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OPINIÓN

Podemos y los 60.000 votos que buscan el cambio

Iglesias salva los papeles, de acuerdo a las condiciones que él se puso, en la consulta sobre la compra del chalet. Sin embargo hay un 32% de votantes que se pronunció en contra.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Martes 29 de mayo | Edición del día

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La Consulta a las bases sobre la compra de un chalet carísimo en el exclusivo barrio de Galapagar ha dado unos números que el líder podemita, Pablo Iglesias considera como aceptables. El líder de la formación morada pedía superar la cantidad de votantes de Vistalegre II y sumar más de la mitad de los votos. Ambos límites fueron superados aunque no con mucho margen.

La participación apenas si ha superado en 30.000 votos a las de Vistalegre II. Y, el 68% de los votantes avalaron a la dupla dirigente Iglesias-Montero. Sin embargo, hay un nada despreciable tercio de los votantes que han votado por la dimisión de ellos. Lo cual obligó a Pablo Iglesias hacer mención del mismo y que los tendría en cuenta.

Sin embargo, el hecho de comprar un piso de más de 600.000€ en lugar residencial cuyas propiedades no suelen bajar del millón de euros, no es una muestra de cómo representar a los trabajadores precarios, a los sectores que están padeciendo durante diez años una desocupación de dos dígitos, salarios nimileuristas, una temporalidad que roza con la incertidumbre absoluta. Sino vives como piensas, acabarás pensando como vives.

Ese 32% de los votantes, reflejan un importante sector que desconfía de la política de Pablo Iglesias. Hay que pensar que la formación morada se reclama heredera del 15M. Un movimiento que levantó a amplios sectores juveniles denunciando la precariedad, el encarecimiento de la vivienda, la imposibilidad de emanciparse. Todos estos problemas persisten agravados. Y Podemos apenas si los tiene en cuenta.

Atrás quedaron esas veleidades de hablar de expropiación de los pisos vacíos a la banca y los fondos buitres para hacer un parque de alquiler social a precios asequibles. En todo caso, sino ha quedado atrás, el alquiler que sea para los otros, para aquellos que no se puedan comprar una vivienda. Para quienes tenemos trabajo estable y bien pagado, como es el de un diputado de las Cortes (o dos diputados) mejor emplearlo en la compra de una maravilla de casa.

Esta situación pone en tela de juicio qué es un cargo de diputado para Pablo Iglesias e Irene Montero. Para ellos sería algo así como un trabajo, con el cual ganan honradamente su sueldo y que lo pueden gastar en cualquiera de sus menesteres. Sin embargo, un diputado de un partido de izquierda o que se reclama del 15M no puede pensarse así mismo independientemente del voto popular que lo colocó allí, debe pensarse a sí mismo como un instrumento de lucha.

Un diputado cobra un salario que oscila entre los 3600 y los 4600€ mensuales (los de fuera de Madrid cobran más por gastos de vivienda). Estos dos dirigentes de podemos, en lugar de pensar de cómo estos ingresos pueden servir para los Cajas de resistencia de las luchas en curso, tan solo creen que es estos ingresos son suyos o de sus partidos. El código ético de Podemos limita el salario de los dirigentes a tres SMI y el resto queda para el partido.

Y, por otra parte, la compra de un inmueble, y en éste caso tan caro como es ese chalet, también pone en tela de juicio la política de vivienda de Podemos. ¿Para qué proponen crear un parqué público de alquiler social? ¿Por qué no proponen que esa parqué público esté destinado a la compra-venta con precios populares e hipotecas no usuarias para los sectores populares?

Esto es así porque los ingresos de los jóvenes y amplios sectores sociales no permiten comprar un inmueble. Ni tan siquiera a una hipoteca. Esta disociación entre lo que hago y lo que digo es abrumadora en el caso de Podemos. Sin embargo, en los últimos años Pablo Iglesias y la cúpula de Podemos se han encargado de poner orden entre el discurso y los hechos. Dejaron de decir lo que decían y adecuaron su discurso a los nuevos tiempos.

Hace dos años que no hablan del PSOE usando la palabra casta. La palabra “referéndum” que generalmente estaba seguida de “pactado” ha quedado en el olvido. Eso de poner un pie en la calle también ha pasado a “mejor vida”. La moderación de Podemos ha sido en tiempo récord. Prueba de ello es su política actual de “sacar al PP de las instituciones” aunque sea poniendo en ellas a Pedro Sánchez.

¿Es que acaso el PSOE, junto al PP, no es de los máximos responsables del desastre social actual? ¿Cómo se puede pretender que el máximo sostenedor de la aplicación del artículo 155 en Catalunya pueda resolver el encaje territorial? ¿Cómo puede ser que el PSOE resuelva lo graves problemas sociales cuando fueron generados en la legislatura de Zapatero? ¿El partido manchado de la GAL y de los falsos ERE’s tiene más credibilidad que el partido de la Gürtel?

Cada vez más se hace nítido que los trabajadores y el pueblo golpeado por la crisis necesitamos una alternativa propia, una alternativa de y por los trabajadores que cuestione al Ibex 35 y al Régimen del 78 hasta acabar con ellos. Puesto que solo así comenzaremos a acabar con el paro y la precariedad laboral; a defender los derechos democráticos y de autodeterminación de los pueblos. Necesitamos una izquierda obrera y revolucionaria. Desde el CRT queremos contribuir a construirla.







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