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FABRICACIONES MILITARES

Fanazul: piquetes, bronca y lucha obrera en bastión electoral de Cambiemos

La imagen motiva. Las rutas por las que circulan toneladas de soja, atravesando la Pampa húmeda, fueron bloqueadas durante una larga jornada por un grupo de obreros decididos a sostener sus puestos de trabajo. El pueblo de Azul acompañando a sus “fabriqueros”, mostrando el descontento con un Cambiemos que venía confiado.

Miércoles 10 de enero | Edición del día

A las 9 h del martes 9 de enero, los neumáticos quemados en la intersección de Ruta Nacional 226 y RN 3 comenzaban a hacer sus primeros chirridos. Aunque todavía el viento mañanero de esta zona de la Provincia de Buenos Aires continuaba refrescando un poco, el cielo limpio anunciaba que la jornada se venia calurosa. Uno de los movimientos sociales que acompañaba la protesta de los trabajadores de Fabricaciones Militares empezaba a desplegar una media sombra improvisada con unos palos que ubicaron en uno de los laterales de la rotonda. Abajo se ubicaban algunas de las familias que se habían acercado al corte, mientras que otras organizaciones se desplegaban en otros puntos de la misma intersección.

Fanazul es la planta de Fabricaciones Militares ubicada a unos 15 kilómetros de la cabecera del partido de Azul. Sus trabajadores habían definido hace algunos días la dinámica de una jornada de lucha que iba a incluir tres cortes en distintos puntos cercanos de los distintos accesos de la ciudad. Al de RN 226 y RN 3, decidieron agregar el de la RN 51 y 226, y también uno en el cruce de RN 3 y 60. El objetivo de la jornada según plantearon sus trabajadores a La Izquierda Diario, era visibilizar el conflicto y dar un fuerte mensaje al Gobierno. Según ellos, tanto el Gobierno nacional, como la gobernadora Vidal tienen responsabilidad en la situación crítica que están viviendo más de 220 familias. Fundamentan además, que los despidos en Fanazul no tienen solo un impacto porque sus familias se quedan sin el sustento de todos los días, sino porque resuenan como un golpe para todos los azuleños.

En el relato de algunos de sus familiares, como Valeria, quien brindó su testimonio a este medio, se podía percibir una mezcla de bronca con un dejo de resignación. Es que la actitud de las autoridades, locales, nacionales y provinciales, contrasta con la enorme simpatía popular que ha conquistado la lucha de los “fabriqueros”. ¿Cómo explicar que quienes decían en la campaña electoral querer ver crecer a la ciudad de Azul, hoy estén avalando el desmantelamiento de uno de sus emblemas de trabajo y de industria? Algo de confusión es entendible ya que la decisión trastocó los esquemas, y puso en cuestión todos los acuerdos sociales previos. Quizá por eso el intendente Hernán Bertellys tuvo que montar una pequeña escena pasando por unos de los piquetes, jugando con la ambigüedad de un apoyo que difícilmente va a materializarse. Aun así, al cierre de la charla, la garra de Valeria gana la pulseada y queda la idea de que el apoyo de los familiares se mantiene intacto, cuestión que tiene enorme importancia para una lucha como esta.

Con el horizonte serrano atrás, los piquetes de los “fabriqueros” se sostuvieron durante casi toda la tarde, esperando unificarse al cierre de la jornada del martes, para preparar lo que iba a transformarse ya en una vigilia en medio de la ruta. En los tres puntos de corte, la sensación de desconfianza con los referentes del Gobierno contrastaba llamativamente con la simpatía que trabajadores, familias y militancia expresaron ante la presencia de Nicolás del Caño, quien se acercó a la jornada, acompañado por Catalina Balaguer, trabajadora despedida de PepsiCo y por miembros de la Agrupación Marrón Clasista. Capaz que lo que se percibía en esos apretones de mano y abrazos sinceros, era ver a un diputado nacional, en el piquete como uno más, escuchando las historias de sus laburantes, siguiendo de cerca el conflicto y aguantando como el resto la larga jornada.

Ya casi cerrándose la primer etapa de la jornada, y mientras se prepara la vigilia, en la ruta los trabajadores siguen volanteando a cada camión, charlando con la gente que pasa en los autos a paso lento y explicando pacientemente la importancia de su pelea. La determinación de estos trabajadores, y el apoyo de la ciudad de Azul, aparecen como una gran muestra de las fuerzas que hay para enfrentar los despidos.

Si gana Fanazul, ganamos todos.







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