Sociedad

Una imagen que dice mas que mil palabras de campaña

Postales del ajuste: el abuelo delivery

La foto llena los ojos de lágrimas. Podría ser mi abuelo, o el tuyo. Los que ya laburaron toda la vida y tienen seguir laburando – precarizados – para poder comer. Los que quieren que nos adaptemos a esto, y los que queremos dar vuelta todo.

José Muralla

@murayeando

Miércoles 24 de julio | 14:30

Imagen: Facebook Revista Sudestada

Las canas tapadas por un gorro de lana para poder patear la calle en el crudo invierno. La espalda encorvada junto a la mochila de PedidosYA. Un abuelo obligado a volver a trabajar y precarizado frente a un joven también precarizado, separados por un mostrador de comidas rápidas. La imagen se viraliza como una postal del infierno del FMI, del que recién estamos viendo sus primeros fuegos.

Según la revista Sudestada, la foto retrata a un jubilado de 78 años que reside en Caseros junto a su esposa también jubilada. Y que cuenta "A veces ando o camino cuando me duele el pecho de pedalear más de 15 km por día para sacar 150 pesos. Con eso alimento a mi esposa porque la jubilación se va en remedios"
Algún cínico macrista o liberal dirá que el viejo es un “emprendedor” en búsqueda de oportunidades. Algún peronista o kirchnerista te dirá que hay que seguir esperando a ver si cambia el gobierno y toca otra suerte. Pero a otros la sangre nos hierve, tanto como nos urge la necesidad de cambiar esto de raíz. Por la dignidad de nuestros viejos, por el futuro de nuestros jóvenes, por el presente de todos nosotros.

Todo ajustador elige siempre primero “cortar por lo más fino”. Y todos siempre se la agarraron con nuestros abuelos, apelando a que el egoísmo del “sálvese quien pueda” los deje tirados ahí. Apostando por la división de los trabajadores actuales y los que ya gastaron su cuerpo laburando.

Crisitine Lagarde había declarado que el aumento de la expectativa de vida era un problema para el sistema. Es que a nuestros viejos los quieren muertos cuanto antes. Como ya no les resultan rentables para explotarlos, los descartan. Y a nosotros nos quieren mirando para otro lado, mansos y tranquilos esperando a las urnas.

Desde chico recuerdo a Norma Pla durante el menemato encabezando las marchas en las que todos los miércoles cortaban la calle frente al congreso aquellos viejitos que se sostenían con bastones. Y recuerdo también las lágrimas de cocodrilo de Cavallo. Con total cinismo simulaba angustia mientras los mataba de hambre, para poder reducir aportes patronales a quienes más tienen.

La crisis del 2001 con De la Rua (el “mal menor” para no volver a Menem) también golpeó más fuerte a nuestros viejos que ya venía golpeados. Luego con el kirchnerismo y la bonanza económica se abrió una moratoria para que se puedan jubilar quienes no habían podido. Pero se la contrapuso al reclamo del 82% móvil, vetado por CFK. Nuevamente la pelea entre pobres, entre trabajadores, para no pelearse con los patrones restituyendo los aportes patronales que sacó Cavallo y así recapitalizar el sistema.

Luego llegó el macrismo, que mientas fue oposición votó el 82% móvil pero cuando asumió también le metió la mano en el bolsillo a nuestros viejos. En diciembre de 2017 realizaron junto a todos los gobernadores y sectores del peronismo como Massa una contrarreforma jubilatoria. Y esperaron a que nos quedemos callados. Pero no. Cientos de miles salimos a las calles y si bien no alcanzó para evitar el robo a los jubilados, le paramos la mano a Macri que tuvo que volver al gradualismo. La represión fue durísima. Algunos de los que protestamos cayeron presos, como Daniel Ruiz. Otros perdieron un ojo. Pero los diputados y senadores que votaron el saqueo a las ya magras jubilaciones están libres y con sueldos de privilegio.

Muchos sacamos la conclusión de que el camino emprendido aquel Diciembre que copamos las calles era el camino a seguir. Porque el lenguaje insumiso de la movilización en las calles es el único que entienden los poderosos, los gobernantes, los banqueros. Otros sacaron la conclusión exactamente opuesta: que había que sacar a la gente de las calles y empezar la rosca electoral bajo la consigna #Hay2019, mientras profundizaban su papel de dadores voluntarios de gobernabilidad.

Y ese camino del macrismo ajustando y la “oposición” respondiendo con rosca palaciega, nos trajo hasta la foto de hoy. A esa foto de pies cansados que ya merecen descanso. Pero que tendrán que seguir cansándose y pedaleando.

Si a vos te da tanta bronca como a mí vení, organízate. Demostremos que somos un montón los que no nos resignamos ni nos quedamos en la zona de confort del mal menor o el mal mayor. Que la salida es por izquierda, fortaleciendo a aquellos que siempre demostramos estar del mismo lado: el de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Si a vos te da tanta bronca como a mi, salgamos a pelear juntos. No te quedes esperando impotente, porque como dijo Blaise Pascal "si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas"







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