Mundo Obrero Venezuela

MOVIMIENTO OBRERO

Por un 1° de mayo de lucha, de los trabajadores e internacionalista

Convoquemos un Acto de los trabajadores independiente de los que organiza el gobierno o la burocracia sindical vinculada a la oposición patronal. ¡Basta de que sea el pueblo trabajador el que pague la catástrofe económica y social imperante!

Viernes 27 de abril | 13:30

El día internacional de los Trabajadores no es una fecha más. Es la fecha histórica en que los trabajadores y las trabajadoras levantamos nuestro grito de guerra y lucha por nuestras reivindicaciones fundamentales. Es la fecha histórica de la clase obrera, que se conmemora desde 1890 recordando a aquellos militantes obreros asesinados por el capitalismo y que pasaron a la historia como los "Mártires de Chicago", que fueron el símbolo de la lucha internacional de la clase obrera y en especial por la jornada de 8 horas.

Este 1º de Mayo encuentra a los trabajadores y las trabajadoras en medio de los peores padecimientos económicos y grandes penurias, una situación realmente angustiante donde las condiciones de vida se deterioran día a día. Es que el país está sumergido en una verdadera catástrofe económica y social, con hiperinflación que los organismos más optimistas calculan en un 14.000% en cierre para el 2018, escasez de alimentos y medicamentos y en un quinto año de recesión, el mayor período recesivo del país en su historia con una contracción que ya se acerca al 50% del Producto Bruto Interno. Se vive un fuerte retroceso económico “en caída libre”, que el gobierno busca ocultar no publicando desde hace muchísimo tiempo los indicadores económicos. La devaluación del bolívar es uno de los mecanismos que más duramente golpea al pueblo, y no es solo el dólar paralelo sino la constante devaluación oficial. El gobierno de Nicolás Maduro utiliza este mecanismo e imprime más bolívares para cubrir sus gastos internos, a costa de provocar hiperinflación, especulación y desabastecimiento. La consecuencia es que gobierno y empresarios imponen por esta vía un empobrecimiento generalizado del pueblo trabajador.

Al compás de esto la burocracia estatal chavista, se beneficia mediante múltiples mecanismos, además de la corrupción. Es una burocracia con intereses propios, antiobrera y antipopular, enquistada en las grandes empresas del Estado en un país completamente rentista. De ella son parte los mandos de las Fuerzas Armadas que tienen amplia presencia en los altos escalones políticos gubernamentales, y manejan grandes empresas que no tienen nada que ver con cuestiones militares, incursionando en negocios del petróleo, minería, siderúrgica, transporte, servicios, en fin, un gran empoderamiento económico incluso en alianza con transnacionales, todo esto mientras dejan correr una crisis que golpea más y más al pueblo a niveles nunca vistos.

A la par, la oposición de derecha, antes organizada como MUD y ahora reciclada en gran parte como Frente Amplio Venezuela Libre, con sus partidos como Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, etcétera, representan lo más rancio y entreguista de la burguesía nacional. No dejan de representar a quienes gobernaron décadas imponiendo sin tapujos la voluntad de las minoritarias clases propietarias, además de garantizar la expoliación el país por los capitales imperialistas. Con su impostura democrática y su demagogia con las calamidades que sufre el pueblo, quieren disfrazar el carácter antiobrero, antipopular y proimperialista de sus “soluciones”.

Así, favorece el pago de la deuda externa y mayores beneficios a las transnacionales, proponen un “rescate” de la mano del FMI, que sólo serviría a la succión de nuestras riquezas por el capital financiero internacional, y privilegian las ganancias de los empresarios por sobre los derechos elementales de los trabajadores y el pueblo pobre.

