Juventud

OPINIÓN

¿Por qué militar en un partido revolucionario de izquierda?

Cada día se profundiza más la crisis que atraviesa Argentina. Despidos a trabajadores, represión a quienes se movilizan, persecución y asesinato de militantes y periodistas. ¿Qué alternativa podemos construir?

Juan Manuel Quintana

Estudiante de Psicología UNR

Martes 4 de diciembre | 18:08

La respuesta está, precisamente en movilizarse y organizarse para lograr un cambio. Pero ¿de qué forma? Este año dimos la pelea por el aborto legal, en defensa de la educación pública, marchando junto a diferentes organizaciones y sindicatos, golpeando con un sólo puño contra la política del gobierno, pero mientras lo hacíamos, no perdíamos de vista nuestro fin de organizar un partido de trabajadores y trabajadoras, que sea independiente de la burguesía y sus partidos como el peronismo y el PRO, independiente de la Iglesia que se cansó de hacer lobby contra el aborto legal permitiendo que sigan muriendo pibas por abortos clandestinos; es ahí donde surge como alternativa el militar en un espacio de izquierda que sea verdaderamente revolucionario.

Para sostener esa afirmación quiero basarme en mi propia experiencia. Mi nombre es Juan, tengo 24 años y comencé a militar en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en Mayo. Mi militancia comenzó por la necesidad de movilizarme ante la crisis que veía acontecer día a día. Como estudiante de la carrera de Psicología, me encontraba permeado mayormente por aquellos ajustes a la Salud Pública que el gobierno de Macri venía profundizando, pero que sabía que había comenzado desde mucho antes. También veía el enorme ajuste a la educación pública y sobre todo en la Universidad, dónde desde hace varios años el presupuesto se ve reducido cada vez más. Fueron en particular estas cosas que me llevaron a acercarme al partido en el cual hoy milito; y esto ocurrió con ciertas trabas que yo mismo me ponía, decidí comenzar mi experiencia, no sin antes aclarar que mi objetivo era recibirme y no pensaba dejar que la militancia me lo impidiera. Sumado a que como muchos debo trabajar, en mi caso en un call center, con un sueldo que no me alcanza para llegar a fin de mes y para poder sostener mis estudios . Algunas de estas resistencias venían de escuchar cosas como “el militar te saca tiempo y nunca te recibís” o el hecho de que “los militantes son vagos”. Discursos que día a día escuchaba en varios ámbitos y que aun hoy en día se siguen reproduciendo.

No obstante, descubrí que dicha aclaración no era necesaria. En la militancia unx descubre que el organizarse y movilizarse por un cambio de base, por un futuro mejor dónde todxs puedan usar su tiempo libre como realmente les guste y no para seguir siendo productivos para el patrón, no es perder el tiempo, es emplearlo en llegar preparado para realizar dicho cambio. Como dijo Trotsky, “construir un partido revolucionario nos aporta la mayor de las felicidades, la conciencia de que participamos en la construcción de un futuro mejor, de que llevamos en nuestras espaldas una porción del destino de la humanidad y de que nuestras vidas no han sido vividas en vano”. Este es el compromiso que tomamos quienes decidimos militar en un partido revolucionario, compromiso que requiere formación, dar debates, discusiones, cuestionar constantemente supuestos y posiciones propias, siempre acompañado por compañeros y compañeras que ayudan a tensionarte ante la tendencia de quedarte en el molde cuándo es necesario moverse.

Pero ¿es lo mismo militar en cualquier espacio? Es una pregunta compleja, pero que desde mi propia experiencia puedo decir que no. El peronismo y el kircherismo, quienes se presentan como una “alternativa” al gobierno actual, no hace otra cosa que votar las leyes macristas y garantizar la gobernabilidad de Cambiemos, llaman a unirse a los pañuelos celestes y a la Iglesia. Nosotrxs, así como peleamos por el derecho al aborto legal, para que no haya más muertas por los abortos clandestinos, apoyamos todas las conquistas que signifiquen una mejoría en las vidas de las grandes mayorías; sin embargo no nos conformamos con reformas o concesiones.

Luchamos por un cambio de base, por un gobierno de lxs trabajadorxs. Por eso, vemos la enorme necesidad de conformar un partido revolucionario de izquierda, y seguir fortaleciendo el Frente de Izquierda, porque sabemos que desde ese lugar conquistamos bancas, para ponerlas al servicio de las luchas como lo demostramos con Nicolás del Caño y Myriam Bregman. Por ello, llamamos a las organizaciones que lo conforman y las que se reivindican obreras y socialistas, junto a aquellxs que protagonizamxs la marea verde a favor del aborto, quienes luchamos en todas las universidades con las tomas y las marchas a favor de la educación pública; quienes hoy en día se encuentran luchando en sus trabajos contra los despidos, como lxs trabajadorxs del Hospital Posadas, Astillero Río Santiago y Siam; a todxs estxs actores de las movilizaciones y luchas a formar una gran partido unificado de la izquierda.

Elegí ser parte y continuidad del hilo rojo que une la lucha de lxs trabajadorxs durante mucho tiempo. Este proceso del que hablo tuvo varios estallidos a lo largo de la historia, pero tanto en los ‘70 en Argentina, como en los ‘90 con la ofensiva neoliberal, la izquierda obrera y socialista no tenia la suficiente fuerza para cambiar el curso de los acontecimientos, y lamentablemente estas crisis terminaron con partidos del régimen volviendo a instalar la confianza en esta democracia para ricos. En la última crisis del 2001 donde el movimiento de obreros y desocupados, apoyados también por un sector de la pequeña burguesía, ganó las calles y lograron que el presidente Fernando de la Rúa se tuviese que ir en helicóptero fueron un ejemplo. Los trabajadores de la empresa ceramista Zanon, que ante el cierre de la fábrica la tomaron y la pusieron a producir bajo control obrero, demostraron que mientras crecia la desocupación ellos podian generar puestos de trabajo genuinos y pelearon por la coordinación de todas las luchas de las fábricas recuperadas a nivel nacional, siendo también el PTS parte de construir esa tradición. Es necesario sacar estas conclusiones para que, con la vuelta al FMI, no se repita esta historia de saqueo, desocupación y miseria para millones.

Actualmente vemos cómo el régimen entra en crisis de nuevo y surgen fenómenos de derecha como Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, es por ello que se vuelve imprescindible armar un verdadero partido de izquierda de lxs trabajadores con un programa para vencer. Queremos el fin de la explotación del hombre por el hombre, pero somos concientes que eso no va a ocurrir, a menos que todxs lxs que hoy damos las luchas en distintos ámbitos nos organicemos, para que esta crisis la paguen los capitalistas.







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