Mundo Obrero

OPINION

Por las Thelmas y contra los oportunistas, derribemos este sistema de explotación y opresión

El colectivo de actrices desde donde Thelma pudo denunciar que fue violada por Juan Darthes es un escudo de contención enorme. Al mismo tiempo las actrices denunciaron las condiciones de las mujeres en la industria del espectáculo. Luego aparecieron los oportunistas de siempre.

Domingo 16 de diciembre de 2018 | 12:45

Asamblea de Ni Una Menos en la carpa de PEPSICO (crédito página Niunamenos.org.ar)

La conclusión es que no todo lo que brilla es oro. Este sistema capitalista patriarcal hace agua por todos lados y llena de miseria y opresión nuestras vidas.

Detrás del “mirá cómo nos ponemos”, más lejos de las cámaras de televisión, lo que surge inevitable, es un cuestionamiento profundo a este orden social, que nos golpea particularmente a las mujeres trabajadoras.

El movimiento Ni Una Menos ha ayudado mucho a las mujeres trabajadoras a entendernos y vernos en el dolor de esa otra mujer, madre, hija, hermana que sufre, soporta y padece, pero que al mismo tiempo busca organizarse y luchar. Una enorme marea verde que visibiliza muchos de nuestros reclamos y los puede potenciar.

Para muchas de nosotras fue una herramienta para sentirnos fuertes, y así lo supimos hacer en PepsiCo por ejemplo cuando en asamblea votamos parar y movilizarnos el 8 de marzo, como también estuvimos en primera línea en la defensa de nuestros puestos de trabajo contra el desalojo que nos mandara la gobernadora Vidal.

En esa carpa de lucha frente al Congreso confluimos con la asamblea de Ni Una Menos, cuando en apoyo a nuestra lucha, decenas y decenas de mujeres fueron hasta allí y realizamos una asamblea común.

En Kraft allá por el 2011 paramos contra los abusos de los líderes hacia las compañeras, algo que es moneda corriente en las fábricas pero que ya no naturalizamos.

En Madygraf pusimos en pie una Comisión de mujeres y salimos a luchar por la defensa de nuestros puestos de trabajo, y hoy las obreras y obreros abren su fábrica para que los trabajadores de la zona se organicen, y en particular las mujeres.

En Siam estamos luchando por la reincorporación y contra la militarización de la fábrica. En la Textil Neuquén dimos una durísima lucha contra el vaciamiento y hoy es una cooperativa de mujeres textiles.

Las compañeras de Nordelta que se rebelaron contra la discriminación, las compañeras docentes que luchan por una educación pública de calidad que implica una infraestructura escolar segura y no la que les costó la vida a Sandra y Rubén, las enfermeras, médicas y residentes que luchan contra el vaciamiento del Posadas y de la Salud Pública en general.

Además de decenas de lugares en donde las mujeres se han organizado como esposas y familiares de esos trabajadores que salían a luchar por la defensa de sus puestos de trabajo y son un pilar importante en esas luchas.

Nosotras también estamos hartas, porque si reclamás algún derecho, o le dijiste no a un abuso, o si estás embaraza o sos gay, lesbiana o trans, buscan cualquier motivo para despedirte. Nosotras, como la colectiva de actrices, no nos callamos más, y “esto recién empieza”, como dijeron en la conferencia de prensa.

Los oportunistas de siempre

La dolorosa denuncia de Thelma, que tiene de fondo esa marea verde, despertó a los oportunistas políticos, oficialistas y los que se dicen opositores. Con un cinismo que no tiene límites salen con carteles, tweets y fotos a expresar su repudio y solidaridad con Thelma.

Pero cómo poder borrar de nuestra memoria al presidente Macri que no tuvo ningún empacho en decir que a las mujeres nos gusta que nos digan "qué lindo culo tenés".

O la gobernadora Vidal que también se refirió a lo que vivió Thelma, hablando contra la violencia hacia las mujeres. Habría que recordarle a Vidal que habernos reprimido a las trabajadoras de PepsiCo, fue violencia, y es violencia dejar a trabajadoras de Siam en la calle y también reprimirlas.