Entre tanto, mientras el gobierno prepara su continuidad con unas elecciones diseñadas a la medida de la reelección de Maduro, y la derecha favorece abiertamente la injerencia imperialista y de los gobiernos más cipayos de América Latina, la ya desastrosa situación que soporta el pueblo trabajador sigue empeorando. Así vemos la alarmante crisis sanitaria y de salud, que hace resurgir epidemias y enfermedades que ya se consideraban erradicadas o completamente controladas, como la malaria, la difteria, el sarampión, entre otras. No se garantiza la vacunación de la población; las medicinas escasean o literalmente no existen, pacientes con enfermedades crónicas sufren agonía por la falta de medicinas. Los hospitales, cada vez más vacíos de insumos esenciales, se deterioran en su infraestructura.

En la educación es la misma situación. Casi tres millones de niños en Venezuela de tres a 17 años asisten de forma intermitente a clases o se ausentan del todo, según un estudio reciente de tres de las principales universidades del país, debido a cortes de luz y agua, falta de comida o de transporte, con docentes mal pagados que se les dificulta llegar a sus lugares de trabajo. Los programas oficiales de alimentación escolar han sido reducidos o no llegan a algunas escuelas. En el sector público -que conforma el grueso del sistema educativo- el salario mensual de un maestro es de unos 1,2 millones de bolívares, unos 20 dólares a la tasa oficial, pero poco menos de tres dólares al tipo de cambio en el mercado paralelo; igualmente pasa en el sistema privado, donde los empresarios de la enseñanza cobran cifras exorbitantes y a los docentes les pagan también una miseria.

El gobierno de Maduro se cuida de no hacer públicos datos oficiales sobre la salud y otros indicadores sociales y económicos, como si con eso pudiera ocultar la cruda y alarmante realidad que vive el país, donde los trabajadores y los sectores populares son los más afectados. Pero no hace falta darse cuenta de esta situación por medio de estas estadísticas, nuestras familias la ven y la sienten diariamente.

La juventud también es severamente golpeada, fundamentalmente la de origen obrero y popular, que no sólo se le dificulta estudiar sino que no encuentra trabajo. La desocupación en la juventud es escalofriante. Es la llamada “juventud sin futuro” que al serle negada toda perspectiva, no ve otra salida que emigrar masivamente a otros países. Se trata de un éxodo nunca visto en la historia del país, o propio de épocas de guerra, donde las fronteras se abarrotan de gente saliendo, tanto hacia Colombia como hacia Brasil, donde se instalan en condiciones precarias o donde hacen puente hacia otros países.

La vorágine inflacionaria galopante devora los recursos del trabajador. Se ha llegado al colmo de la “bonificación del salario”, siendo que el ingreso del asalariado es cubierto con un bono de alimentación que supera con creces al mínimo. ¡Un 70% del salario es el bono de alimentación!, es decir, casi dos terceras partes del salario no tiene incidencia en las prestaciones, aguinaldos y vacaciones. Los ingresos del trabajador –en promedio menos de 10 dólares mensuales- quedan totalmente por detrás del costo de la vida, mientras los precios suben sin parar. La hiperinflación, mientras los salarios son así deprimidos, es en sí misma una de las maneras más salvajes de descargar la crisis a la clase trabajadora, y esto lo hacen tanto el gobierno como la empresa privada.

Se trabaja hoy por salarios miserables, completamente pulverizados en las empresas del Estado y en toda la administración pública. Han abaratado al extremo la mano de obra, siendo hoy por hoy una de las más baratas del mundo, empujando a que miles y miles de trabajadores se sumen al éxodo migratorio, buscando dónde ganar el pan para alimentar a sus familias.

Tanto en las empresas privadas como en el Estado los patronos amedrentan a quienes se les plantan con firmeza por sus derechos. La policía y la GNB reprimen cuando el gobierno no quiere tolerar los reclamos, el SEBIN y el CICPC apresan a dirigentes sindicales. Los tribunales enjuician a trabajadores por petición de los empresarios privados o el gobierno y coartan la libertad de organización sindical.
El chavismo ha impuesto un estado de excepción permanente, que anula libertades democráticas básicas para el pueblo trabajador y la juventud, dando rienda suelta al accionar represivo y asesino contra el legítimo descontento social ante la escasez, el derrumbe de los servicios públicos, la miseria que se vive en los barrios populares. Esta creciente represión sobre el pueblo trabajador busca impedir la generalización y unificación del descontento social.

