Géneros y Sexualidades

Policías detienen injustamente a panadera

Ocurrió en Pocitos. La policía casi atropella a la trabajadora por estar mirando a otra mujer. Frente a la queja, los policías la arrestaron por “desacato”. El machismo armado en acción.

Karina Rojas

Montevideo

Jueves 26 de octubre | 17:59

El video se hizo viral en las redes sociales. El pasado 24 de octubre un patrullero casi más atropella a una trabajadora de una panadería que estaba cruzando la calle. Esta se quejó y los policías, en un acto total de abuso de autoridad y de machismo extremo, comenzó a acosar y maltratar a la trabajadora hasta que la redujeron en la calle misma y se la llevaron detenida bajo los cargos de “desacato”, frente al repudio generalizado de quienes por allí pasaban.

https://www.youtube.com/watch?v=yVKwocVtugY

Para defender a sus “machitos” compañeros de fuerza, la policía desplegó en la zona una cantidad interesante de efectivos llegando al colmo de que hubieran 6 patrulleros, todos defendiendo a los policías y justificando el accionar contra la trabajadora.

Ayer el Ministerio del Interior tuvo que realizar un comunicado público donde aclara que “Esta no es la policía que queremos”, sin embargo es la que tenemos y no podría ser de otra manera.

Cuidado con la policía

La policía y el conjunto de las fuerzas armadas de un estado capitalista no pueden ser otra cosa que lo que son: bandas armadas al servicio de mantener el orden existente, un orden capitalista y patriarcal.

Las mujeres ya conocemos a la policía: se trata de una fuerza profundamente machista y homofóbica, que hostiga, maltrata y “mete palo” a los jóvenes pobres de los barrios de la periferia, que espía y persigue a los luchadores sociales a través de servicios como el DOE que viene intacto desde la dictadura.

La policía es una fuerza que filma las manifestaciones estudiantiles y de derechos humanos, como ocurrió en la concentración por Santiago Maldonado el pasado martes, el mismo día que en Pocitos se llevaron detenida a una obrera panadera. Una fuerza que, junto a la Republicana y los grupos de tareas especiales, es utilizada para despejar rutas y caminos cuando la gente pobre reclama o cuando trabajadores y trabajadoras exigen lo que es suyo o quieren enfrentar las consecuencias de los cierres de fábrica.

Son la fuerza de choque que ejecuta la represión admitida en el decreto antipiquetes. Son quienes desalojaron el Codicen y le pegaron a estudiantes liceales. Son quienes saben dónde están las bocas de venta de pasta base y no hacen nada. Son también quienes hacen la vista gorda de las redes de secuestro y trata de mujeres para fines de explotación sexual – cuando no son parte directamente de estas asociaciones ilícitas.

Violencia institucional: El Estado es responsable

Las mujeres estamos acostumbradas al abuso de autoridad y el maltrato permanente de las fuerzas represivas. Lo vemos cuando las mujeres denunciar en las comisarías que viven una situación de violencia doméstica y se les dice “por algo será”, “¿usted no hizo nada para recibir ese golpe?” o “vuelva cuando esté menos nerviosa”. Una y otra vez maltratan a las mujeres y las re-victimizan.

La violencia policial se expresa también en la proporción importante de feminicidios perpetrados en los que va del año por varones integrantes de las fuerzas represivas. El más renombrado fue el de la bailarina de la comparsa Mi Morena que fue asesinada delante de sus hijos por su ex pareja, miembro de la Republicana en febrero de este año.

No quiero tu piropo, quiero tu respeto

Las mujeres también padecemos esto: el acoso callejero es permanente. Los piropos, las miradas interesadas y una sarta de groserías es lo que sistemáticamente nos tenemos que bancar todos los días cuando salimos a la calle a trabajar, a llevar a nuestros hijos e hijas a la escuela o a estudiar.

El piropo está totalmente naturalizado en nuestra sociedad como algo “lindo” pero para las mujeres constituye la existencia de situaciones de amenazas latentes o abiertas, la violencia verbal y el acoso de nuestra sexualidad y de nuestro cuerpo.

De cara al Primer Encuentro de Mujeres del Uruguay a realizarse los próximos 3, 4 y 5 de noviembre donde cientos de mujeres nos encontraremos par reflexionar cómo enfrentar la violencia machista, tenemos que repudiar enérgicamente este accionar y organizarnos en nuestros lugares de estudio y trabajo. ¡¡Al machismo ni cabida!!






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