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Por qué México no debe pagar la deuda pública: un debate con Morena

La deuda pública en México asciende a 10 billones de pesos (más de 500 mil millones de dólares), que representa la asfixiante cifra del 46.2% del Producto Interno Bruto nacional.

Jueves 24 de mayo | Edición del día

Muchas veces las entidades financieras emiten préstamos a los países para endeudarlos y cobrar los altos intereses que en realidad pagan las familias trabajadores con sus impuestos y las riquezas que generan sus recursos naturales.

También, el FMI y el Banco Mundial condicionan los préstamos con el fin de aumentar la tasa de ganancia de los capitalistas. Piden a los gobiernos entregar total o parcialmente los recursos del país al sector privado y reducir los derechos laborales de los trabajadores a cambio, de liquidez.

Esto pasó en el 2015 en Grecia, cuando el Banco Central Europeo exigía del recién votado gobierno de Syriza fuertes recortes a gastos sociales y un paquete de medidas privatizadoras a cambio de dinero que se iría como agua entre las manos para pagar deudas previas.

Las mismas eran ilegales, ilegítimas y corruptas, pero jamás el gobierno de Syriza tomó la resolución de no pagarlas, a pesar que contaba con el respaldo y la confianza de la mayoría de los griegos, que los habían votado. Ahora el pueblo griego sufre las catastróficas consecuencias de un gobierno que decidió alinearse con las aves de rapiña financieras.

El pago de la deuda nos deja sin recursos

Los dueños de las finanzas no podrían ahogar a un país en deudas si no contaran con la complicidad de sus políticos. Eso pasa con los gobiernos de México que desde los últimos 30 años, sin excepción, han puesto en las garras de los buitres financieros masas gigantescas de dinero público.

Tan sólo en el 2017 el gobierno entregó 533 mil 351 millones de pesos por concepto de deuda, más de medio billón de pesos (25 mil millones de dólares).

Esta monumental transferencia de presupuesto público hacia las cajas fuertes de los vampiros acreedores se logró en detrimento de la inversión en educación, en construcción de escuelas, universidades, hospitales; abasto de medicamento y equipo médico; mejoramiento del transporte, carreteras, creación de empleos y un muy largo etcétera de financiamiento a necesidades que son básicas y a las que se tiene un muy restringido acceso. Por contrapartida, las familias trabajadoras siguen pagando altísimos impuestos cada día.

El pago de medio billón de pesos de deuda pública que hizo el gobierno representó el 10% del Presupuesto de Egresos de la Federación del 2017, mientras que el presupuesto destinado a educación y salud en el mismo año fue de sólo 7.6%, y 3.5% respectivamente.

Cómo creció la deuda

Contraer una deuda puede ser útil para financiar proyectos de inversión que requieren altas inyecciones de capital, por ejemplo la creación y ampliación de plantas productivas, o la construcción y mejoramiento de carreteras, puertos, y ferrocarriles, o la compra de maquinaria para mejorar la productividad del campo, inversiones que se traduzcan en crecimiento económico y obtención de empleos bien remunerados, de tal suerte que el mismo crecimiento pueda ir pagando a plazos los reembolsos más los intereses.

Sin embargo, los préstamos contraídos por los gobiernos mexicanos no se han traducido en crecimiento económico, lejos de ello, han hecho cada vez más impagable la deuda pública.

Del 2000 al 2018 (en dos sexenios panistas del 2000 al 2012 y uno priísta de 2012 al 2018) la deuda pública aumentó en 500%, empero, la economía mexicana creció sólo 2.3% en promedio. Quiere decir que toda una generación de hombres y mujeres llegó a la mayoría de edad cinco veces más endeudada que al nacer. Los gobiernos mexicanos han empeñado el futuro de millones de jóvenes, que tendrán que trabajar para pagar una deuda que ellos no eligieron.

El gobierno de Calderón aumentó la deuda del país en 3.6 billones de pesos, dejándola en 5.4 billones de pesos al final de su sexenio, y sin embargo, tanto la creación de empleos como el crecimiento económico arrojan cifras paupérrimas. En lugar de eso, Calderón derrochó una fortuna para costear la llamada "guerra contra el narcotráfico" que terminamos pagando los mexicanos con nuestros impuestos, dejando miles de muertos, desaparecidos, un alza de feminicidios y desplazados en todo el país.

El gobierno de Peña Nieto continuó con la guerra de Calderón y siguió aumentando la deuda, pasando de 5.4 a 10.8 billones de pesos. Mientras, el crecimiento económico fue de tan sólo 2.3% al final de su sexenio. Los bancos y los organismos financieros son responsables de esta gran estafa maestra.

De conjunto, el monto total del stock de deuda representa casi el 200% del presupuesto total anual de México. Según la organización México Evalúa, de acuerdo con el nivel de deuda alcanzado en el 2016, cada mexicano debía de deuda pública 87,586 pesos en promedio, incluyendo a bebés, niños y ancianos.

Saldo de la deuda estatal total (millones de pesos).

¿Qué propone López Obrador?

El programa de López Obrador incluye varias propuestas para ampliar la cobertura educativa en todos los niveles, como las becas para los jóvenes, también programas de atención a colonias populares y programas de vivienda, entre muchos otros.

Para financiar esto, AMLO plantea la “reorientación del gasto público”, “sin aumentar impuestos ni crear nuevos”, un "gobierno de austeridad", con la reducción de los salarios de los altos funcionarios en un 50%. Pero aun así, hacen falta más fondos. El plan económico de López Obrador no contempla medidas suficientes para elevar la calidad de vida ni para asegurar el pleno empleo bien remunerado a los trabajadores del país.

De hecho, su plan sólo representa ahorros en menos del 10 % del PIB nacional, lo que mantendrá sin cambios la estructura económica de México y, por tanto, la desigualdad de riquezas en este país seguirá perpetuándose.

Efectuar una real “reingeniería” del gasto público exige en primer lugar hacer más grande el presupuesto, que sólo representa menos de la cuarta parte del total del Producto Interno Bruto (el PIB de México asciende a más de 20 billones de pesos).

Para realmente revertir el camino de miseria y descomposición social en el que nos lleva "la mafia del poder", es necesario no pagar la fraudulenta deuda pública, pero además, es urgente elevar los impuestos a las grandes fortunas, que se quedan con la mayor parte de la riqueza, como la de Carlos Slim y la de Alberto Baillères. ¡Que paguen más los que más tienen!

No pagar la deuda pública y elevar los impuestos a las grandes fortunas ha sido una demanda histórica del movimiento socialista, y los socialistas del siglo XXI tomamos esa bandera en nuestras manos, pues se hace hoy más urgente que nunca en un planeta donde el 1% del mundo posee más de la mitad de la riqueza mundial.

Una medida como esta sólo puede conquistarse la vía de la movilización popular, que requerirá ligarse a otras medidas como la nacionalización de la banca bajo gestión de los trabajadores y una banca estatal única.







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