Es que los trabajadores ya hartos de las condiciones de miseria imperante que el gobierno y los empresarios hacen recaer sobre sus espaldas empiezan a pelear. Así hemos visto muy recientemente a los trabajadores de la salud, enfermeras y médicos protestando y exigiendo insumos médicos, mejoras en las condiciones salariales y mejoras en los recintos de salud; a los trabajadores farmacéuticos de la empresa Leti en pie de lucha en Guarenas; a los trabajadores de Hidrocapital exigiendo la renuncia de la directiva y justicia por el compañero fallecido debido a las deplorables condiciones de trabajo, y por el agresivo terrorismo laboral a que son sometidos; a los trabajadores de Fetraelec denunciando las medidas anti obreras y anti sindicales de la empresa; a trabajadores del metro de Caracas denunciar persecución sindical y las pésimas condiciones laborales; a trabajadores de Lácteos Los Andes que sufren persecución y hasta cárcel por reclamar lo que les corresponde; a las textileras de Ovejita reclamando por un salario digno; y así múltiples luchas que se desarrollan en diversas partes del país.

Pero ¿dónde están las centrales y federaciones sindicales, sean chavistas o ligadas a la oposición? Le dan la espalda a esta situación que viven las bases. Se niegan a ponerse al servicio de los sectores que luchan, a unificar los conflictos y preparar un plan de lucha nacional para imponer los urgentes reclamos obreros y populares. Los sindicalistas subordinados al gobierno, como la Central Bolivariana “Socialista” (CBST) cumplen un papel nefasto, entregando sin lucha las demandas obreras, apoyando el ajuste económico que el gobierno impone contra el pueblo y toda la política represiva contra los trabajadores. Quienes están alineados con la oposición de derecha (CTV, MOBASE, por ejemplo) ponen las luchas a disposición de la estrategia de este bloque patronal, cuestiona demagógicamente la realidad de los trabajadores del sector público, pero se calla ante las arbitrariedades de la empresa privada. Las las pocas acciones de protesta que convocan no se inscriben en una perspectiva de una salida de cara a los intereses de la clase trabajadora, sino que tras las cuestiones reivindicativas correctas y elementales que levantan (como el salario, la dotación de hospitales, etc.) apuestan a fortalecer una opción política que quiere imponer un programa donde la supuesta “solución” a la crisis es un conjunto de medidas de antinacionales y antiobreras de “liberalización” de la economía: liberación total de precios, más facilidades para despedir, reprivatización de empresas, más deuda externa, etc. A las cúpulas sindicales burocráticas les importan más sus privilegios y compromisos políticos.

Sin embargo, las múltiples muestras de descontento obrero y los conflictos parciales que se vienen dando, muestran que hay disposición para luchar. Pero se necesita vencer el asilamiento, hacer visibles los reclamos y acciones obreras. Ayudar a que triunfen para poder avanzar en la movilización y hacer, con la unidad, una fuerza poderosa. Romper la inercia canallezca de las cúpulas sindicales que no quieren ni enfrentar al gobierno ni romper con las patronales para imponer una gran lucha nacional por un programa obrero de emergencia.

Por eso es necesario y urgente comenzar a unificar las luchas que se vienen dando, rodeándolas de solidaridad, difundiéndolas y apoyándolas, intercambiando experiencias, comenzando a coordinar. Este sería un primer e importante paso para que la fuerza de la clase trabajadora se empiece a hacer sentir.

