Géneros y Sexualidades

NI UNA MENOS

¿Por qué exigimos desmantelamiento de las redes de trata?

Ante las denuncias difundidas en redes sociales, sobre el incremento de la desaparición de mujeres en la Ciudad de México y el país, una de las consignas ha sido desmantelamiento inmediato de las redes de trata pero ¿a qué nos referimos exactamente con esto?

Lunes 4 de febrero | 20:25

La desaparición de mujeres ha incrementado en el último periodo. En menos de 3 años, la cantidad de mujeres que salen de su casa y no regresan, aumentó de 7 a 9 mujeres al día.

Si bien la tasa de feminicidio ha incrementado, tan sólo en lo que va del año se han contabilizado 133 en diversos puntos de México, también es verdad que muchas simplemente desaparecen. Lo importante es preguntarnos ¿a dónde van estas mujeres?

¿De qué hablamos cuando hablamos de trata?

La trata de personas es la expresión más burda del papel que el sistema económico capitalista otorga al cuerpo de las mujeres: una mercancía que se obtiene, se transporta, se comercializa, y en algún momento caduca.

Este papel es fácilmente descifrable en el constante bombardeo de chistes, anuncios, canciones y publicidad que sugieren una opinión sobre nuestros cuerpos, nos imponen cánones de belleza, nos dicen como deberíamos llevar nuestra vida e incluso nuestra sexualidad, y que estigmatiza todo aquello que “altera” los valores tradicionales.

La mayor contradicción es que al tiempo que se promueven estos tabús, este mismo sistema se ha apropiado de la mercantilización de nuestra sexualidad como ocurre con la prostitución y las redes de trata.

La comercialización de mujeres con fines de trabajo esclavo y en la mayoría de los casos sexual, no es algo nuevo. Siglos atrás, era conocido como “trata de blancas” debido a que las víctimas eran principalmente mujeres europeas.

Más tarde, con la integración de un mercado global, la trata de mujeres se expandió a todo el mundo y hoy no respeta color de piel. Por esto actualmente el término “trata de personas”, resulta más adecuado.

Sin embargo, el patrón es siempre el mismo: mujeres pobres, trabajadoras, con necesidades económicas o con la aspiración de buscar una mejor calidad de vida, que son raptadas o secuestradas a base de engaños o chantajes para ser obligadas a cumplir determinada labor.

Nuestros cuerpos, el segundo negocio ilegal más rentable

La trata de personas es reconocida como el segundo negocio ilegal más rentable a escala mundial, sólo por detrás del narcotráfico. Las Naciones Unidas calculan que produce 36 mil millones de pesos anualmente.

Con estas cifras, es fácil suponer que son muchos los intereses puestos para que este negocio se mantenga en funcionamiento.

Cuando hablamos de redes de trata, nos referimos a verdaderas redes que abarcan el mundo entero, operadas por un espectro de personas con un alto nivel adquisitivo, que manejan este negocio de “forma discreta” por ser ilegal.

Para garantizar sus operaciones, requieren la complicidad de empresarios, funcionarios públicos, políticos, etc., que a cambio de una tajada se hacen parte de sostener esta mafia y que además, al contar con todo el respaldo de esta colusión, logran salir totalmente impunes en caso de cualquier juicio o denuncia.

Te puede interesar: Pecados y capitales

En México, ¿quiénes se benefician con este negocio?

México es un país clave en el origen y transito de la trata de personas, sobre todo en relación con Estados Unidos.

A escala mundial ocupa el quinto lugar en número de víctimas y el primero en América Latina. Se estima que en nuestro país, casi medio millón de personas son víctimas de trata, de las cuales el 93% son mujeres y el 70% son indígenas.

El estado con mayor número de desapariciones en el país es el Estado de México, mientras que Tenancingo, Tlaxcala, es el municipio reconocido mundialmente como la capital de la trata. “Aquí los niños sueñan con ser padrotes” presumen los pobladores del lugar, de los cuales el 10% se dedica al reclutamiento, explotación y venta de mujeres.

En México, no es ningún secreto los nexos de funcionarios públicos con este negocio.

En 2014, el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, llamó la atención al develar una red de trata orquestada desde el PRI de la ciudad de México.

Por otro lado, hace décadas que las familias de víctimas en el norte del país, y más recientemente en el Estado de México, han denunciado los nexos entre la policía local y federal en la desaparición de mujeres, quienes coludidos con el narco operan como los principales “generadores de esta mercancía”.

Tal como lo reveló recientemente el gobierno de Claudia Sheinbaum, al declarar que los policías del metro del metro de la CDMX están coludidos con el crimen organizado.

¡Que arda todo, hasta que aparezcan las nuestras!

Es por todo esto que ante el incremento de las desapariciones de mujeres en la ciudad, exigir el desmantelamiento de las redes de trata no sólo es una de las consignas más necesarias, sino más poderosas.

El movimiento de mujeres que ha salido a exigir ¡Ni una menos! por feminicidio y ni una menos por desaparición forzada debe tener presente que no se trata de varones que de forma individual han decidido violentar y desaparecer a las mujeres, sino que se trata de un entramado más complejo.

Nuestra seguridad no se va a garantizar con más policía o mayor vigilancia. Tampoco será “facilitando” las denuncias ante el MP, sean fiscales mujeres o varones, ya que como lo han denunciado familiares de víctimas, son estos mismos los que entorpecen las investigaciones y dejan impunes a los responsables.

Es necesario exigir medidas transitorias como espacios seguros para todos, espacios nocturnos para la recreación de los jóvenes, con iluminación y transporte las 24 horas, así como transporte público, seguro y de calidad, para todos los estudiantes y trabajadores en la CDMX y el Estado de México.

Comprender esto más profundamente, debe llevar a las mujeres a organizarse en una perspectiva anticapitalista que cuestione que son los responsables de la desaparición de mujeres quienes lucran con nuestros cuerpos, los mismos que hoy precarizan nuestras vidas y reproducen la violencia feminicida.

Es necesario retomar las conclusiones de lo más avanzado que existe hoy, como las mujeres de matamoros que han paralizado la maquila a pesar del narco y la inseguridad, o las trabajadoras de la UAM que hoy sostienen la huelga en sus centros de trabajo por mejoras salariales, para que este 8M, en compañía con nuestros compañeros, paralicemos todo, y si es verdad que nuestros cuerpos y nuestras vidas no importan, se atrevan a producir sin nosotras.







Temas relacionados

Redes de trata   /    Trata de mujeres   /    Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO