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EDUCACIÓN

¿Por qué dicen que el Banco Mundial está detrás del Operativo Aprender?

Análisis del documento del Banco Mundial que receta paso a paso la reforma educativa que está implementando Cambiemos a nivel nacional. No es revolución educativa, sino neoliberalismo en estado puro.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Miércoles 21 de septiembre | 10:13

El jueves 15 de septiembre el ministro Esteban Bullrich participó de una de las conferencias para inversionistas extranjeros realizada en el llamado “mini” Davos. Allí afirmó que “no importan cuánto se invierta sino en qué se invierte”, muy a tono con su rechazo, de hace un par de semanas, a reabrir paritarias.

Hablar de mejorar los resultados sin aumentar la inversión implica, pensando la educación desde su punto de vista empresarial, aumentar la “productividad” de docentes y estudiantes. Con este objetivo e ideología es que están planificando el Operativo Aprender 2016 a realizarse el 18 y 19 de octubre en todas las escuelas primarias y secundarias del país.

Este tipo de reformas basadas en evaluaciones censales, externas y estandarizadas vienen siendo impulsadas y aplicadas desde hace más de 10 años en gran parte de América Latina. El Banco Mundial es su principal impulsor e ideólogo. Esto se puede apreciar claramente en la publicación que hicieron hace dos años titulada Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina. Allí el Banco Mundial analiza la implementación de reformas educativas durante la primera década de este siglo y saca conclusiones para imponerlas con la “menor resistencia posible”.

Un manual del Banco Mundial para reformas educativas neoliberales en Latinoamérica

Centrado en la experiencia de la región, la receta desarrollada en Profesores Excelentes se podría resumir en tres pasos. “El primer paso son las pruebas a los estudiantes, con una divulgación transparente de los resultados”; “el segundo paso ha sido la adopción del pago de bonificaciones a nivel de las escuelas, mediante el cual se establece el concepto de pago por desempeño y las escuelas se centran en el progreso del aprendizaje del alumno” y el tercero, la evaluación de los docentes “en forma individual y de manera voluntaria, con el atractivo de recompensas financieras para los profesores que asuman el riesgo de ser evaluados y demuestren un buen desempeño”. El trabajo no olvida a los sindicatos y la resistencia docentes: “Por lo general, los sindicatos se han opuesto a esto, pero con programas voluntarios se puede evitar la confrontación”.

Cabe señalar que es el propio Banco Mundial quien confirma que este tipo de evaluaciones censales a estudiantes, como la que se propone ahora para Argentina, fueron el primer paso de la reforma privatista chilena, “esta secuencia de reformas se implementó en Chile entre 1995 y 2004, más recientemente en el estado de São Paulo”.

Preocupados por la previsible resistencia, el documento recomienda una campaña mediática como la que viene desarrollando Clarín con su “periodismo de guerra contra la educación pública”: “los líderes políticos pueden establecer alianzas eficaces a favor de la reforma entre directivos de empresas y la sociedad civil mediante campañas de comunicación”.

Pero esto es sólo el principio. Una segunda tanda de campaña por una reforma neoliberal es recomendada con la publicación de los resultados de la primera evaluación censal, ya anunciada por el PRO para principios del 2017, ¡junto cuando se estén discutiendo las paritarias! En palabras del Banco Mundial, “contar con datos duros sobre los resultados del sistema educativo es una herramienta política clave. El uso de estos datos por parte de los líderes políticos para justificar las reformas ha sido un factor clave de todas las estrategias que han tenido éxito hasta la fecha”.

Premios y castigos según resultados

Bullrich intenta atenerse al libreto y negar el carácter punitivo de la evaluación, ya que lo recomendado por los organismos de crédito para esta etapa es crear una cultura de la evaluación y concientizar a la sociedad. En otras palabras, naturalizar que vienen operativos ajenos a las escuelas a evaluar a todos los estudiantes de un año y utilizar los datos para convencer a la sociedad de la necesidad de reformas neoliberales.

Sin embargo, el archivo lo delata a Bullrich. En mayo del 2013, en declaraciones para La Nación, afirmó: “si la escuela mejora un 10% con respecto al año anterior podemos darle una nueva biblioteca. Si mejora un 20%, los chicos del séptimo grado podrían viajar a Bariloche. Lo que queremos es que se comprometa toda la comunidad en la mejora de la calidad”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Ahora bien, ¿en qué consisten esto premios y castigos? Según el documento analizado el objetivo es “lograr que los docentes rindan cuentas por su desempeño”.

En este sentido señalan que “los aumentos salariales generales son ineficientes” y que “los buenos sistemas garantizan que los resultados de las evaluaciones tengan consecuencias —tanto positivas como negativas— para los profesores (…) en Chile y Ecuador, los profesores que obtienen puntajes sobresalientes en las evaluaciones pueden recibir una bonificación”. Por todo esto recomiendan “el indicador compuesto utilizado en Brasil, que es un producto de las calificaciones de las pruebas y los porcentajes de alumnos aprobados, es un modelo interesante para que consideren los países”. Esto es toda una provocación cuando los salarios docentes no están alcanzando para llegar a fin de mes y hace falta tomar más cargos u horas para pagar las cuentas del tarifazo.