LLAMAMOS A NO MARCHAR NI ASISTIR A LOS ACTOS DEL GOBIERNO NI DEL QUE VENGA A MONTAR LA OPOSICIÓN, ORGANIZANDO UN ACTO INDEPENDIENTE LEVANTANDO NUESTRAS DEMANDAS

Nuevamente tanto desde el gobierno convocan a sus actos oficiales en esta fecha emblemática de los trabajadores; lo mismo harán seguramente los dirigentes de la oposición o las burocracias sindicales que le son afines. Pero esas convocatorias nada tienen que ver con la lucha de los trabajadores. Todo lo contario, las de la burocracia oficialista y el PSUV estarán al servicio del gobierno que viene descargando la agobiante crisis económica sobre los trabajadores. Y las de la burocracia opositora, al servicio de la derecha y las cámaras empresariales.

Consideramos que este 1º de Mayo es una oportunidad para que los trabajadores y las trabajadoras podamos dar un paso adelante, al servicio de hacer oír nuestros reclamos y coordinar nuestras luchas, organizando un acto independiente, frente a los que organiza el gobierno o la oposición. La clase trabajadora no puede ser furgón de cola de ninguno de los proyectos burgueses.

Diversos dirigentes sindicales y varias organizaciones de izquierda que se reclaman obreras y socialistas dicen no estar ni con el gobierno ni con la oposición. Es hora entonces de hacer concreto esto, levantando un acto independiente, de contenido clasista y de lucha.

Un acto así sería una tribuna para que darle la palabra a los conflictos en curso, elevar bien alto las demandas de los trabajadores, reafirmando el combate por la independencia política de la clase obrera; para comenzar a discutir cómo irrumpimos con fuerza en la escena nacional con nuestras propias banderas y métodos de lucha, con total independencia del gobierno y de la oposición. Permitiría debatir el camino para una salida a la crisis nacional con un programa obrero de emergencia, a la altura de los problemas que plantea la crisis nacional. Reafirmaría la unidad internacionalista con los trabajadores de todo el mundo, nuestros hermanos de clase en lucha, como los ferroviarios de Francia que desafían la reforma laboral, los trabajadores y docentes de Argentina que resisten los despidos y bajos salarios, los trabajadores de Nicaragua que derrotaron el paquetazo a las pensiones, los de Costa Rica que enfrentan la reforma tributaria, y otras luchas a nivel internacional.

Un acto así sería un primer aporte para esa necesidad de unidad, solidaridad y coordinación obrera, y podría comenzar a interesar a muchos trabajadores, mujeres y jóvenes que buscan cómo pelear.

Llamamos a discutir y unir fuerzas para convocarlo a los dirigentes sindicales que se reclaman combativos e independientes del gobierno y la oposición; a las corrientes de izquierda que se reivindican obreras y socialistas, a quienes han expresado la necesidad de organizarse en forma autónoma del PSUV y la MUD levantando las banderas de los trabajadoras, a aquellos espacios abiertos a los trabajadores y la izquierda independiente, como el Sindicato de Trabajadores Gráficos. Al parecer, lamentablemente otras fuerzas no le dan importancia a un acto así. Creemos que es un error que invitamos a reconsiderar.

Si bien quedan escasos días, aún hay tiempo para organizar su convocatoria unitaria. Por eso, insistimos en este llamado por una iniciativa común para un 1 de mayo de clase, combativo e independiente.

POR UN PLAN DE EMERGENCIA OBRERO Y POPULAR FRENTE A LA CRISIS ECONÓMICA QUE GOLPEA AL PUEBLO TRABAJADOR

Desde la Liga Socialista de Trabajadores queremos aportar al debate de un programa de los trabajadores, con propuestas como ésta. Hay una serie de medidas básicas por las que urge luchar, para combatir que sigamos pagando una crisis que no generamos, medidas que solo mediante la movilización y la lucha podremos conquistar.

