Mundo Obrero

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¿Por qué los sindicatos del subte, docentes y bancarios luchan todos por separado?

Esos y otros gremios rechazan el tope salarial del 15 % y los tarifazos. Pero sus conducciones, en su mayoría kirchneristas, deciden dividir y debilitar las luchas contra el ajuste de Macri y los empresarios. Desde los sectores combativos les exigen que cese el divisionismo y un plan de lucha unificado para golpear todos juntos y ganar.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 26 de abril | Edición del día

Que la CGT está en la tregua, a esta altura no es ninguna novedad. Entre prebendas materiales y aprietes judiciales, fueron muchos los dirigentes que corrieron veloces a firmar el techo salarial del 15 % que pide el Gobierno. Lo hicieron a pesar de los fuertes tarifazos y de que nadie en todo el país cree que la inflación vaya a ser menor al 20 % este año, pudiendo llegar incluso hasta cerca del 25 %.

Sin embargo, hay algunos otros gremios importantes que han decidido no firmar, hasta el momento, el techo a las paritarias. Nos referimos a sectores como bancarios, docentes o el subte. Otros, como la Unión Obrera Metalúrgica, también tienen anunciados paros, que en los próximos días se verá si llegan a realizarse.

Estos sindicatos tienen varios puntos en común, empezando por el hecho de que la mayor parte de ellos tienen conducciones que son mayoritariamente kirchneristas.

¿Más allá del rechazo, cuál es su política en las paritarias? Algunos han empezado a realizar medidas de fuerza, aunque de forma muy aislada y espaciada, sin poner en pie verdaderos planes de lucha que sirvan para ganar. En el caso de los docentes de provincia de Buenos Aires, por ejemplo, Roberto Baradel deja aproximadamente un mes entre paro y paro, sin movilizaciones ni otras medidas serias en el medio. Estos sindicatos se caracterizan también por la escasa participación que las cúpulas le dan a las bases para la toma de decisiones sobre las medidas a seguir.

Sin embargo, hay un elemento más, que es decisivo. A pesar de los ataques del Gobierno y de los empresarios, y de la notoria afinidad política entre los dirigentes de estos gremios, estas cúpulas sindicales han decidido dividir las luchas, es decir, debilitarlas. Por un lado paran los bancarios, por otro el subte, y los docentes por su cuenta. Todos divididos.

Los bancarios llevan meses con paros de vez en cuando y al cierre de esta edición se encontraban en una negociación sin haber puesto toda la fuerza necesaria en juego para obtener sus reclamos. Los docentes de provincia de Buenos Aires realizaron este miércoles su cuarto día de paro en el año sin lograr romper el techo salarial de Vidal, mientras que en otras provincias como Neuquén también se llevan adelante medidas de fuerza. Los trabajadores del subte van casi dos semanas de paros y aperturas de molinetes, sin que siquiera se los haya llamado a una reunión, luego de que la Corte Suprema fallara a favor de la UTA respecto de la disputa por la personería gremial.

¿Pero qué pasaría si en lugar de que todos estos sectores pelearan por separado hubiera un plan de lucha unificado, decidido con participación democrática de las bases, con paros y movilización con fuerza en las calles de miles de trabajadores de estos gremios, bajo la bandera de la defensa de la educación pública, y se afectara el funcionamiento de servicios estratégicos como el subte o los bancos para torcerle el brazo al Gobierno y los empresarios? ¿Y si además se convocara a la unidad con los padres de los alumnos en los colegios y con los usuarios de los servicios para rechazar todos juntos el tarifazo que afecta a todo el pueblo trabajador? ¿Y si se llamara a luchar en común desde ahí a los que enfrentan los despidos, como las enfermeras del Hospital Posadas, trabajadores de Ferrobaires o mineros de Río Turbio, y a las organizaciones sociales y estudiantiles que llevan sus propios reclamos?

Un plan de lucha unificado, que tenga continuidad, no solo fortalecería la pelea en cada uno de estos gremios, sino que podría servir también para aglutinar las luchas contra el tarifazo que afecta el bolsillo de millones, sin depositar ninguna confianza en la rosca que los distintos sectores del peronismo llevan adelante en el Congreso Nacional pensando solamente en las elecciones de 2019. Al mismo tiempo, un polo de lucha de este tipo dejaría aún más en evidencia la tregua de la CGT.

Sin embargo, será quizás que también muchos de estos dirigentes gremiales kirchneristas están pensando en no hacer demasiadas olas hasta 2019.

Un ejemplo a seguir: en la asamblea del sector tráfico de la Línea B del subte, donde es referente Claudio Dellecarbonara, se votó, entre otros puntos, la propuesta de que el sindicato del subte (AGTSyP), convoque a una reunión de coordinación a sindicatos, organizaciones estudiantiles, de derechos humanos, políticas y sociales para unificar las luchas y definir medidas conjuntas.

Este miércoles también los docentes nucleados en la agrupación Marrón (PTS e independientes), realizaron un corte y clase pública en el Obelisco con una gran repercusión mediática, en el marco del paro provincial, desde donde exigieron a Roberto Baradel un plan de lucha serio y la unidad con otros sectores en lucha.

Paradójicamente (o no tanto) la supuesta coordinadora de gremios de Ciudad de Buenos Aires, con conducciones kirchneristas, no está jugando ningún rol para apoyar un conflicto importante como el del subte. Se demuestra que no es más que un método con objetivos testimoniales.

Hay que tomar la propuesta de los trabajadores de la Línea B y otras que vayan en ese sentido, y unificar las luchas para ganar. Cualquier otra estrategia solo llevará al desgaste. No se trata de protestar pensando en las elecciones de 2019, como hacen algunos, sino de luchar para derrotar el ajuste. Desde el PTS-Frente de Izquierda, esta pelea se hace bajo la perspectiva de fondo de que la crisis la paguen los capitalistas.







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