2 años. Todo con el fín de eliminar una serie de contenidos indispensables para nuestra formación y traspasarlos a unos másters que cuestan entre 3.000 y 7.000 euros anuales. Es obvio que con ello reducen nuestra formación universitaria básica y nos obligan a cursar dos años de máster si es que quieres salir preparado para ingresar al mercado laboral. Es un nuevo paso en la elitización de la educación universitaria.

El retorno de la movilización estudiantil es una buena noticia. La ilusión de que las reformas como el 3+2 se pueden detener por medio de la negociación y el diálogo con los decanos y rectores la venían manteniendo en letargo. Sin embargo es cada vez más patente que esa no es la vía. Rectorados y decanatos son la pieza central de la “casta universitaria”, un cuerpo que ha demostrado estar firmemente comprometido con los planes de privatización y elitización de la universidad, con los que obtienen importantes privilegios y prevendas a costa de los perjuicios contra los estudiantes, la mayoría del profesorado -en especial los precarios y asociados- y el personal no docente.

Tampoco la ilusión en el cambio institucional ha dado buenos resultados. El PSOE ya ha roto su promesa de derogar la LOMCE y en la mesa cuatripartito o el programa del mismo Podemos está ausente toda referencia a revertir las contra-reformas universitarias que han pasado en los últimos años.

Por ello se hace tan necesario retomar el ciclo de movilizaciones estudiantiles para imponer una educación pública, gratuita y al servicio de la clase trabajadora. La única manera de tumbar las contra-reformas educativas y conseguir una universidad gratuita y al servicio del pueblo, y no de las empresas, es imponiéndolo desde la movilización estudiantil en solidaridad con los trabajadores. Las movilizaciones estudiantiles que se vivieron ayer son en todo el Estado son por ello el ejemplo a seguir.







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