¡Escala móvil de salarios y un verdadero control obrero y popular de precios! La brutal inflación vuelve nada nuestros salarios, necesitamos salarios que realmente cubran la canasta básica familiar y que se ajusten mensualmente al aumento del costo de la vida, eso debe quedar como una cláusula en los contratos y actas convenio a que se llegue con la lucha. Es una medida defensiva elemental para frenar la depauperación de las familias obreras y populares. Lo que debe ir acompañado de un verdadero control de precios por parte de delegados y delegadas electos democráticamente por la base en los lugares de trabajo y las comunidades, sin ninguna imposición de los patronos ni del gobierno, ni sus partidos ni los militares. El control de precios del gobierno es una farsa total, que cada vez desmonta más con total descaro, solo los que no tenemos ningún compromiso con el interés empresarial podemos ir hasta el final defendiendo nuestro golpeado bolsillo.
¡Discusión y aprobación de los contratos colectivos vencidos! Contratos vencidos desde hace muchos años, con beneficios y conquistas totalmente retrasadas con relación a las necesidades del momento, negación a aprobar las demandas en los contratos en discusión, son uno de los principales mecanismos con los que hoy patronos públicos y privados mantienen el salario y los derechos obreros por debajo del costo real de vida, de nuestras necesidades. Es una pelea de primer orden.

¡Basta de seguir pagando la deuda externa a costa de los padecimientos del pueblo! En los últimos tres años el gobierno ha destinado nada más y nada menos que 74 mil millones de dólares para el capital financiero internacional, mientras al pueblo le faltan comida, medicinas, salarios dignos, y la infraestructura y servicios estudiantiles de las escuelas y liceos públicos están por el piso. Este año se seguirá pagando más. ¡Hay que parar esa sangría!

¡Obligar a los empresarios y corruptos a repatriar los miles de millones de dólares que fugaron! El despojo de recursos nacionales efectuado por empresarios (tanto opositores como chavistas), banqueros y corruptos es descomunal, llega a 500 mil millones de dólares, según el propio ministro de Comercio Exterior, Jesús Farías. Es un hueco enorme en las riquezas del país, mientras aquí faltan recursos para las empresas básicas del Estado y las industrias públicas (incluyendo la petrolera), para salarios, alimentos, medicinas, viviendas, y un largo etcétera. ¡Deben ser conminados a repatriar esos recursos de inmediato, so pena de ser expropiados sus bienes aquí, para que sean bienes públicos y bajo control de los trabajadores, con participación de las comunidades, no en manos de los burócratas del gobierno ni los militares!

¡Ni un trabajador más en la calle! ¡Un verdadero control obrero, sin militares ni burócratas, de toda empresa o institución que despida o cierre! Tanto en el Estado como en empresas privadas vienen arreciando los despidos y las amenazas de cierre, cuando no cierres técnicos en los hechos. Si ya el salario está brutalmente golpeado, los despidos son un salto en la depauperación de miles de familias trabajadoras. No es “normal”, no es “lógico”, detrás de los despidos está la estabilidad de la ganancia patronal. ¡No podemos dejarlos pasar! ¡Que los trabajadores controlen las empresas que quieran despedir o cerrar, con acceso a toda la información contable y financiera de las empresas, que las pongan en funcionamiento, para garantizar los puestos de trabajo y la producción!

Estamos en contra de la militarización de los barrios, de la política de “seguridad” que se descarga sobre los jóvenes más humildes, la “criminalización de las protestas” acusando de ser acciones de la derecha a justas y legítimas protestas populares, contra el Estado de Emergencia permanente y las medidas arbitrarias, bonapartistas, del gobierno de Maduro, apoyado en las Fuerzas Armadas. Al tiempo que denunciamos a la derecha opositora y su hipocresía pseudo-democrática, defendemos intransigentemente las libertades del pueblo trabajador, sus derechos de expresión, de prensa, de organización y movilización sindical y política.
Reivindicamos los derechos de la mujer, que sufre gravemente las secuelas de la crisis actual, que es oprimida como mujer, como trabajadora, y también, como indígena o afrodescendiente, tiene mucho que decir y hacer en la actual situación, liberando su energía y creatividad. La mujer es una gran parte de la fuerza de la clase trabajadora y sus reclamos y derechos deben ser sostenidos activamente por las organizaciones sindicales. Pero a la vez, sufre una opresión de género en esta sociedad capitalista, al igual que la población LGTB. Tiene reivindicaciones propias por las que organizarse y luchar, como muestran las mujeres en todo el mundo, como en Estados Unidos, en Polonia, España o Argentina, luchando por el derecho al aborto, contra los abusos, la violencia sexual, la injerencia religiosa. Apoyando su lucha, decimos ¡Basta de discriminación en el salario, el trabajo, el estudio y todos los ámbitos de la vida! ¡Abajo la opresión de la mujer! ¡Paso a la mujer trabajadora!

