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Perspectivas ante el nuevo gobierno: miradas desde la resistencia obrera

Ideas de Izquierda México

Perspectivas ante el nuevo gobierno: miradas desde la resistencia obrera

Ideas de Izquierda México

Es crucial preguntarse sobre las perspectivas que se abren para los trabajadores ante el próximo gobierno. Entrevistamos a Lorenzo Rodríguez, secretario general del Sindicato de Jornaleros Agrícolas de Valle de San Quintín, Antonia Hinojos trabajadora maquiladora y ex pre-candidata obrera independiente en Cd. Juárez, y Aldo Santos, maestro de educación básica, integrante de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase. Fueron parte de luchas y resistencias de los trabajadores durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

PDF En este primer número de Ideas de Izquierda México, nos interesa presentar reflexiones de participantes y referentes de luchas obreras y populares del sexenio que está por concluir.

Realizamos las siguientes preguntas:

1) A partir de la implementación de las reformas estructurales surgieron distintos procesos de resistencia obrera y popular, ¿cuáles son las lecciones de las luchas que ustedes protagonizaron en el sexenio de Peña Nieto?

2) En su campaña y desde su triunfo, AMLO mostró su disposición a acordar con el empresariado y a construir una relación “de respeto” con el gobierno de Trump. En estas circunstancias, ¿cuáles son las perspectivas y escenarios de los movimientos de resistencia de los que ustedes forman parte?

3) ¿Cuál debe ser la postura ante el próximo gobierno y cómo se pueden resolver las demandas por las que vienen luchando?

“Organizarse despierta conciencias”

Lorenzo Rodríguez
Jornalero de San Quintín

Lorenzo es un personaje inusual en el sindicalismo mexicano. Tiene menos de 30 años y ya fue electo Secretario General del Sindicato Independiente Nacional de Jornaleros Agrícolas de Valle de San Quintín, que tiene agremiados en varios estados de la República. De origen oaxaqueño, protagonista de la rebelión de más de 50 mil jornaleros agrícolas contra la trasnacional Discroll’s en Baja California, es un joven veterano del movimiento obrero en México. Nos atiende con serenidad y reflexiona sobre los momentos que vienen para el país. Un momento bisagra.

1 Efectivamente hubo mucha movilización a nivel nacional en esos años. La irrupción del Sindicato Independiente Nacional de Jornaleros Agrícolas del Valle de San Quintín, nuestro sindicato, sorprendió a propios y extraños. Unos 50 mil jornaleros nos rebelamos en el norte del país para conseguir nuestras demandas: jornada de 8 horas, seguro social, aumento salarial, tiempo para comer Fue en 2015 que pusimos estacas, barricadas y tomamos la carretera Transpacífico. Hoy nuestro sindicato tiene afiliados, además de en San Quintín, en Morelos.

En nuestro caso, los jornaleros ya estábamos planeando nuestra movilización. Estábamos luchando contra las reformas y además teníamos nuestras demandas particulares. Durante el gobierno de Peña Nieto se notaba en la gente un hartazgo de muchos años, quería un cambio. Nosotros logramos identificarlo y nos metimos de lleno en el movimiento sindical, para que estallara en San Quintín. Lo que digo es que, en todo el país, se gestó un gran descontento y nosotros logramos conectar con ese sentimiento de hartazgo en el Valle de San Quintín.

En el caso nuestro, al igual que en todos los movimientos, la primer gran lección es que organizados se pueden realizar cambios. Que organizados podemos cambiar nuestras vidas y lograr nuestros objetivos. Que solo así podemos enfrentar al sistema y a los que nos oprimen.

Para generar un cambio hay que organizarnos. Organizar también despierta conciencias. En el medio de la movilización la gente va despertando y una de las grandes lecciones de nuestro movimiento es que sólo así podemos despertar conciencias. Es una gran lección para los trabajadores en México.

2 Entre los jornaleros hemos discutido mucho sobre López Obrador. Creo que mucha gente espera cosas buenas. Pero ante las últimas declaraciones de AMLO, pensamos que los trabajadores y el pueblo necesitamos unirnos para lograr mejores condiciones laborales.

Por ejemplo, el nuevo gobierno ya se reunió con los empresarios y el gobierno de Trump, pero no se ha reunido con las organizaciones de trabajadores. AMLO dijo que “primero son los pobres”, pero sus dichos no han sido reales. No hemos visto alguna reunión con grupos de trabajadores organizados, sindicatos, organizaciones campesinas o activistas.

Pensamos que así no va a responder a la problemática de la mayoría. Un gobierno que se dice de izquierda, que no se reúne con los trabajadores, pero sí con los empresarios, nos obliga a pensar que los trabajadores del país debemos seguir organizándonos. Ahora bien, la movilización y la organización son muy importantes. Pero los trabajadores debemos realizar propuestas que vayan más allá de la movilización, pensar en los problemas de fondo de los trabajadores, los más acuciantes.

Quiero decir que no se resolverán los problemas de fondo si los trabajadores mismos no nos organizamos. Si no vamos más allá no seremos tomados en cuenta.

3 Los trabajadores debemos seguir defendiendo nuestra perspectiva. Debemos organizarnos para exigir nuestros derechos. Las Juntas y la Secretaría del Trabajo, los programas de Sagarpa y más son usados para fines clientelares. No se entregan a los que realmente los necesitan. El problema es que ahí existen intermediarios. Si un trabajador quiere ejercer un derecho, esas organizaciones sirven para el clientelismo.

