Cultura

EFEMÉRIDE

Poema sobre la Revolución Española

Muchos camaradas con justa razón me preguntaron, en quién tomé como ejemplo para darle vida a la poesía (El Romance de la Miliciana) en forma breve, clara y precisa lo explicaré.

Viernes 29 de julio de 2016 | Edición del día

Grupo milicianas posa con sus fusiles - Plaza Catalunya -1936

Frente de Aragón, Batalla de Irún, vamos a tratar de jugar con la imaginación y ubicarnos en la España del año 1937. Ya había comenzado la guerra civil, hay que recordar y tener presente, la guerra es la continuidad de la política por medios más violentos, yo quisiera señalar que cuando calla la pluma y la palabra, comienzan a escucharse las voces de las armas.

La fértil región aragonesa era la encarnación viva de la lucha victoriosa contra el fascismo. Era la región realmente asediada por los fascistas que les habían sido arrebatadas por la fuerza de las armas, a la vez era el orgullo especialmente de las milicias catalanas, pues ellas habían salvado a Aragón.

Fue la victoriosa conquista de Aragón donde Buenaventura Durruti, adquirió su legendaria fama como líder militar, y las fuerzas que llevó a la defensa de Madrid en el mes de noviembre de ese mismo año. Eran las tropas cuya moral se había forjado en la victoria de Aragón, por lo cual había una razón de mucha importancia, los éxitos logrados allí fueron bajo la dirección de Durruti, las milicias marchaban en calidad de un ejercito de liberación social, cada aldea arrancada a los fascistas se trasformaba en una fortaleza de la Revolución.

Ellos con estos trabajos realizados habían transformado curiosamente el mundo de la aldea. Los mismos que iban quedando atrás, marchaban convencidos que ellos iban a luchar hasta la muerte por las tierras que eran suyas. Los títulos de propiedad, e hipotecas al no tener ningún valor, eran quemados públicamente, los aragoneses festejaban alegremente como se pisoteaba el orden burgués, quedando bien a las claras, que era una guerra de clase contra clase.

La terrible derrota de Badajoz e Irún terminaron con el gobierno de Manuel Azaña. Todos se preguntaban ¿Por qué cayó Irún? Los hechos están contados por un observador llamado Pierre Van Passen, dice este observador: “Lucharon hasta el último cartucho los hombres de Irún, cuando se le agotaron las municiones les lanzaban cartuchos de dinamita, cuando se quedaron sin dinamita, en un acto de heroísmo, sin temor se arrojaban hacia delante con las manos desnudas, cada uno a su hombre, mientras el enemigo sesenta veces superior los destrozaban a punta de bayoneta.”

Lo que más conmovió a este observador, fue la valentía de una joven Aragonesa que batiéndose como leona mantuvo a raya a dos carros blindados, durante media hora, lanzándoles bombas con nitroglicerina, hasta quedar desarmada.

Entonces los legionarios moros asaltaron la barricada cuya única defensora con vida era ella, que firme de pie los esperó sin miedo en actitud de combate. Sin piedad la masacraron, la valentía demostrada por esa joven, contagió a los hombres del fuerte Marcial que mantuvieron a la distancia durante medio día a 300 legionarios moros, tirándoles trozos de rocas desde la altura en que se encontraba encaramado el viejo fuerte.

Está comprobado, y no quedan dudas que Irún, cayó porque al gobierno traidor de Manuel Azaña, se le conocían ciertos acercamientos con los fascistas, ellos no movieron un solo dedo para suministrarles municiones a sus defensores.

Sin olvidar en ningún momento que las garras traidoras del estalinismo estaban clavadas en todo el cuerpo de la República Española.

Este informe lo dio a conocer el Comité Central de las Milicias Antifascistas de Cataluña el 4 de Septiembre del 1937, en esta joven aragonesa, yo me inspiré para escribir la poesía que titulé “Romance de la Miliciana”.

Romance de la Miliciana

Masticando aun su rabia, el pecho herido por las balas.

Mas sus ojos como avispa, cuando baja la montaña.

Por las tierras fronterizas, que en ese tiempo son de España.

Del bastión de Cataluña, una mujer emigraba.

Como el Cid marcha al destierro, pero con su moral bien alta.

Cuentan que un Frances galante, le habló así a la miliciana.

Que empuñaba su fusil, contra su pecho que sangra.

“Herida llegáis señora, con hambre y casi helada.

Acéptame pues mi ayuda, para bajar la montaña.

Se que peleasteis valiente, defendiendo bien la causa.

Mas los fascistas son fuertes, tienen aviones y armas.

De las mejores del mundo, traídas de Alemania.”

La mujer lo miró con odio, y esto le arrojó a su cara.

“De aquel cobarde, cállate, porque me siento ofendida.

No los batieron los moros, ni esa basura italiana.

Los que dejaban huyendo, surcos en las tierras blandas.

Ni los fascistas que en el Ebro, perdieron valor y fama.

Ni los viejos generales, que en Madrid echaron malas.

Ni Alemanes que en Guernica, templos dejaron en llamas.

Desde el aire porque en la tierra, como siervos disparaban.

¿Quiere usted señor saber, porque yo me voy de España?

Como sabia, marcho al destierro, por la traición estaliniana.

Y esto lo gritaré mientras viva, mirando el cielo y la montaña.

Que por muchos lados encontré la nieve, con mucha sangre regada.

Nuestro pueblo fue firme, creyeron en sus palabras,

Y en tantos meses de lucha, sin cesar nos juraban alianza.

Más pronto se las olvidaron, ya frente a Checoslovaquia.

Y con nuestra pobre gente, multiplicaron su infamia.

También debe usted saber, fue por la traición de Francia.

Que olvidando su historia, cometió tan grave falta.

Se llevaron nuestro oro, y se negaron a darnos armas.

Cerrando nuestras fronteras, de aquí a las cumbres vascas.

Mientras dejaron entrar fascistas, por millares en Málaga.

Y por Sevilla, bien armados nos mataron.

Creímos en esos gobiernos, fue nuestra perdición, nuestra falta.

Que pagamos con las vidas, las milicias catalanas.

Que luchando por vosotros, porque los que hoy nos masacran.

Has de tenerlo presente, te masacrarán mañana.

Sé que no fueron los hombres, que de allí Trotsky mandara.

Ni aquellos que en las barriadas obreras, la internacional cantaban.

Fue esa cobarde casta, de burgueses que gobiernan.

Y muy pronto han de poner un monarca.

Seguro que será un déspota, o un militar bien canalla.

Con rabia marcho al destierro, pero con la frente bien alta.

Orgullosa de haber servido, en las milicias catalanas.

Que fuimos un ejemplo, ante el mundo.

Paro aquí, porque la historia es muy larga.

Pero tenlo presente, esto a la larga se paga.”

Hundiendo su cuerpo en la nieve, su pecho herido por las balas.

En sus ojos dos antorchas, la mano izquierda bien alta.

De su pecho rugió un grito, ¡Muera el estalinismo canalla!

Cuando aquel cobarde huía, moría la miliciana.








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