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Primer round electoral: ganó la Franja Morada y se fortalece el rectorado.

La semana pasada en una primer nota sobre los resultados electorales de la UBA titulada La Franja Morada se hizo un “nuevo espacio” desarrollábamos una primer lectura de los comicios. Sin embargo hay mucha tela para cortar si intentamos ver algunas dinámicas.

Patricio del Corro

@Patriciodc

Martes 16 de septiembre de 2014 | Edición del día

Más allá del “triunfo de los oficialismos” que se dio en la tanda de elecciones de la UBA en Derecho, Económicas, Medicina, Odontología (donde ganaron los reformistas) y Veterinarias (el PO mantuvo la conducción), que los ganadores de esta primer round hayan sido los sectores ligados al FA-Unen, y la Franja Morada en particular, fortalece la “restauración” del shuberoffismo en el rectorado encabezada por personajes nefastos como el actual vicerrector Darío Richarte (segundo de la SIDE durante el gobierno de De La Rúa, que terminó con 40 muertos) o Yacobitti (dirigente de la Franja Morada durante su declive en el 2001).

Este resultado tiene dos lecturas complementarias. Por un lado, no podemos perder de vista que en las últimas elecciones porteñas quién saliera fortalecido fue el bloque de UNEN, que ocupó un espacio de centro derecha y un discurso de gestión con poco y nada de política. Evidentemente ésta votación tiene su correlato en la UBA.

Recordemos que con el crecimiento en la matrícula de las universidades del conurbano, en la UBA hubo un proceso de “porteñización”. Pero este correlato tampoco es automático, lo que parece haber prevalecido es un voto “gestión” (apuntes, bares, servicios). Una muestra de esto es que son centros que están lejos de ser actores políticos, como lo fueron en su momento los centros dirigidos por la Franja Morada alfonsinista. En casos como Económicas o Medicina incluso intentan esmerilar su filiación morada. Esto no significa que podamos pensar el resultado desligado del espacio político, sino que la opción que tomaron estas agrupaciones es la de profundizar un perfil y un discurso de centros que brindan “servicios” al estudiante.

Así, aún en la facultades donde las principales rivalidades de esta tanda electoral fueron entre los frentes Mella-PO y Franja Morada (como en Medicina y Económicas), la discusión se dio exclusivamente en el marco de las propuestas de qué servicios debe brindar un centro. Evidentemente en este terreno la pelea siempre va a ser favorable a la corriente que instaló los centros “shopping” como modelo durante los ´80 y ´90. El PO en su primer balance parece estar dispuesto a negar este avance en pos de no sacar ninguna conclusión que lo obligue a cambiar su política en la FUBA.

Por su parte que La Mella haya sacado como conclusión que la clave es profundizar la veta “gremial”, evidencia una crisis de esta corriente que tuvo sus años de desarrollo al calor de una situación donde ocupaban un espacio de simpatía con el kirchnerismo, jugando al “criticar lo malo y apoyar lo bueno” del gobierno. Por eso, el retroceso del kirchnerismo los ha desconcertado sobre en qué espacio ocupar entre el “Berni moment” del gobierno, un sector ligado a las corrientes de tradición reformista que crece ligado a un perfil pro-gestión y una izquierda ligada al Frente de Izquierda que tiene su espacio ganado. ¿Debemos esperar que Marea Popular salga vestida de Pantera Rosa a disputarle la gestión de los parque a Macri en la CABA? No estaríamos en condiciones de desmentirlo.

El otro dato electoral es que continúan en declive las corrientes kirchneristas en la universidad. Si bien como demostraron con el acto del pasado fin de semana, La Cámpora mantiene una importante capacidad de movilización, ésta no se traduce en trabajo orgánico, mucho menos en los centros de estudiantes. Tampoco tiene participación en ningún proceso de lucha obrera o popular que enfrente en las calles a “las corporaciones”. Más bien se encuentra ligada a sectores de la burocracia sindical. Su apuesta es sostener el trabajo barrial y su inserción en diversas dependencias estatales, como la perspectiva más clara para atravesar los años post 2015.

Probablemente en la próxima tanda electoral que se viene principalmente en FADU y posteriormente en Sociales, Filosofía, Psicología y Exactas también intenten hacer uso del nicho de “gestión” que vienen intentando usufructuar en facultades como Sociales. Los resultados en la nueva tanda no parecen ser mas alentadores para la corriente de Máximo.

Claramente los últimos resultados electorales universitarios le dieron una buena noticia a un rectorado (en donde el kirchnerismo funciona como socio de los radicales) que, lleno de los viejos socios de Shuberoff (quien dirigió de la mano de la Franja Morada la UBA entre 1986 y 2002, y terminó su mandato cubierto en escándalos de corrupción) aspira a volver a tomar el control de la FUBA. Sin embargo, faltan aún las elecciones en las facultades donde el año pasado el crecimiento de las corrientes reformistas tuvo su contratendencia en la gran elección que realizó el bloque FIT. Incluso en esta ultima tanda en derecho, donde el FIT se presento como alianza entre la Juventud del PTS, el PO-UJS, e Izquierda Socialista logro mantener su secretaria en el centro.

Que varios de los centros que está dirigiendo el bloque FIT hayan pasado a ser tema de debate en las editoriales de Morales Solá, las notas dominicales de Verbitsky y la mención de los dirigentes de La Campora como Larroque marcan una contratendencia a este primer round también fuera de las urnas y lo analizamos en esta nota “La Juventud en disputa”







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