Mundo Obrero

SINDICATO DE COMERCIO

Por presión de la empresa el sindicato impide elecciones de delegados en Sullair Argentina

Los trabajadores de Sullair Argentina inician su campaña por Libertad y Democracia Sindical.

Viernes 28 de julio | 11:26

A casi 5 meses de vencido el mandato del único delegado en la compañía, el Sindicato se niega sistemáticamente a convocar elecciones de delegados en tiempo y forma tal como lo obliga la Ley de Asociaciones Sindicales y el propio Estatuto del gremio. A razón de 2 (dos) Delegados por los primeros 100 (cien) trabajadores convencionados, más 1 (un) Delegados por cada 100 (cien) trabajadores o fracción que se sumen hasta completar el total. En este caso, siendo más de 300 trabajadores convencionados, y sin contar con la gran cantidad de trabajadores fraudulentamente categorizados como “Fuera de convenio” correspondería contar entre 4 (cuatro) y 5 (cinco) Delegados.

El primer interrogante que se desprende de este incumplimiento es: ¿Por qué el Sindicato se niega a cumplir con su obligación dejando sin la correspondiente representación a cientos de trabajadores?

La explicación hay que encontrarla en la propia historia de un Gremio mucho más preocupado en hacer negocios y complacer a las patronales de su sector que en defender los derechos y el bienestar de sus trabajadores. Sin ir más lejos, cabe destacar que Sullair Argentina se inclinó por el encuadre en el Convenio Colectivo de Comercio por las condiciones de precarización y flexibilidad que este convenio ampara, y por el carácter pro empresarial de sus dirigentes. Aun cuando a todas luces su actividad debería estar regulada por un gremio industrial, como lo atestigua el encuadre que poseen todas las empresas del mismo rubro con las que Sullair Argentina compite.

Sullair Argentina y el Sindicato de Empleados de Comercio mantienen una estrecha relación a través de su histórico Representante Legal, Anselmo Rivas, con larga trayectoria en el ámbito de las relaciones laborales donde forjó sus vínculos con la burocracia sindical y que lo llevaron a ser el segundo en el Ministerio de Trabajo bajo el mandato de Patricia Bullrich en el gobierno de De La Rúa.

El encargado dentro del gremio de administrar esa relación es el Secretario de Organización, Ramón Muerza, a su vez referente de COTO. Muerza se entrenó largamente en su empresa de origen en el “arte” de los acuerdos con la patronal. Son conocidos su trato casi familiar con Alfredo Coto, con quien cogestiona los Recursos Humanos del famoso supermercado. Naturalmente los que pierden en ese caso son sus trabajadores y trabajadoras, que se encuentran entre los más explotados de la actividad mercantil.

Ramón Muerza aspira a suceder en el trono a Armando Cavallieri. Sustenta sus aspiraciones en el manejo punteril de una serie de cuerpos de delegados autodenominados “La Banda de Ramón” (mayormente del sector supermercadista), que configuran su fuerza de choque; vinculaciones fluidas con sectores de la derecha peronista (hasta su fallecimiento se encolumnaba con el Momo Venegas); y los mencionados acuerdos con las patronales, a quienes ofrece “contención de los delegados” y garantía de “paz social”.

El segundo interrogante que se nos presenta es más evidente aun. ¿Por qué la empresa resiste la conformación de una Comisión Interna ajustada a derecho?

Sencillamente porque no admite obstáculo alguno para gestionar sus planes de negocios. Para disponer libremente de las condiciones laborales de sus empleados. Para sostener un régimen laboral lo suficientemente disciplinado y elástico como para responder a las variaciones de intensidad que le imponen sus negocios.

En ese sentido, a través de los acuerdos sellados con el gremio bloquean la constitución de una representación genuina. Desconocen el rol del delegado como interlocutor primario y central para discutir las relaciones laborales. Se niegan a la conformación de una Mesa de Negociaciones con poder de decisión para abordar el pliego de reivindicaciones que se viene engrosando desde hace casi 5 años.

Principales demandas de los trabajadores

Con un crecimiento patrimonial en acenso, ampliación de sus negocios e ingresos millonarios, Sullair Argentina se caracteriza por ser una empresa que destina a sus trabajadores lo mínimo indispensable. No se trata entonces del peso económico que estos reclamos pudieran significar, sino de la intensión de no ceder frente a iniciativas que surjan del colectivo organizado.

