Política Bolivia

ALTERNATIVA ANTICAPITALISTA DE LOS TRABAJADORES (AAT)

¿Por qué desde la LOR-CI impulsamos esta agrupación ciudadana?

Publicamos el manifiesto por una ATT, Alternativa Anticapitalista de los Trabajadores, impulsada por la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional LOR-CI junto con compañeros independientes con miras a obtener la personería legal.

Viernes 18 de mayo | 09:26

Luego del referéndum del 21F del 2016, el MAS y la oposición patronal, abrieron el camino de manera anticipada a las elecciones del 2019. Se han apoyado en las derrotas sufridas en diversos conflictos obreros y mineros para de esta manera “despejar la cancha” para la pelea electoral inaugurada. Los trabajadores, las trabajadores, la juventud, los pueblos originarios afectados por el TIPNIS, Chepete, campesinos como en Tariquía, etc., luego del intento de poner en pie nuestra propia herramienta política el 2013, el fallido Partido de los Trabajadores, hemos quedado a merced de las ofertas políticas del MAS o de la oposición liberal, ambos enemigos de los derechos de los trabajadores, ambos garantes de los despidos y reducción de los derechos laborales, ambos negadores de los derechos de las mujeres, campesinos y de los pueblos indígenas. Es urgente y necesario empezar a discutir una salida a esta situación.

¿Cuál es el balance de estos 12 años de gobierno de Evo Morales?

El MAS ha contado con ingresos excepcionales en la historia del país gracias al boom de precios de las materias primas. Esto le ha permitido calmar las tensiones sociales y contar con un colchón financiero que le facilitó las tareas de modernización capitalista, basada en una ampliación de los servicios públicos y financieros, fundamentalmente carreteras y transportes, pero sin cuestionar el carácter dependiente de nuestra economía y la semicolonialidad con respecto a las potencias imperialistas. Hoy la presencia de capitales extranjeros en la producción se ha diversificado, ganando nuevos espacios el capital de origen chino. Hoy la CAO y la CAINCO se han convertido en agencias de propaganda del MAS y las buenas relaciones entre agroindustriales y el gobierno no tienen nada que envidiar a la situación que éste mantiene con los bancos y el capital financiero.

Luego de la insurrección alteña de octubre del 2003 que reclamó la nacionalización e industrialización de los hidrocarburos y demás recursos naturales, el MAS ha logrado abrir una nueva ronda de negocios con las trasnacionales. La “agenda de octubre” no sólo que fue olvidada, sino que hoy se negocia con las trasnacionales para realizar exploración y explotación de hidrocarburos con la peligrosa técnica del fracking como fue el intento fallido en Tariquía, Tarija. El conflicto de Incahuasi ha puesto en evidencia no solo la mentira de la nacionalización de los hidrocarburos, sino que hoy, amparados en demandas regionales, vuelven a sacar la cabeza grupos racistas y xenófobos como las llamadas “poleras negras” en Santa Cruz.

Los derechos a la libre determinación de los pueblos, plasmada en la Constitución del 2009 han quedado reducidos a “papel mojado” cuando observamos lo que sucede en el TIPNIS, o más recientemente en el Chepete, la represa de El Bala, entre otros. La persecución política al interior de las fábricas y empresas se lleva delante de la mano de dirigentes corrompidos asociados a sus propias patronales o al mismo gobierno. El estatuto del funcionario público que impusieron los viejos neoliberales, hoy en la oposición, el gobierno ha extendido sus alcances a miles de funcionarios, violentando derechos laborales y agravando la precarización del empleo en el Estado. Con respecto al órgano judicial, vemos que la tan mentada democratización ha quedado reducida a una elección de candidatos previamente seleccionados en la Asamblea Legislativa Plurinacional para manipular y condicionar a los electores, y sosteniendo el sistema judicial, que además de corrupto, únicamente existe para empresarios y bancos quienes si tienen el “derecho” en tribunales; no hay justicia para las y los precarios quienes apenas logran economizar para su canasta familiar y no pueden permitirse el lujo de entrar a un juicio. El control de la “Justicia” por parte del gobierno le permite exonerar a los amigos y judicializar opositores, agravando la situación de los trabajadores y trabajadoras que salen a luchar por sus derechos. La lucha contra la corrupción se ha traducido en perseguir a quienes la denuncian como sucedió en Achacachi con decenas de detenidos y procesados.

Y la oposición patronal, ¿puede ser una alternativa?

