Política Estado Español

VISTALEGRE II

Podemos finalmente afronta su segunda Asamblea Ciudadana con tres candidaturas

Llegó la medianoche pero no llegó el acuerdo. Anticapitalistas se desmarcó primero presentando su lista. Bescansa renuncia a la dirección. No hubo acuerdo entre Iglesias y Errejón.

Ivan Tamajón

Barcelona | @Ivan_Borvba

Miércoles 1ro de febrero | Edición del día

Finalizó el período para poder alcanzar un acuerdo de las tres principales candidaturas de cara a la Asamblea Ciudadana del segundo fin de semana de febrero. “Podemos para Todas”, la candidatura de Iglesias, “Recuperar la Ilusión”, la candidatura apoyada por Errejón, y “Podemos en Movimiento”, la propuesta de Anticapitalistas, serán las tres opciones con más peso en la próxima asamblea de la formación neoreformista.

A su vez, Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos anunció su dimisión de la Ejecutiva del partido, así como que no se integrará en ninguna de las listas en la próxima Asamblea Ciudadan. En una carta firmada junto a Nacho Álvarez, se dirigía a la base de su partido de esta manera.

“Pensamos que son los equipos más fuertes los que están actuando de espaldas a la voluntad de diálogo y acuerdo, voluntad que es compartida por la gran mayoría de las personas inscritas en Podemos. Por eso no podemos integrarnos en ninguna de las listas que competirán por la dirección política de la organización”.

El desenlace se desgranó a lo largo del día, según pasaban los minutos, las acciones y comentarios se iba definiendo el resultado final. El punto álgido de fuego cruzado lo protagonizaron ayer el número dos, Iñigo Errejón, y el exdirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero.

Este último lamentó al mediodía frente a las cámaras de Cuatro que “Errejón lo que quiere es mandar y estoy un poco triste porque creo que es una ambición desmesurada”. A menos de 12 horas para la finalización del plazo para alcanzar un acuerdo, el que fuera fundador junto a Errejón e Iglesias de la formación morada, atizaba contra la propuesta del actual secretario de político.

Según Monedero, Iñigo Errejón defiende y define para el futuro de Podemos “una secretaría general prácticamente enjaulada” en la que el secretario general se vería obligado a defender un programa político que no es el suyo. Exigía de este modo al número dos de Podemos “que diga a los inscritos cuál es tu proyecto, cuál debe ser la relación con IU, con los ecologistas, con el PSOE, y digas claramente que vas a ser el secretario general”.

Errejón contestaba al envite de Monedero en La Sexta respondiendo que “no está bien mentir” ni “sembrar cizaña”. En este mismo programa, Errejón aseguraba que sí se han podido alcanzar ciertos acuerdos técnicos de cara al funcionamiento de la asamblea, tales como el orden de votación de los documentos o la renovación del tribunal interno de Podemos.

Por su parte Anticapitalistas confeccionó ya hace días su lista para la II Asamblea Ciudadana, la cual estará encabezada por el eurodiputado Miguel Urban, y en segundo lugar por la activista y diputada en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno. Cierra la lista de los anticapitalistas, de forma simbólica, Jose María González “Kichi”, alcalde de Cádiz.

Las tres cartas sobre la mesa

Se abre así el proceso en que las tres candidaturas se enfrentarán abiertamente. Viendo el nivel de acusaciones durante el período en el que se podían alcanzar acuerdos, se puede esperar cualquier nivel de disputa ahora que se ha acabado este plazo.

Queda configurada una batalla que lo será sobre todo entre dos proyectos: el “pablista” y el “errejonista”. Dos proyectos con una estrategia similar, prepararse para las elecciones del 2020 para, esta vez sí, lograr superar al PSOE y abrir la posibilidad de un gobierno con este partido que abra el camino a una reforma del Régimen del 78 desde adentro, respetando los márgenes de los intereses capitalistas y sus instituciones.

El camino para prepararse para ese “tercer round” electoral del 2020 es donde más han surgido las diferencias, siendo la hoja de ruta de los “errejonistas” una propuesta más moderada si cabe respecto al “giro al centro” llevado adelante entre 2015 y 2016 por la dirección conjunta de Iglesias y Errejón.

