TRIBUNA ABIERTA

Por la espalda

Por la espalda del Sur de América Latina, a Este y Oeste de la columna vertebral de los Andes brotan los peñi y lamgen desde tiempos inmemoriales, reverdeciendo diez por cada uno que cae.

Martes 28 de noviembre | 17:41

En la espalda. En la espalda de los Weichafe de todo el WajMapu se acuna y peina con paciencia la liberación de una Nación, germinando incesante.

A espaldas. A espaldas de la ficción turística de Bariloche se amontona el chaperío de las barriadas populares, empujando a los pibes a hacer equilibrio en los márgenes, condenados al crimen de ser del alto Bariloche; discriminados por portación de rostro, por portación de apellido y por hablar el idioma de la tierra.

A espaldas. A espaldas de la panza llena de la especulación inmobiliaria, crece el piberío que mastica recuerdos ancestrales y se embriaga en los relatos de un pasado donde la vida se extendía por todo el territorio.

A espaldas. A espaldas de la niñez, la adultez comienza temprano, cuando el dolor anida en los ojos.

A espaldas. A espaldas de los patrones los peones sacan su palabra en las estancias; y a espaldas de la estabilidad, los jóvenes buscan hacerse alguna changa.

Por la espalda. Por la espalda del cerro suben los peñi esquivando la represión feroz en Mascardi, asediados por los custodios de la propiedad y las necesidades de una pre-cumbre del G20 próxima marcando el ritmo de la razia.

En la espalda; en las espaldas de las lamgen se mecen las guaguas con su bautismo de tierra, lactando entre el miedo y el olor a pólvora.

De espaldas. De espaldas contra la pared y en fila, forman a los niños que fueron arrancados de los brazos de sus madres antes de saber nombrar la palabra que los alumbró. Detenidos, incomunicados, deshumanizados, violando toda normativa nacional e internacional tras el operativo ordenado por el Juez Gustavo Villanueva; dejando de una vez y para siempre la marca indeleble de las muñecas precintadas

A espaldas. Tras las espaldas anchas de los terratenientes, los funcionarios, hijos pródigos del genocidio latifundista, custodian a tiros la propiedad privada y perpetúan el saqueo sobre el que cimenta el Estado Nacional.

En la espalda. En la espalda de los crímenes de Estado pulula la voz de los medios empresariales moldeando el racismo y el blindaje de una represión a la medida de su clase.

En la espalda. La espalda de una 9 mm vomita su casquillo en la lluvia de balas que el grupo Albatros lanza a mansalva.

Por la espalda, el plomo cobarde se incrusta en la Historia y muerde el cuerpo de 21 años de Rafael Nahuel, signado por un sistema que sólo tiene miserias y muerte para ofrecer; arrebatándole el futuro y la vida por la espalda.








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