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Pese a Trump, aguacate mexicano vuelve hacer “touchdown” en Super Bowl

El aguacate mexicano conquista el Super Bowl en su 52 edición. Este año, el partido entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y las Águilas de Filadelfia en Mineápolis, Minnesota, contará con más de 100 mil toneladas de aguacate michoacano.

Viernes 2 de febrero | 20:18

La cantidad de aguacate exportado a Estados Unidos representa un estadio de fútbol americano repleto de aficionados, según mencionó el representante de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM).

El “oro verde”, llamado así por alcanzar un costo de hasta 80 pesos el kilo durante 2017 en México, engalana uno de los eventos deportivos más importantes en Estados Unidos con más de 111 millones de espectadores.

Mientras el gobierno de Donald Trump mantuvo una serie de restricciones para la exportación de ciertos productos mexicanos, el protagonista gastronómico en el estadio U.S. Bank del próximo 4 de febrero será el aguacate proveniente de Uruapan, Michoacán. Esta entidad fue el tercer productor del “oro verde” durante 2016 y antes fue Jalisco con 143 mil 505 toneladas, mientras Michoacán mantuvo una producción de un millón 477 mil 263 toneladas.

Durante 2017, México produjo el 30 % del total de los aguacates en el mundo, lo cual equivale a un millón 520 mil toneladas del producto, de ese total, el 70 % se exporta a Estados Unidos, según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.

Así, el consumo del aguacate se ha expandido a diferentes latitudes del mundo; desde Estados Unidos hasta Japón, Canadá, China y países europeos donde cada ejemplar del producto cuesta alrededor de tres euros.

Sin embargo, el consumo del aguacate en países latinoamericanos se remonta a las culturas precolombinas, donde –según el Códice Florentino– se distinguen tres tipos principales de aguacate: el aoácatl, quilaoácatl y tlacacoloácatl, que por su descripción podrían aludir a la región de origen, es decir, la mexicana, guatemalteca y antillana, respectivamente.

El fruto también conocido como “cucata” por su nombre totonaca, es representado en un jeroglífico que indica el pueblo de Ahuacatlán, según el Códice Mendocino. Su importancia es representada de esa forma para distintos pueblos, ya que en la actualidad existen numerosos lugares y poblaciones cuyo nombre está ligado a este fruto, como lo es Ahuacatenango, Chiapas, “recinto de los aguacates”; también en otros estados como Veracruz, Guerrero, Jalisco y Estado de México. En Yucatán se producen aproximadamente 11 mil toneladas anuales de aguacate mantequilla, que contiene menos grasa que el Hass de Michoacán.

Hoy en día, el consumo de aguacate no escapa a la avaricia de los grandes empresarios –nativos o extranjeros–, pues son los trabajadores los que llevan a cuestas la explotación del producto en el campo bajo condiciones de semi esclavitud como la gran mayoría de los jornaleros en el país, y donde el trabajo se distribuye a lo largo de tres turnos con 500 personas en cada plantación aproximadamente. Todo es para exportación, salvo una pequeña parte que va al mercado nacional por estar maltratado y el 5% es de pérdida.

Este tipo de empresas perciben entre el 10 y 12% de la inversión total de la planta, que, además, incluye servicios como el transporte y la aduana, mientras los salarios de los jornaleros son de miseria. Pero además, los trabajadores de las plantaciones tienen que lidiar con la intervención del crimen organizado.

Los productores de la fruta en Cherato, municipio de Los Reyes, relatan como Los Caballeros Templarios –el cartel que opera en Michoacán– "saben con exactitud cuántas hectáreas tiene cada uno de los 22 mil productores en Michoacán, cuántas matas sembraron, cuántos kilos produjeron, cuántas cajas sacaron y a qué empacadora vendieron", según una publicación de Sinembargo.

En sus escaramuzas, cobran la vida de trabajadores agrícolas. Fueron los siete trabajadores asesinados en la comunidad de Cuanajillo, del municipio de Salvador Escalante por la disputa por una huerta de aguacates en 2017.

A modo de sarcasmo los fanáticos del futbol americano dicen que “sin guacamole no hay Super Bowl”. Sin embargo, lo que esconde la producción del aguacate en Michoacán son estas condiciones para millones de jornaleros en México que se encuentran entre la explotación laboral y las amenazas del crimen organizado por “zonas de disputa”.






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