La no consecución del esperado “sorpasso” al PSOE y el estancamiento electoral del 26J, hizo tambalear los cimientos de ese bloque formado en Vistalegre I. Iglesias y Errejón extrajeron conclusiones dispares.

Iglesias ha virado su discurso a izquierda, mirando más a Izquierda Unida -aunque sin proponer abiertamente una fusión con esta formación-, hablando de retomar el apoyo en los movimientos sociales o los, hasta ahora, denostados círculos. Por ahora no parece ser más que discurso, con pocas concreciones prácticas más allá de participar en alguna movilización. Un “canto” a un movimiento futuro, que actuará no se sabe cuándo y no se sabe para qué.

Lo cierto es que en los meses de gobierno del PP razones no han faltado para ensayar esta nueva propuesta, por ejemplo llamando a movilizaciones para acabar con la pobreza energética y la maría de las eléctricas o exigiendo a las organizaciones sindicales a impulsar un plan de lucha para imponer demandas como la subida del salario mínimo o la derogación de la reforma laboral.

Errejón por su parte presenta una propuesta más de “orden” e institucional. En última instancia se trata de “radicalizar” la hipótesis Podemos ensayada desde Vistalegre I: más moderación programática, más integración en las instituciones y más “transversalidad”, o lo que es lo mismo, parecerse más al PSOE para intentar capitalizar la crisis de este partido y el posible desgaste de su apoyo al gobierno de Rajoy presentando una opción de oposición “responsable”.

Errejón ve río revuelto en Ferraz y está dispuesto a seguir el “giro al centro” de Podemos por la vía de parecerse cada vez más a esa formación.
Por su parte Anticapitalistas presenta un proyecto que retoma algunas cuestiones programáticas abandonadas en este “giro al centro”.

Puntos como la creación de una banca pública -aunque sin la nacionalización del sector financiero-, la perspectiva de un proceso constituyente o “la recuperación social de bienes comunes”, son algunos de las reivindicaciones progresivas planteados por Anticapitalistas que suenan ya muy lejanos en boca de Errejón e Iglesias.

Tambiés se posiciona en favor de un Podemos más democrático, ligado a los movimientos sociales y que ponga sus posiciones institucionales para foirtalecer los “contrapoders populares” y que éstos sirvan para superar los límites impuestos por “los de arriba”. Sin embargo, ocurre parecido que con el nuevo discurso de Iglesias, las propuestas más de izquierda de Anticapitalistas encajan mal con la práctica llevada adelante por esta corriente en pleno “giro al centro”.

A lo largo del período del Podemos “máquinaria electoral”, que Anticapitalistas considera ha fracasado, esta corriente no fue contraposición a las principales decisiones de la dirección de Podemos. Tampoco levantó una alternativa frente al intento de Iglesias y Errejón de formar parte de un gobierno con el PSOE. El progresivo giro al centro de la formación neoreformista no fue contraatacado por una orientación alternativa al de la dirección.

Tampoco allá donde esa dialéctica entre lo institucional y los “contrapoderes populares” podría ponerse en marcha, como las ciudades gobernadas por los “ayuntamientos del cambio”, Anticapitalistas está cuestionando la oposición de estos consistorios a movimientos como la huelga de TMB en Barcelona, los colectivos de vivienda en Madrid o los trabajadores que luchan por la remunicipalización de servicios en todas estas ciudades.

Vamos pues a un Vistalegre II que sabemos como empieza pero no como termina. Todas las posibilidades siguen abiertas, incluida la de la llegada a un acuerdo antes o después del cónclave.

El sector “errejonista”, por ser el más fiel continuador de la hoja de ruta del “giro al centro” y la integración institucional, es el que menos contradicciones plantea entre “lo que dice” y “lo que hace”. El giro a izquierda del discurso de Iglesias estará por verse si “sobrevive” a la disputa congresual y si pasa de las palabras a algún hecho significativo. En el caso de Anticapitalistas, la reflexión que abren sobre la hipótesis Podemos o la experiencia de Syriza en su documento, esperemos que sirva no solo para poder profundizar el debate abierto -dentro y fuera de Podemos- tras el 26J, sino también para abrir la reflexión entre su militancia sobre qué aspectos de su práctica política urge modificar para ser coherentes con la propuesta presentada.








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