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TERREMOTO EN MÉXICO

¿Por qué los sindicatos deben ponerse al frente de la ayuda humanitaria?

Miles de trabajadores han participado en las tareas de rescate. Pero las dirigencias sindicales han brillado por su ausencia.

Jesús Pegueros

@DemoPegueros

Sábado 23 de septiembre | Edición del día

Durante los últimos días, la ayuda humanitaria y los miles de brigadistas se vieron frustrados por los intentos de desmovilización del ejército y la marina, con la excusa de evitar la desorganización de la gente.

Esto contradice los hechos, puesto que fue en las primeras horas después del sismo cuando más acciones se registraron y más vidas se salvaron. Miles de trabajadores, que asistieron a las brigadas, denunciaron la intervención de estos cuerpos. Mientras tanto, sus organizaciones no se han sumado como tales a las actividades de ayuda. Las direcciones sindicales han estado ausentes.

¿Y las centrales sindicales?

A lo largo de estas tensas horas también se han sumado cientos y miles de declaraciones de trabajadores de los principales sindicatos como el SNTE, así como trabajadores del IMSS, entre otras dependencias que exigen el aporte de una parte de su salario o de la cuota sindical, que en algunos casos como el del SNTE asciende por millones, para que se destine a los miles de damnificados así como para la reconstrucción de las zonas afectadas y el mantenimiento de albergues.

Las grandes centrales como la CTM y CROM, que se afanan para que los trabajadores marchen cada 1 de mayo para respaldar al gobierno en turno, cuentan con maquinaria pesada y equipo necesario para estos casos (muchos de sus dirigentes tienen empresas en la construcción), tampoco ponen a disposición de las operaciones de salvamento los cuantiosos recursos económicos que extraen de las cotizaciones de los trabajadores que dicen representar.

Y es que los burócratas dirigentes de estas centrales no mueven un dedo sin autorización del PRI y del gobierno, lo que muestra la falta de independencia política de los sindicatos.

En el caso de las direcciones sindicales que se reclaman combativas, se han limitado sólo a “palabras de apoyo a la comunidad”, sin volcar a las organizaciones que dirigen, mostrando una gran insensibilidad parecida a la de los partidos del régimen ante esta tragedia nacional.

En contraste, la base trabajadora, y en particular sus sectores más precarizados como los trabajadores de limpia, manifestó desde el primer momento su solidaridad mediante la afiliación a las brigadas y el aporte a los víveres.

Sin embargo, esto lo hacen con el peso encima de la burocracia sindical, que no sólo se mantiene totalmente pasiva ante esta emergencia nacional, sino que juegan un papel completamente ajeno a los intereses de los trabajadores. Ya que estos son en muchos casos obligados a acudir a sus trabajos, aún cuando la estructuras están seriamente dañadas, poniendo no sólo en peligro a los trabajadores, sino evitando que la solidaridad se exprese con todo su potencial.

Organización obrera contra la militarización

Muchas personas manifestaron su aceptación de la presencia de las fuerzas armadas, las mismas que desaparecieron a los 43 normalistas y protagonizaron innumerables violaciones a los derechos humanos, con la excusa de que son los “mejores organizadores”, aunque en los hechos mantienen una actitud de salvaguardar la propiedad a los patrones, como es el caso de la textilera en la Colonia Obrera, donde se prioriza el rescate de maquinaria más que a las propias vidas de las trabajadoras sepultadas bajo los escombros.

Los sindicatos son las organizaciones mejor preparadas para hacer un uso humano de las fuerzas que están acudiendo a las zonas de desastre. Tan sólo un sindicato como el SNTE organiza en sus filas a más de un millón de maestros. Poner en acción a esa cantidad de profesores, organizados democráticamente y desde las bases, no sólo aliviaría enormemente toda la tarea que se está llevando a cabo con muchos esfuerzos, sino que evitaría la rapiña y la corrupción en el manejo de víveres y demás ayuda por parte de los gobiernos locales, estatales y los partidos del régimen político. Los maestros de la Sección 22 en Oaxaca ya dieron muestra contundente de que esto se puede llevar adelante.

Es por eso que los grandes sindicatos nacionales y en primer lugar las centrales y organizaciones sindicales que se reclaman democráticas y opositoras (como la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores, así como el SME, la CNTE y el Sindicato de Telefonistas), deben sumarse como tales y encabezar, junto a las organizaciones populares y de la población afectada, las labores de búsqueda y rescate.

Sólo de esta manera podremos verdaderamente aportar al rescate de todos los compañeros y compañeras que aún luchan por conservar sus vidas, así como empezar la reconstrucción de las zonas afectadas.






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