La oposición, cuyo núcleo central está dado por dinosaurios neoliberales como Doria Medina, Tuto Quiroga, Rubén Costas, Carlos Mesa y otros son precisamente contra quienes hemos peleado en los levantamientos desde la Guerra del Agua el 2000 hasta mayo–junio del 2005, pasando por el levantamiento aymara del 2000 y 2001 y la insurrección alteña del 2003. Son los que impusieron leyes y normas que hoy son usadas por el gobierno para someter aún más a los trabajadores. Son los que dejaron decenas de muertos en sus gobiernos, son los que entregaron las empresas y los recursos naturales (RRNN) a la voracidad del capital extranjero. No, no son ninguna alternativa a este gobierno. Están tan desprestigiados que la única forma de recomponer sus fuerzas es refugiándose detrás de personas e instituciones que son respetadas por sectores importantes de la población, como por ejemplo la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDHB), algunas universidades públicas y diversos grupos de “izquierda” (MST, La Protesta, Insurgentes y otros) que junto a burócratas sindicales dieron vida a la Coordinadora Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) para intentar convertir este bloque en la expresión de una oposición patronal unificada. En esta bolsa de grillos, hasta la reaccionaria iglesia católica tiene sus fichas. Los y las trabajadores que pelean para terminar con la herencia neoliberal en las fábricas, la mujeres que pelean por el derecho democrático sobre su propio cuerpo, las diversidades sexuales que buscan la extensión de sus más plenos derechos civiles, los campesinos y las comunidades indígenas, históricamente olvidadas y violentadas en sus derechos, nadie, puede depositar ninguna esperanza en este conglomerado de fuerzas empresariales, religiosas y conservadoras.

Construyamos una Alternativa Anticapitalista de los Trabajadores

Desde la LOR-CI no nos resignamos a presenciar este espectáculo donde los trabajadores son usados sólo para llenar calles y plazas, pero donde todos, oficialistas y la oposición patronal, tienen el objetivo de conservar los fundamentos de la sociedad actual, basada en la explotación de cientos de miles, en la opresión patriarcal de las mujeres, en la violación sistemática de los derechos de los pueblos indígenas, de las diversidades sexuales, y la destrucción de la naturaleza para aumentar las ganancias empresariales. Todos son defensores de esta sociedad capitalista dependiente y semicolonial, ya sea con el barniz del “capitalismo andino” de García Linera, o de la “democracia” de los opositores liberales. No nos resignamos, como hacen diversas corrientes políticas que esperan mendigando que alguna fórmula les ofrezca un puestito para poder pelear en las próximas elecciones.
Desde la LOR-CI creemos que para enfrentar los despidos, las leyes anti obreras como la del estatuto del funcionario público y antisindicales como la que Evo Morales quiere implementar contra la figura de las “comisiones sindicales” o el proyecto de ley general del trabajo, es necesario la más absoluta independencia política. De la misma manera para pelear por los derechos de las mujeres, de las diversidades sexuales, de la juventud, de los campesinos y de los sectores populares más empobrecidos así como de los pueblos originarios es necesario la más intransigente y absoluta independencia política tanto del gobierno y el Estado como de los opositores hoy devenidos en “demócratas”. Esta independencia es fundamental para poder pelear con las manos libres, para poder demostrar cómo esta democracia, con sus leyes y su justicia, sigue estando al servicio de los ricos y los poderosos. Por ello llevamos esta pelea fundamentalmente en el terreno de la lucha de clases. Peleamos por una revolución obrera y socialista que establezca un gobierno de las organizaciones obreras, campesinas y populares, única manera de expulsar al imperialismo y resolver los grandes problemas nacionales que nos permitan superar el atraso y la pobreza.

Sin embargo, consideramos importantísimo pelear en el terreno de su democracia. Queremos llegar con nuestras ideas a cientos de miles de trabajadores de la ciudad y del campo, de mujeres y de las diversidades sexuales y a la juventud. Por eso impulsamos esta agrupación ciudadana para aprovecharla como una tribuna de denuncia y ponerla al servicio de la movilización extraparlamentaria de las masas.

Por todo esto, convocamos a poner en pie, con nuestro propio esfuerzo la Alternativa Anticapitalista de los Trabajadores (AAT), para de esta manera fortalecer la organización y la lucha que día a día venimos sosteniendo. Te invitamos a leer y discutir algunos elementos programáticos básicos que debe sostener cualquier proyecto de independencia política que proponemos a las organizaciones obreras, estudiantiles y populares que estén dispuestas a acompañar esta pelea.

Elementos programáticos básicos de la Alternativa Anticapitalista de los Trabajadores (AAT)






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