Juventud

OPINIÓN

Precarizados contra empresarios: la lucha de prioridades

El Gobierno en su fase más descarada: subsidio a los ricos, estafa a los pobres. La juventud en su fase más combativa: unir fuerzas tejiendo una gran red para decir: ¡Basta de precarizar!

Martes 2 de junio | 16:25

Fotos: Joaquín Díaz Reck

En estos días hubo tanto ruido que se hace difícil contar las nueces estalladas. La caradurez de los gobernantes y la obscenidad de los ricos, llega a su fase máxima desde el comienzo de la cuarentena. Quiénes nos llenamos de odio al ver que ni siquiera en este contexto fue posible que los barrios más marginados tuvieran un elemento tan esencial como el agua, sentimos un profundo dolor y mucha bronca al leer la tapa de La Garganta Poderosa: "nos mataron a Ramona".

Como si esto no alcanzara para refutar el discurso oficial que se jacta de tener como prioridad la vida y no la ganancia de las empresas, horas más tarde empezó a desfilar la lista de "los quebrados". O mejor dicho, aquellas empresas que piden que la ANSES les subsidie el 50% de los salarios porque no pueden pagarlos. Los privilegiados son: Mc Donalds, Ledesma, Techint, Clarín, Mercedes Benz, la Sociedad Rural...

La lista sigue y se le agrega el dato que fue un grito alegre e "histórico". El acuerdo firmado por el gobierno, empresas y la burocracia sindical, además de establecer financiamiento estatal, permitía la rebaja salarial de un 25% de los salarios. Mientras cientos de miles estamos esperando hace ya tres meses para recibir al menos una ayuda mínima y miserable, las empresas más ricas del país ya tienen en sus cuentas subsidios millonarios, en tiempo récord.

En este contexto, y mientras se pagaban más de 300 millones de dólares de deuda, parece una obviedad decir que el proyecto de impuesto a los ricos era meramente demagogia. No sólo no presentaron nada, sino que se negaron tanto Cambiemos como el Frente de Todos a tratar el único proyecto presentado, que fue el del Fitu, con Nicolás Del Caño.

Casi 4 millones de despidos desde el decreto de prohibición y suspensiones terminan de remarcar quién es el dueño del circo y de quién el gobierno.

Las calles son nuestras, aunque el tiempo diga lo contrario

La respuesta a semejante caradurez fue llevada a cabo por un sector más bien juvenil, que trabajamos de manera informal y precarizada. Somos trabajadores de call centers, repartidores de aplicaciones, de gastronomía, municipales y un largo etcétera, quiénes junto a trabajadores precarios y desocupados que viven hacinados en las barrios suburbanos, nos llevamos la peor parte.

Fueton quiénes se encargaron de desenmascarar todo un verdadero saqueo y no sólo se quedaron con la bronca y el rechazo. Sino que se pusieron en sus espaldas algo más que una mochila pesada de reparto: mostrarle a todos y todas que no hay que resignarse. Que no hay futuro si dejamos que nos arrojen a la miseria, el hambre o la muerte. Que pueden construir bajo la coordinación y la solidaridad, mucha fuerza.

Tomar las calles y poner en agenda sus propias demandas. Sus palabras son claras. Toman las calles porque no son descartables. Quieren un futuro para sus familias, quieren ser prioridad en esta pandemia, como dice un trabajador despedido de un restaurante de la ciudad de La Plata: "para que nunca más agachemos la cabeza". Por el bien de todos y todas, ojalá que lo logren.

Triunfo parcial en la La Plata ¿Cómo seguimos?

En este contexto, y con el gran mérito de no ceder ante la negativa a ser atendidos en el edificio de calle 7, La Red de Precarizadxs consiguió cruzar la muralla que separa la calle de las oficinas del Ministerio de Trabajo. A esta altura, dos mundos distintos.

El bocinazo constante de los autos que pasaban, colectivos de líneas urbanas y de trabajadores de reparto, mostrando su apoyo, y una manifestación de unos cientos con gran simpatía de observadores ocasionales, lograron generar el único idioma que los funcionarios no pueden desoír: las calles gritan fuerte.

Uno de los logros más valiosos de la jornada, fue el hecho de que hayan llamado desde el Ministerio a los trabajadores de la fábrica de plástico Amiplast, para ratificar el DNU que prohíbe los despidos.
La Red comienza a demostrar que levantar estas organizaciones son una tarea fundamental para quiénes entienden que las calles son el único idioma que los gobiernos comprenden. Las ciudades se están transformando en un terreno fértil para las suspensiones, despidos y avivadas de aquellos ambiciosos jefes que ven en esta pandemia la oportunidad de incrementar sus ganancias precarizando aún más nuestras jornadas laborales y nuestras vidas.

Nuestro desafío, es ir a cada lugar donde estos tipos se crean impunes y hacerles saber a nuestros compañeros y compañeras que hay una manera de frenarlos.

Mientras escribo estas líneas, veo las imágenes del fuego en el corazón del capitalismo debido al asesinato por parte de la policía yanqui de George Floyd, quién merece tema aparte. La Casa Blanca a oscuras y Trump escondido en un búnker. Quiénes creían que este sistema era invencible, revean sus posiciones. "Todo lo sólido, se desvanece en el aire".







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