O la ministra Stanley (ambas funcionarias amigas de Bergoglio, están en contra de nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos), que no dudó en dar órdenes de reprimir a las compañeras desocupadas que con sus hijos reclamaban un subsidio.

No me quiero olvidar de esos que se dicen opositores que salieron a poner en sus bancas del senado el cartelito de "Mirá Como Nos Ponemos", ya vimos cómo se pusieron: del lado de la iglesia para no votar el derecho al aborto.

Nos piden que esperemos al año que viene y votemos a algún candidato del PJ, que garantizó en estos tres años que el Gobierno pudiera sacar todas las leyes que necesita, o a los kirchneristas, que cacarean pero quieren ir junto a quienes le dieron gobernabilidad al presidente, eso sin mencionar que fue el propio kirchnerismo que también ejerció violencia en la Panamericana cuando reprimía a mis hermanos de Lear, o a los trabajadores de Mafissa en La Plata o más atrás en el tiempo a las y los jóvenes precarizadas del Casino.

Ni hablemos de que fue una mujer en el poder, Cristina, quien se negó sistemáticamente a que las mujeres dejáramos de morir en abortos clandestinos, más de una década negándonos un derecho elemental.

Renglón aparte merecen las centrales sindicales, tanto las centrales dirigidas por el kirchnerismo (CTA) y ni hablar de la CGT, a las que le hemos exigido paro por nuestros derechos y contra este plan de hambre que solo traerá más oprobios a las mujeres.

La CGT, dirigida por esos dinosaurios hasta sacó comunicados en contra de nuestro derecho al aborto legal, seguro y gratuito y la CTA apoyaron de palabra, pero en los hechos, nunca pusieron todo el peso social de sus afiliados, en las calles para que todas nosotras podamos conquistar nuestro derecho.

Tampoco cuando se votó el presupuesto, que afecta de conjunto al pueblo trabajador y en particular a nosotras las mujeres jefas de hogar que tenemos que hacer frente a la caída del salario, la inflación los ajustes, con la crianza y educación de nuestros hijos, etc.

Comisiones de mujeres, por nuestros derechos

Todos estos oportunistas políticos sentados en sus cómodos despachos, con sueldos de CEOS de empresas, pretenden ignorar la violencia que vivimos cotidianamente las mujeres, sus hijas no mueren por abortos clandestinos, sus hijos no van a colegios públicos, no se atienden en hospitales públicos

Es muy difícil creer, después de semejante demostración aquel 8 de agosto en que decidieron darle la espalda a las mujeres que por miles y miles nos movilizamos, ahora con sus cartelitos, tweets o fotos usando el lema de difundieron las actrices y que se hizo viral, ahora ellos son aliados nuestros.

Tenemos una marea verde que sufrió un golpe aquel día, pero no está derrotada. Y partiendo de las lecciones que nos dejaron las jornadas por el derecho al aborto es necesario separar la paja del trigo.

Aquellos que hoy “se peinan para la foto” son los mismos que siguen privilegiando los intereses de la iglesia, de las patronales en detrimento de una inmensa mayoría y nos vienen a decir que hay un solo objetivo, que es sacar a Macri. Como si el gobierno que venga no fuera a cumplir con el FMI, por ejemplo, lo cual significa seguir ajustándonos. Es decir continuar deteriorando nuestras condiciones de vida.

Esa visibilidad que logró la denuncia de Thelma, nos tiene que alentar a volver a retomar las calles.

Para defender nuestras conquistas que nos quieren arrebatar, organizadas en comisiones de mujeres en cada escuela, cada establecimiento, cada fábrica, para pelear por todos nuestros derechos.

Coordinando nuestras demandas y nuestra lucha, somos imbatibles y podremos soñar con otro mundo posible, sin explotación ni opresión.

Porque las mujeres queremos el derecho al pan pero también a las rosas.







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