Política Internacional

INJERENCIA IMPERIALISTA / CENTROAMÉRICA

Plan Fortaleza: un acuerdo de intervención militar dictado desde la Casa Blanca

Los representantes de Guatemala, Honduras y El Salvador han anunciado una nueva fase para “combatir al crimen organizado” por medio del “Plan Fortaleza” con la participación de los comandos Sur y Norte de Estados Unidos.

Miércoles 3 de mayo de 2017 | 01:07

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Los países del llamado Triángulo Norte conformado por Guatemala, Honduras y El Salvador están desarrollando el “Plan Fortaleza”, que tiene por objetivo principal blindar la zona fronteriza entre México y Guatemala con el apoyo de Estados Unidos.

Al parecer ésta es una nueva fase en la política que desde el imperialismo estadounidense se viene implementando con el Plan Alianza para la Prosperidad, donde se destinaron más de 500 millones de dólares -tan solo para Guatemala fueron 209 millones de dólares- para atender las medidas de seguridad dictadas desde la Casa Blanca para esos países.

El ministro de Gobernación interior de Guatemala, Francisco Rivas, afirmó que esta estrategia consta de dos fases: la primera, que ya está en desarrollo, vigilará las fronteras con El Salvador y Honduras, y la segunda, que se implementará más adelante con México. La medida está orientada a reforzar los "mecanismos de seguridad" bajo el ya conocido discurso de la “guerra contra el narcotráfico”, así como combatir el lavado de dinero, el contrabando y la trata de personas. Sin embargo, las cifras de violencia y desplazados por esta situación en países centroamericanos se han mantenido.

Durante la pasada Conferencia de Seguridad de Centroamérica (Centsec) que por primera vez se realiza en territorio mexicano en Cozumel, Quintana Roo, participaron los jefes de los comandos Norte y Sur de Estados Unidos, Lori J. Robinson y Kurt W. Tidd. Además, la reunión contó con la participación de Salvador Cienfuegos Zepeda por la Secretaría de la Defensa Nacional y Vidal Francisco Soberón Sanz, secretario de Marina de México.

Los acuerdos de esta iniciativa con el Plan Fortaleza es que las fuerzas armadas de México y Guatemala impulsen de manera coordinada, en más de mil kilómetros, patrullajes terrestres, aéreos y de reconocimiento para el intercambio de información e inteligencia, que según reveló el general Juan Manuel Pérez Ramírez, jefe del Estado Mayor de la Defensa de Guatemala, también incluyen la estandarización de protocolos y procedimientos para realizar “operaciones” en la frontera México-Guatemala con la tecnología e inteligencia del Comando Sur.

Lo que esta política supone para México y los países centroamericanos es una escalada mayor en el avance de la militarización e intervención del imperialismo estadounidense tanto en el territorio mexicano como en el istmo centroamericano. El gobierno de Donald Trump no solo ha recrudecido su ataque con cientos de deportaciones, sino que prepara su arsenal militar para detener los flujos migratorios en América Latina.

Si antes fue el acuerdo comercial Plan Puebla-Panamá para saquear los recursos del istmo, ahora es el Plan Fortaleza que extiende “la migra” hasta los países de origen de los migrantes.

Los cómplices de esta situación son los gobiernos de esos países, que por si fuera poco han sido señalados por orquestar el saqueo de recursos públicos al mismo tiempo que imponen reformas que amenazan la calidad de vida de millones de trabajadores mientras la violencia sigue azotando al conjunto de la población.

En México este panorama se traduce a los más de 90 mil muertos que ha dejado el gobierno panista de Felipe Calderón con la llamada “guerra contra el narcotráfico”, y que encontró su continuidad con Peña Nieto y sus reformas hambreadoras. En Centroamérica la lista de delincuencia es encabezada por los gobiernos de esos países y sus partidos que confluyen con el narcotráfico, donde más de 31 millones de personas enfrentan la pobreza extrema.

Frente a este acuerdo entre los gobiernos de México y Centroamérica con el gobierno de Trump, es necesario anteponer la organización de las mujeres, la juventud y los trabajadores en la perspectiva de construir un gran movimiento antiimperialista junto a nuestros hermanos centroamericanos. De consolidarse el Plan Fortaleza significaría un punto de inflexión en la penetración estadounidense, que ya de por sí mantiene 13 bases militares en países latinoamericanos con financiamiento para entrenamiento militar y de contrainsurgencia.

Es fundamental que las organizaciones sociales, de trabajadores, estudiantiles y de izquierda levanten unitariamente un plan de lucha contra las deportaciones y repudien la presencia de fuerzas militares y de inteligencia estadounidense en territorio latinoamericano.







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