Esas demandas se resumen en:

a) Comedor en Planta, para romper el esquema discriminatorio en el que la empresa compensa el almuerzo a un sector de trabajadores (aquellos que trabajan fuera del establecimiento) y se lo niega al resto.

b) Plus por manejo y/o vehículo a cargo, reconociendo el conjunto de tareas asociadas a la conducción y el mantenimiento vehicular de aquellos trabajadores que realizan sus tareas trasladándose a los diferentes clientes; toda vez que Sullair cobra en dólares cada hora de traslado y cada kilómetro recorrido.

c) Aumento en la retribución por viajes. Plus por desarraigo o elevación de la hora comisión, toda vez que la empresa, más allá de contar con Bases y Sucursales a lo largo y ancho de nuestro país, necesite de la concurrencia de personal especializado desde Buenos Aires.

d) Incorporación de los administrativos al acuerdo Sullair – FAECyS , teniendo en cuenta que los administrativos no fueron incluidos en el convenio complementario celebrado en octubre de 2011, por lo que estas compañeras y compañeros se encuentran atados a las categorías básicas del CCT 130/75 y la escala salarial básica de convenio, a diferencia del plantel técnico que cuenta con categorías y escala salarial diferenciada.

e) Asignación de categorías pendientes, debido a la gran cantidad de trabajadores que desempeñan tareas muy por encima de la categoría asignada.

f) Encuadre en el CCT 130/75 de los “Fuera de Convenio” que no tienen gente a cargo ni capacidad de sanción, subsanando este fraude laboral que supone negar a estos trabajadores su representación gremial, el acceso a la protección y beneficios sociales del sindicato, y los deja expuestos a la arbitrariedad empresarial en cuanto a los aumentos salariales, categorías y condiciones de trabajo.

g) Cese en el abuso del Ius Variandi y de las prácticas anti sindicales.

La empresa, lejos de abrir canales de negociación, presentar propuestas parciales o alternativas a estas demandas, opta por su desconocimiento liso y llano. No conformes con el ninguneo al delegado, obstruyen o se ausentan a las audiencias en el Ministerio de Trabajo a las que fueron convocados para destrabar el conflicto.
Recurren a todo tipo de maniobras y represalias para hostigar y dañar la organización sindical de base; desde aprietes y “castigos” laborales a aquellos trabajadores que manifiestan adhesión o simpatía con la construcción gremial, hasta intentos por modificar condiciones laborales, sanciones, suspensiones e incluso despidos antisindicales. Y llegaron a “apadrinar” a un candidato en conjunto con la Secretaría de Organización del gremio para tratar de abortar la construcción en curso.

Esta tradición anti sindical de Sullair Argentina empalma perfecto con el actual contexto nacional y continental, signado por gobiernos liberales y conservadores que buscan implementar el programa económico de la banca internacional y los grupos económicos concentrados. Que en el plano laboral buscan mayor flexibilidad y fragilidad en los derechos de los trabajadores. Y para ello buscan -con la complicidad de la burocracia sindical- desarticular y desplazar a las expresiones democráticas y combativas del movimiento obrero. Ahí están como ejemplo los casos de Lear, Kraft, la Línea 60 y el reciente cierre fraudulento de Pepsico.

En ese sentido, la lucha de los trabajadores de Sullair no se reduce a la pelea por salario y mejores condiciones de trabajo en su empresa, sino que se enlaza con la lucha de los trabajadores y el pueblo contra el ajuste y la flexibilización que se viene.

* * *

¿Quién es Sullair Argentina?

Sullair Argentina es una empresa que desde 1979 se dedica a la fabricación, alquiler, instalación y mantenimiento de distintas maquinarias aplicadas a la industria, la construcción y servicios.

Escindida de su casa matriz Sullair Corp. con sede en Estados Unidos, diversificó su negocio original que eran los compresores de aire hacia el rubro de la Energía –primero grupos electrógenos y luego la generación por medio de usinas-, las plataformas para trabajo en altura y maquinaria de Movimiento de suelo, principalmente orientada a la obra pública, la minería y el petróleo.

El accionista mayoritario con aproximadamente el 90% es Alejandro Oxenford. Hijo de un destacado directivo de Alpargatas que fuera a la postre Director de YPF y Ministro de Industria durante la última dictadura, y padre de Alec, Presidente de Arte BA y dueño de OLX, “El Loco”, como se lo conoce en la empresa, es un típico exponente del empresariado nacional forjado y amparado al calor del poder político.

Con múltiples vinculaciones con el establishment económico y político, aprovechó sus influencias para insertar a su empresa en los principales desarrollos económicos tanto en el sector privado como en el público. Sullair Argentina cuenta con decenas de sucursales y bases a lo largo y a lo ancho del país, empleando a más de 1000 trabajadores. Cerca de la mitad se ubican en sus plantas de Barracas, donde concentra sus principales talleres y el grueso de su flota y stock disponible.

Pese a ser una empresa destacada, Sullair Argentina tuvo su primer delegado sindical en 2012, es decir 33 años después de su fundación. Su tradición y el contexto actual nos habla de una empresa con un profundo rasgo anti sindical, lo que impone a los compañeros que intentan organizar su lugar de trabajo un esfuerzo enorme.






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