Juventud

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Posición de Vencer ante la toma de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile

Durante los últimos años hemos visto y sido parte del importante avance y desarrollo del movimiento de mujeres, con masivas movilizaciones bajo el grito de NiUnaMenos porque vivas nos queremos, cuestionando la violencia machista en su último y más brutal eslabón que es el femicidio.

Vencer

Universidad de Chile

Jueves 9 de noviembre

A nivel nacional ha sido un año de mayores definiciones, donde se han instalado importantes debates de cómo enfrentar la violencia machista: nosotras y nosotros estamos por un feminismo que no vea a los hombres como enemigos y que vea en cambio en la unidad de mujeres, trabajadores y estudiantes la fuerza necesaria para poder vencer.

No estamos de acuerdo con la funa individual como estrategia, aunque entendemos que en algunas ocasiones la funa a autoridades e instituciones se hace necesaria. Tampoco estamos de acuerdo con el punitivismo que fortalece a las instituciones Estatales o a las autoridades, porque pensamos que no combaten el problema estructural, que no son sólo los hombres que ejercen la violencia machista, sino un tipo de sociedad: la capitalista y patriarcal.

Estamos además por salir de los pequeños círculos de quienes nos reclamamos feministas y llegar a millones de mujeres que día a día sufren el aborto clandestino y condiciones precarias de trabajo para que se sumen a la lucha por nuestra emancipación.

Creemos que sólo conquistaremos nuestras demandas en unidad con la clase trabajadora y pelearemos por conseguir hasta la más mínima demanda que mejore nuestras condiciones de vida en el camino de acabar con la explotación capitalista.

Sobre la movilización que cruza la Facultad de Filosofía y Humanidades

Hemos tenido importantes avances en la lucha contra el acoso y abuso sexual, que está muy ligado también al tipo de educación y modelo educativo: uno al servicio del mercado, por tanto, discriminador, sexista y arbitrario. En nuestra universidad y sobre todo en la facultad hemos desarrollado una rica experiencia, siendo parte de la formación del comité de ética triestamental, como también de la histórica conquista de un “Protocolo de actuación ante denuncias sobre acoso sexual, acoso laboral y discriminación arbitraria”.

Sin embargo, la gran debilidad de aquel protocolo es que deja en manos de las autoridades la decisión final respecto de los casos. Como lo hemos dicho incansablemente, ante el problema del acoso y el abuso dentro de la universidad no basta con conformarnos ante la idea de que es expresión de un problema estructural de esta sociedad basada en la opresión y explotación, sino que debemos buscar enfrentarlo cotidianamente: y debemos ser los mismos estudiantes, funcionarios/as y académicos/as quienes velemos por educar y así prevenir estas prácticas, para lo cual el combate al autoritarismo se hace fundamental. Aquella es justamente la debilidad que vemos en el petitorio levantado por la asamblea de mujeres, que si bien responde a lo mínimo necesario frente a acusaciones de abuso o acoso, se queda sólo en las medidas punitivas contra sujetos particulares, y no termina de develar un problema mayor: que esta situación encuentra parte de su justificación en la voluntad política de las autoridades de la universidad.

Debemos exigir que sea un organismo triestamental integrado por especialistas quienes canalicen y resuelvan sobre las denuncias, y no las autoridades de turno, pues son ellas mismas las que administran la educación de mercado, el sexismo en las aulas y el trabajo precario a las y los funcionarios y académicos/as. Por consiguiente, este tipo de prácticas se seguirán replicando mientras no cuestionemos de fondo la estructura universitaria, su autoridad y jerarquía. La organización de la universidad y su proyecto son los principales responsables y reproductores de la violencia machista en el espacio educativo.

Para llevar adelante aquella lucha estructural es que se hace necesaria la máxima unidad entre los estamentos universitarios. Para avanzar en la conciencia política de mujeres y hombres de la facultad debemos buscar que todos y todas nos hagamos parte de estas batallas. Pensamos que bajo este argumento es perjudicial la exclusión que hoy se hace desde la asamblea de mujeres a diversas organizaciones de izquierda bajo el argumento de “encubrimiento”. A su vez, tampoco nos parece la exclusión que se hace de los propios organismos estudiantiles como las asambleas de carrera, respecto de las decisiones políticas que implicará la movilización. Pensamos que así no estamos aprovechando los avances y experiencias previas que hemos ido conquistando, como la unidad con las y los funcionarios y la participación activa del estamento estudiantil en la discusión política y práctica.

Las diferencias políticas y de métodos que existen entre las distintas corrientes del feminismo, así como las posiciones políticas frente la movilización y cómo potenciarla deben ser abordadas de cara a las y los compañeros, con debate de ideas y no con censura. Si queremos lograr levantar una fuerza social capaz de imponer a las autoridades nuestras demandas, debemos ser todos y todas las estudiantes de la Facultad quienes podamos debatir abiertamente las medidas a tomar y los pasos a seguir, ya que sólo aquello nos asegurará vencer.

Saludamos la alta votación realizada en favor de la toma, ya que es muestra de que son muchas y muchos los estudiantes interesados en combatir las prácticas machistas en nuestros espacios. Pero a su vez, pensamos que es necesario elevar la capacidad de crítica frente a cómo se desarrollará esta movilización, poniendo por delante la necesidad de convocar la mayor cantidad de fuerzas de los distintos estamentos, para conquistar nuestras demandas inmediatas pero también en la perspectiva de avanzar hacia una mayor democratización en nuestros espacios, para que seamos los estamentos quienes tengamos la última palabra.






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