El gobierno de Maduro ha montado las próximas elecciones a medida, como para reelegirse, mientras la mayor parte de la derecha apela al imperialismo y la reacción internacional para que aumenten sus sanciones e injerencia en Venezuela. No habrá en las urnas ninguna opción que represente los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre. Por eso, nos pronunciamos por la abstención, y en el caso de los empleados y trabajadores de instituciones estatales, obligados a ir a votar por el voto nulo. Entre tanto, y más allá de las elecciones, llamamos a redoblar el combate por la organización política independiente de la clase trabajadora, porque es la única fuerza social que puede dar una salida progresiva a la monumental crisis actual, pero para ello, necesita unir sus filas conquistando la más amplia independencia respecto al gobierno, al Estado y los partidos políticos patronales.

Debemos buscar las vías para poner en pie la fuerza de la clase trabajadora que pueda pelear por estas demandas. Hoy muchas luchas se dan asiladas, otras las bloquean las burocracias sindicales, cuando no la coacción y represión patronal. Mientras luchamos por recuperar los sindicatos como instrumentos de lucha para los trabajadores, es urgente la concreción de encuentros regionales y por sector, que venzan el aislamiento y pongan en práctica la solidaridad, que voten medidas y cursos de movilización conjuntos, que se doten de una política ante las federaciones y centrales burocratizadas, que hoy se niegan a organizar y unir al movimiento obrero, preparando el camino a un gran encuentro nacional de trabajadores que vote un plan nacional de lucha por nuestras demandas.

En este 1º de Mayo internacionalista hay que condenar la agresión imperialista en Siria y el golpismo de la derecha brasileña, que viene protagonizando una nueva avanzada contra los derechos democráticos de la población a partir de la intervención militar en Río de Janeiro, el asesinato de la concejala de izquierda Marielle Franco y el encarcelamiento de Lula da Silva por parte de la justicia propatronal y proimperialista, violando el derecho a su defensa y cercenando la posibilidad de que el pueblo brasileño pueda decidir a quién votar. También, solidarizarnos con las luchas de los trabajadores de Nicaragua y Costa Rica, como los ferroviarios de Francia. Nos pronunciaremos por la solidaridad internacional con las luchas de la clase obrera que se desarrollan en estos momentos en muchos países del mundo.

Y a la par, trazar el camino de la unidad de los trabajadores y los pueblos de América Latina, en las luchas sea contra los ajustes de los gobiernos neoliberales, como las medidas antipopulares de los gobiernos que se reclaman "progresistas". Cuando las políticas de “integración” latinoamericana a través de los gobiernos muestran su impotencia en la versión progresista (como muestran la crisis del ALBA y de UNASUR) o su carácter proimperialista, como en su variante “de negocios”, neoliberal (como el Acuerdo del Pacífico), decimos, la necesaria unidad económica y política de América Latina, la forjará la clase obrera continental, en una verdadera Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina.

Desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) levantamos este programa obrero de emergencia en la perspectiva de una salida independiente y de clase, donde sea la clase trabajadora la que motorice el conjunto de las demandas del pueblo explotado y oprimido. Esta fuerza social es la única que puede imponer, con su movilización, una salida progresiva a la gravísima crisis que, tanto gobierno como oposición están de acuerdo en que se pague con el hambre y la miseria populares. Por eso decimos, Ni con el gobierno hambreador y represivo de Maduro; Ni con la oposición patronal y su programa también antiobrero y proimperialista. Este 1° de mayo, reafirmemos la lucha por un gobierno propio de los trabajadores y del pueblo pobre.






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