La evaluación externa: más sobrecarga para la docencia y un adiestramiento para los estudiantes

Otro aspecto muy criticado en los países en donde ha avanzado este tipo de evaluaciones es la sobrecarga del trabajo de los docentes y desviación del estudio de los estudiantes. Incluso Diane Ravitch, una de las responsables de implementar las evaluaciones externas en EEUU durante las presidencias de Bush y Clinton, considera que el sistema de evaluaciones externas fracasó: “observando los efectos concretos de estas políticas, cambié de opinión: ahora considero que la calidad de la enseñanza que reciben los niños es más importante que los problemas de gestión, de organización o de evaluación”.

Diane Ravitch en “Multiple choice: Charter School performance in 16 states” describe el impacto de estas evaluaciones en Estados Unidos, “en muchas escuelas, la enseñanza común se interrumpe varios meses antes de la fecha de los exámenes para dar lugar a la preparación intensiva que se les dedica a estos últimos. Muchos especialistas han determinado que este trabajo no beneficia a los niños, quienes aprenden a dominar las pruebas más que las materias correspondientes”. Además, alerta sobre un vaciamiento de contenidos que implica este tipo de evaluaciones, “la lectura y el cálculo se volvieron prioritarios (para aprobar). Los docentes, conscientes de que estas dos materias deciden el futuro de su escuela y por lo tanto de su empleo, descuidan las otras. La historia, la literatura, la geografía, las ciencias, el arte, las lenguas extranjeras y la educación cívica son relegadas al rango de materias secundarias”.

Otro aspecto a tener en cuenta es la sobrecarga del trabajo docente, que a las obligaciones actuales se les suman las relacionadas con la evaluación. Por ejemplo, en Chile la evaluación integral combina la observación de las prácticas de los profesores en el aula, la producción de un portafolio con la planificación de clases, una autoevaluación, una entrevista con un colega, y una evaluación realizada por el director de la escuela y el supervisor pedagógico. Todo al módico precio de querer el bono para llegar a fin de mes.

Una puerta para los despidos masivos en educación

Sin ningún tipo de tapujos lo explican en Profesores excelentes, “las evaluaciones docentes generan datos que permiten a los sistemas escolares lidiar de manera directa y transparente con quienes muestran repetidamente un desempeño bajo. En Chile, Ecuador y Colombia, y en las nuevas iniciativas propuestas en Perú y México, los profesores que en las sucesivas evaluaciones obtienen puntajes en las categorías más bajas del desempeño son despedidos”.

En Chile incluso se fortaleció el proceso de selección, se incrementó la autonomía de los directores y se les exigió una mayor rendición de cuentas: pueden despedir por año hasta el 5% de los profesores de su escuela por mal desempeño.

Lamentablemente no se trata de elucubraciones. En marzo de este año en México, durante la presentación de los resultados de la evaluación 2015-2016, el secretario de educación Aurelio Nuño anunció el despido de 3360 docentes, que generó revueltas en el magisterio mexicano.

Una puerta a la privatización de la educación estatal

En este caso no se trata de la problemática del aumento de la matrícula privada, que también va a ser incentivada por este tipo de medidas, sino del ingreso directo del sector privado en la educación estatal.

Los ejemplos sobran. En 2008, la revista Time citó que Susan Neuman, subsecretaria de George W. Bush y promotora de la ley de evaluaciones norteamericana, señaló que algunos de sus colegas en el gobierno veían esa ley como un caballo de Troya para promover su agenda de privatización, demostrar el fracaso de la educación pública y así hacerla estallar un poco.

Por su parte Diane Ravitch señala que “la profesión magisterial está bajo ataque de aquellos que culpan a los maestros por condiciones más allá de su control”. También advirtió que “si logran quitar a los maestros el derecho de negociar el contrato colectivo, silencian sus voces, con ello eliminan la única fuerza que puede detenerlos. Eso deja el camino abierto para recortar fondos y para entregar más escuelas públicas a las cadenas de escuelas chárter. No permitan que lo hagan”. Asimismo, Ravitch, en un artículo en The Daily Beast, pronosticó que “en los próximos años, los alumnos estadunidenses serán sometidos a más y más exámenes, la industria de los exámenes engordará”. Un negocio redondo, a costa del derecho a la educación.
Que el rechazo a la evaluación se transforme en lucha por la educación pública
Este ataque a la educación pública por medio de evaluaciones censales, externas, estandarizadas y punitivas que se propone llevar adelante el gobierno de Macri plantea la posibilidad no solo de tener una posición de rechazo, sino de repensar los objetivos de la educación pública, los planes de estudio y la relación de sus contenidos con la sociedad. Es decir, tener una política ofensiva de pelear por una educación pública que esté realmente al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre.

En este sentido, se hace necesario fortalecer la lucha por una mejor educación pública, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo al 10% del PBI, para implementar un plan de construcción de escuelas que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días y reformar la jornada laboral docente a 6 horas, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de 4hs frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Sólo así podremos garantizar las condiciones de enseñanza y de aprendizaje necesarias.

Por todo lo planteado, es imperioso rechazar el Operativo “Aprender 2016” parando masivamente y movilizando este 27 de septiembre, para fortalecer éste y el resto de los reclamos. Al mismo tiempo, es necesario tomar el plan de lucha en nuestras manos, desarrollando un fuerte y profundo debate y exigir desde cada asamblea de escuela, distrital o provincial a la conducción de Ctera un paro nacional de 48 hs. el próximo 18 y 19 de octubre para derrotar de una vez las reformas neoliberales de Macri y el Banco Mundial.




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