Cultura

TEATRO // ENTREVISTA

Pinta y punto: un café concert feminista

Entrevistamos a Magalí Ventimiglia, Ana Alba, actrices, y en el caso de Manu Quiroga, cantante también. Juntas conforman el trío Pinta y Punto, que se estuvo presentando en la sala y centro cultural El medio Aljibe, en La Plata y volverá a presentarse más adelante. Entre corridas para ir a buscar a hijos al cole y meriendas, estas tres mujeres hablaron de lo que significa ser hoy artistas, humoristas y laburantes en los tiempos del #NIunamenos.

Nora Buich

Docente y escritora

Miércoles 26 de julio | Edición del día

¿Cómo definirían quiénes son y qué hacen?

Ana: - Nosotras somos un trío de mujeres actrices que hacemos café concert, humor de personajes. ¡No es stand up!

Y la verdad es que no nos planteamos de entrada “hagamos un café concert feminista”, pero todas tenemos evidentemente un pensamiento feminista. Todas, de alguna manera, la militamos y bueno, eso se ve en lo que hacemos.

Manu: -Y fuimos creciendo. Estrenamos en el 2012 y fuimos avanzando.
Nuestro espectáculo devino en feminista a la par del movimiento feminista. Cuando la realidad cambia, cambia lo que haces en el escenario y por que nosotras tenemos una forma de pensar así.

Ana: -Cuando te ponés a escribir al monólogo no lo tenés tan presente hasta que lo constatás con el público y ves la respuesta y decís: pará, está que estoy diciendo tiene toda una carga política y social atrás con la que se puede asociar.

Maga: -Por ejemplo, la telemarcketer (uno de mis personajes), tiene toda esta cuestión de la explotación y la opresión, por no tener en cuenta las condiciones laborales como trabajadora y con sus problemas como mujer (ir al baño, estar con la menstruación, tiempo para comer, etc.).

Ana: - Y en esto de ir asumiendo qué tipo de humor hacíamos, también cambiamos en relación con los lugares donde nos presentamos. Empezamos presentándonos en un bar y después elegimos lugares copados que tenían una onda como la nuestra. Porque si bien es un espectáculo para reírte mucho, también es para que te vayas pensando cosas, en qué te ves reflejado/a vos o alguien a quien conocés. Al principio nos costaba definir qué hacíamos. Nos decían: “hacés stand up”, ¡no! Hacemos humor de personajes.

Y no es una obra que disfrutan sólo las mujeres, también los varones. Y eso que los tomamos mucho de punto a los varones… (risas) Si lo pensás bien, en general los personajes que hacemos, si te los cruzás en la calle, son medios chotos: la careta hipocondríaca, la milica, la niña de los cuentos, Normita… Pero como lo estás viendo en al marco de un espectáculo de humor, pasa más tranqui…

Ustedes hablan del marco social, del #Niunamenos, como influencia en los personajes que construyen, pero hay más de un feminismo, no es lo mismo ser Hillary Clinton que una maestra.

Ana: -Nosotras somos proletarias del arte. Nadie nos produce, nos autogestionamos, tenemos otros trabajos por fuera para poder financiar nuestro arte y ese contacto con la realidad -yo voy al ensayo en colectivo- nos ubica desde un feminismo de mujeres trabajadoras.

Y también estamos por un feminismo en donde no consideramos al hombre como un enemigo, los varones que nos rodean son compañeros y amigos.

Maga: -Igual también está nuestro laburito de “reeducar al machito patriarcal”, pero hay escucha y reflexionan…

El título “Pinta y Punto”, da la idea de algo que surgió espontáneamente, pero no fue así…

Ana: -No, claro, trabajamos un montón, y fue una experiencia muy enriquecedora, con sus dificultades (algunos integrantes originales emigraron, otra obra “El sol quieto” (http://www.laizquierdadiario.com/La-bestia-escenica-el-sol-quieto) nos llevó mucho tiempo también, pero al final nos fuimos consolidando como grupo, y pudimos funcionar como equipo de trabajo en todos los aspectos que esto representaba. Decidiendo en horizontalidad quién se ocupaba de cada cosa y pensando de la misma manera en este espectáculo y en los infantiles que estábamos haciendo. Y en eso, en medio de una lucha, a la cabeza de protestas contra la Secretaria de Cultura de La Plata por demoras en los pagos y buscando espacios alternativos para presentarnos porque nos cerraron las puertas desde el ámbito oficial.

Y a la vez, con un gran reconocimiento de nuestros pares. Evidentemente, esto de reconocernos como trabajadores fue echando raíces y hoy continúa algo de esa semillita.

Manu: -Y eso se ve reflejado en que se intentó tener conexión con los demás grupos, armando proyectos y ciclos, pensándonos como un colectivo de teatristas independientes.

¿Y qué espacios hay hoy de encuentro para la gente del teatro?

Ana: -Encontrábamos nuestro espacio en el sindicato, más allá de las diferencias ideológicas que pudiéramos tener. Ahora, desde que está intervenido por la gestión nacional se ha vuelto una oficina burocrática y ha cerrado las puertas para el encuentro.

Hoy tenemos por delante recuperar nuestro sindicato, pero entre los teatristas, una de las dificultades, es reconocerse como trabajadores, al momento de armar lista no tenemos afiliados.

¿Qué pasa con la gente que quiere y no tiene acceso al cine o al teatro?

Ana: -Si no empezamos a pensar la cultura desde otro lado, -no desde la competencia, del mercado-, fuiste.

Por ejemplo, si todas las obras de teatro independiente tuvieran un subsidio de diez entradas pagas por función para que esas entradas pudieran entregarse como libres y gratuitas a personas que no tienen acceso económico o que a lo mejor fueron una vez y quieren volver, sería otra cosa. Esto además nos garantizaría a nosotras un mínimo de público, que es lo que te piden en cualquier sala y a su vez, el estado debería promover, difundiendo esas obras. Pero los que están en Cultura, no curtieron la cultura. Acá en La Plata ni la gestión anterior, ni la actual tienen una mínima idea de cómo gestionar.

Por eso está en nosotros, ver cómo nos organizarnos y pelearla. Si la cultura estuviera en manos de los que hacen la cultura, si las salas de teatro estuvieron en manos de los que hacemos teatro, sería otro cantar.

Desde el 2013 nuestro sindicato está intervenido. Hace dos años prometieron llamar a elecciones y seguimos esperando…

Por otro lado, por suerte desde hace un tiempo hay movidas más solidarias, en red. No sólo entre teatristas sino también en el ambiente de la música.

Manu: -Sí, está bueno que, en las crisis, van surgiendo otras maneras de salir adelante y hay que meterle a eso.

Por ejemplo, con una amiga hace tres años y medio pensando en esto de tener más llegada, armamos una agenda teatral y de danza on line, con la idea de atraer al público para que, desde un lugar en la web, la gente pueda encontrar todas las producciones independientes de La Plata, con todas las estéticas, además de reseñas de las obras e información para el sector. El sitio es http://laescenaestaservida.com.ar/. Ahí pueden encontrar de todo para ir a ver y a nosotras, obvio.

La verdad es que cuando nos unimos con otra gente y otras ideas, pasan otras cosas.






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