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¿Presupuestos justos en Catalunya?, aumentando los impuestos a las grandes fortunas

Esta semana se ha evidenciado un acuerdo mayor ente la CUP y Junts pel Sí de cara a los próximos presupuestos catalanes. No es el camino para conquistar nuestras demandas.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Viernes 11 de noviembre | 20:32

En las semanas de negociación que llevan las dos formaciones catalanas han logrado algunos preacuerdos en relación a un aumento de tributos. De todas formas, estos deberán ser refrendados por las asambleas territoriales de la CUP.

Los preacuerdos fueron presentados por Lluís Salvadó, secretari d’Hisenda y por la directora general de Tributs Marta Espasa. Estos se tramitarán a través del Parlament catalán con una ley llamada “de acompañamiento”, ya que acompañará los presupuestos.

Con estos nuevos impuestos la Generalitat espera recaudar algo más de 180 millones de euros. Está el impuesto a las viviendas vacías (a la espera del Constitucional) que sería una exención de pago para aquellos que tienen pocos pisos. Sin embargo, no se aumenta a quienes tienen muchos, como la banca o las inmobiliarias.

Habrá un impuesto a los grandes establecimientos comerciales que también está parado en un trámite jurídico. Se quiere grabar la contaminación provocada por la afluencia de vehículos. Se espera recaudar dos millones, cuando esté disponible.

También habrá cambios en el impuesto sobre las estadías turísticas. Se prevé recaudar unos 7,7 millones de euros incluyendo a los viajeros en cruceros y las plataformas de intercambio de vivienda. Sumarán unos 28 millones con un impuesto a las nucleares por los desechos tóxicos.

También se impondrá un impuesto a aquellos refrescos que superen los 8 gramos de azúcar por cada 100 ml, que son los que provocan más obesidad. Son 0,12 € por litro. Se prevé recaudar unos 30 millones. Esta tributación seguramente repercutirá en el precio y será más penoso para los consumidores con menos recursos.

También se planificó hacer una variación en el tramo autonómico del IRPF. Las personas que tengan rentas superiores a los 30.000 anuales no podrán acceder a la deducción autonómica. Con éste ahorro, la Generalitat generará un poco más de 12 millones.

Una ley que no toca a las grandes fortunas

Como se puede ver en el detalle anterior, el grueso de la recaudación saldrá de las clases medias y los sectores con menos recursos. Llevamos casi una década de crisis, con un paro del 20% a nivel del Estado. Tener trabajo no es garantía de vivir bien, con salarios muy bajos y contratos por horas.

Sin embargo, tanto en la ley como en las pocas noticias que hay sobre los presupuestos no se escucha nada de las grandes fortunas. Éste jueves. Junts pel Si votó junto al PP en contra de aumentar el tramo autonómico del IRPF a las rentas más altas, para así bajarlas a las rentas más pequeñas. No es casualidad, la derecha catalana y la española defienden las rentas altas.

Si lo que se pretende es subir la recaudación hay que mirar hacia las grandes fortunas. Son quienes acaparan la mayor cantidad y quienes no tienen problemas para obtener los productos básicos para vivir. Los trabajadores y los desempleados no solo no tenemos con qué, sino que no tenemos acceso a lo mínimo necesario. A la clase media baja, la están saqueando. Mientras cada vez hay más ricos con más dinero.

Para evitar nuevos recortes a educación, sanidad y servicios sociales, hay que votar una ley de impuestos progresivos a las grandes fortunas. No es difícil. Si buscamos en la lista de los más ricos que elabora la Revista Forbes, encontraremos fortunas catalanas y españolas.

Hay 24 catalanes en la lista de Forbes. El más rico se llama Andic y dispone de tan “solo” 3.800 millones de euros. Luego vienen otros apellidos “ilustres”: Carulla de Agroalimen, Gallardo de Laboratorios Almirall (1.950 millones), José Manuel Lara de Planeta (1.800), la baronesa Thyssen o el expresidente del Barça, el constructor Núñez Navarro.

También hay otras empresas “la aseguradora Catalana Occidente (familia Serra Farré, 1,700 millones), la distribuidora de Coca Cola, Coca Cola Iberian (Sol Daurella y familia, 1.600 millones), la multinacional de la perfumería Puig (Mariano Puig y familia, 1.200 millones), la empresa de juegos de azar y tragaperras Cirsa (Manuel Lao, 700 millones), o la textil Pronovias (Alberto Palatchi, 450 millones)”.

Si sumamos todos esos millones da como resultado: ¡15.150 millones! Y esto solamente escogiendo las fortunas y empresas más grandes, aún quedan muchas más. Pero si nos ceñimos a estas y les cobramos tan solo un 2% de impuesto para beneficio de la sociedad, ya tenemos más de 300 millones de euros. Es decir, superamos ampliamente la propuesta de Junts pel Sí, con una aportación mínima y sin desangrar a las clases medias o los trabajadores.

Sin embargo, todas estas cuestiones no se tratan en el Parlament catalán (ni en el español). Una formación que se identifica como anticapitalista como la CUP debe poner a la orden del día esa discusión. Hay que acabar con los presupuestos neoliberales y luchar para que sean las grandes fortunas quienes paguen las necesidades de la sociedad. De lo contrario, seguirá recayendo sobre el grueso de la sociedad, provocando graves miserias peores que las que ya estamos viviendo.




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