Géneros y Sexualidades

TOMAS FEMINISTAS

Perspectivas para una toma histórica

El programa de Bachillerato de la Universidad de Chile se suma a un momento histórico: Estudiantes, funcionarios/as y académicos/as están en la primera toma de Bachillerato para poner fin a la violencia machista.

Javiera Rivas

Secretaria de comunicaciones del CCEE Bachillerato Uchile

Martes 15 de mayo | 07:36

Dentro de la ya histórica movilización que se está despuntando a nivel nacional e incluso en el marco de la explosión del movimiento de mujeres NiUnaMenos a nivel internacional es que se está levantando la primera toma de Bachillerato y con carácter triestamental desde el jueves 10 de mayo.

Las mujeres de Bachillerato se han puesto a la cabeza de un proceso que viene a cuestionar la violencia machista enquistada estructuralmente en nuestra sociedad: desde el acoso callejero o “los piropos” hasta el trabajo doméstico no remunerado o que las mujeres tengan salarios menores que sus compañeros varones por realizar el mismo trabajo.

La toma del edificio ha traído consigo un fuerte cuestionamiento al protocolo de género autoritario de la universidad, en el que son las mismas autoridades que no podemos elegir las que reciben los casos y dirimen, pudiendo dejar estancadas denuncias por meses, como ha ocurrido en la facultad de Derecho. La estructura de nuestra universidad potencia autoridades nombradas antidemocráticamente que son responsables tanto de los procesos llevados adelante por el protocolo como las brechas salariales perjudiciales para trabajadoras y académicas y tienen figuras como el rector que parecieran sacadas de la Edad Media, un pequeño monarca responsable de mantener las desigualdades salariales por género dentro de la universidad y la precarización del trabajo, problemas de acceso a la universidad, facultades de primer y segundo nivel, etc.

Ésta movilización viene a ser parte de una serie de movilizaciones con paros y tomas en distintas universidades y colegios a lo largo del país y en aumento. A su vez, estas movilizaciones vienen a reventar en el primer año de gobierno de Piñera, un gobierno de la derecha y los empresarios, del que forma parte Isabel Plá, quien se lanzó en picada contra la mínima conquista del aborto en 3 causales y que ahora viene a levantar un discurso populista frente a las movilizaciones.

Es por esto que frente a lo insuficiente que es el actual protocolo debemos arrancarlo de las manos de las autoridades que lo han utilizado para no dar curso a los procesos de denuncia, debemos generar triestamentalmente un protocolo que ya no sea llevado por las autoridades, sino que por una comisión también triestamental que pueda ser elegida, que sea independiente de las autoridades, que tenga revocabilidad en sus cargos y que tenga potestades resolutivas. La primera y la última palabra la debe tener nuestra propia organización triestamental.

Sin embargo esto no puede quedarse en la discusión del protocolo: Queremos acabar con la violencia machista. Las brechas salariales, los filtros de acceso no se eliminan con un protocolo contra la violencia machista y si nos quedamos solamente en el protocolo estaremos lejos de acabar con la violencia machista, porque la estructura autoritaria de la Universidad no permitirá erradicarla de las aulas.

Años de historia nos han demostrado que no basta con “la buena voluntad” de las autoridades que se mantienen con sueldos millonarios mientras tienen a trabajadoras y trabajadores con sueldos y condiciones laborales miserables y con precarios contratos para académicos y académicas. De hecho, cada vez que “nos entregan” algo importante es en base a movilizaciones. Frente a este autoritarismo necesitamos determinar nuestra propia forma de gobierno universitario, que tanto estudiantes, funcionarios/as y académicos/as podamos votar y postularnos para dirigir la universidad en su conjunto y llevemos adelante un proceso efectivo para acabar con la violencia machista en la Universidad, en manos de quienes vivimos la opresión de este sistema autoritario y de quienes viven la explotación a en función de que otros se privilegien. No van más los rectores monarcas y sus señores decanos autoritarios y antidemocráticos. Necesitamos democracia universitaria, necesitamos un co-gobierno triestamental.

Nuestra movilización triestamental en Bachillerato puede ser un ejemplo para el conjunto del movimiento estudiantil. Nos encontramos en un momento histórico en el que como mujeres nos hemos levantado desde los establecimientos educativos para poner fin a la violencia de género y que puede ser un punto de inflexión en la situación y en la historia de nuestra sociedad.

Tenemos dos opciones: O el conjunto de movilizaciones que se están levantando logra golpear al régimen heredado de la dictadura o nuestras exigencias pueden ser canalizados por la derecha y el Estado de los empresarios (como intentan hacerlo con el apoyo de palabra de Isabel Plá a las movilizaciones o la propuesta de Educación no sexista por Alessandri), que vienen a lavarse la cara frente a miles y miles de mujeres que no venimos a “pedir” el fin de la violencia machista, sino que venimos a exigirla, porque nos está matando este sistema sostenido por esa misma derecha y ese mismo Estado, los mismos beneficiados por los menores salarios para mujeres, por la publicidad que hace de la mujer un objeto de consumo y por relegar a cientos de mujeres a la prostitución y al mercado sexual entre otras miles de expresiones de violencia machista serviles a la derecha y los capitalistas.

Está abierto un nuevo capítulo de la historia que podemos terminar de escribir con nuestras propias manos, con las mismas que acaben con el autoritarismo en la universidad y el gobierno de los empresarios. Hagamos el futuro nuestro.






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