Es clave evidenciar la violación a los derechos de los trabajadores. Evidenciar y realizar mesas de trabajo para que tengamos voz y nuevas expresiones organizadas. Generar propuestas de los trabajadores, por ejemplo, requiere el apoyo de abogados laboralistas para exigir nuestros derechos, exigir nuestras prestaciones.

Lo que si tenemos claro es que las cosas no se resolverán por parte del nuevo gobierno. Los trabajadores debemos participar de forma activa y lograrlo. No podemos esperar con los brazos cruzados a que “cumpla” sus promesas. Lo importante es organizar nuestros reclamos.

“Una de las cosas que aprendimos es que luchar funciona”

Antonia Hinojos “Toñita”
Trabajadora de la Maquila en Cd. Juárez

Antonia Hinojos es de Camargo, Chihuahua, tiene 47 años de edad, es madre soltera y abuela. Trabajadora de la maquila en la frontera, fue despedida de EATON Bussman por ser parte de las luchas que exigieron mejores condiciones de trabajo y contra el acoso laboral al norte del país. En 2016, junto a sus compañeros encabezó una pre-candidatura obrera independiente que buscaba darle voz a todos aquellos que exigían mejores condiciones de vida en Cd. Juárez, Chihuahua. Ha trabajado 29 años en diversas maquilas como Thompson, Itesa, Foxconn Scientific Atlanta, Lexus.

1 Nosotros los maquiladores nos organizamos y luchamos, primero en plantones y después en paros. Exigimos mejoras en nuestras condiciones laborales. Una de las cosas que aprendimos es que luchar funciona. Luego de trabajar casi 20 años en la maquila, después de la lucha, el salario de los trabajadores aumentó.

Fue un pequeño avance. El salario en EATON, por ejemplo, subió a 178 pesos diarios, calificando según la acción que se realice. Primero era un salario general de 120 pesos, y lo máximo que se paga en toda la maquila, de acuerdo a la acción que realices, es 178 pesos. El chiste es que los paros ayudaron a aumentar el salario en nuestra maquila. Luchamos por un sindicato independiente, pero lo que logramos fue un aumento de salario en nuestra empresa y en otras. Ante la lucha, los patrones tuvieron que aceptar esta situación.

2 Con relación a las promesas de AMLO. Creo que mucha gente lo votó porque tiene expectativas. Pero hay muchas cosas que discutir. Primero, ¿cuánto cuesta la mano de obra del trabajador en México y por qué el nuevo gobierno declaró su apoyo a Trump?

En México el salario es bajísimo. 175 pesos es el máximo prometido por el nuevo gobierno. 175 pesos a cambio de 9 horas de trabajo en el turno matutino, 8 horas en el vespertino u 8 horas en el turno nocturno; eso no alcanza para cubrir nuestras necesidades. Las empresas de Estados Unidos vienen a las franjas fronterizas y no hay aumento de salario, pues los patrones argumentan que acá se paga más que el mínimo. Además, con los bonos en las maquilas quieren que el obrero se mantenga conforme para seguir explotándonos.

La verdad es que lo que propone la nueva secretaria del Trabajo para aumentar el salario mínimo, definitivamente no alcanza. Yo trabajé en varias maquilas y veo a mis compañeros de trabajo que viven con muy poco y no alcanzan al día a día. Además, como decía antes, el aumento que propone el nuevo gobierno no supera lo que ya se paga.

3 Yo creo que hay dos opciones. Primero, que los trabajadores esperen que un personaje resuelva sus vidas.

La segunda opción es que los trabajadores, que estamos desorganizados y que tenemos muchas ansias por lograr aumento de salario, nos organicemos. Tenemos una gran aspiración: mejorar nuestras vidas. Los empresarios son ricos gracias a la mano de obra del trabajador. Los obreros debemos reaccionar: no nos alcanza ni tenemos tiempo para atender a nuestras familias, a nuestros hijos.

Debemos salir de la conformidad, romper la rutina y organizar sindicatos independientes. Si queremos conseguir mejores salarios y vivir en un mundo con mayor igualdad necesitamos organizarnos. No podemos esperar que los gobiernos nos apoyen.

Si tuviera que elegir en esas dos opciones, esperar o echar a andar nuestra organización, elijo construir un sindicato independiente. Si tenemos el sindicato, con nuestra fuerza podemos cambiar la vida cotidiana del trabajador. Nos debemos permitir que la lucha que dimos en el 2015 se apague. Tenemos poco tiempo: no vamos a apagar nuestra posibilidad de gritar.

“Dependerá de nuestra lucha para que las cosas cambien”

Aldo Santos
Maestro - Ciudad de México

Aldo Santos fue parte del Consejo General de Huelga de la UNAM que defendió la gratuidad de la educación en 1999-2000. Es normalista egresado de la Escuela Normal Superior de México. Ha sido parte de la lucha contra la reforma educativa y la represión al magisterio combativo. Actualmente es maestro de secundaria e integrante de la Agrupación magisterial y normalista “Nuestra Clase”.

1 El magisterio combativo enfrentó tenazmente la reforma educativa de Peña Nieto y los partidos del Pacto por México, punta de lanza de las demás reformas estructurales, que significaron un duro ataque al conjunto de los trabajadores y el pueblo pobre de nuestro país.

Esta reforma fue aprobada en el Congreso de la Unión y ratificada en los congresos estatales, contra la voluntad de la inmensa mayoría de los maestros y maestras. Una primera lección es que esas instituciones no representan los intereses del pueblo trabajador, por lo que nuestros derechos debemos conquistarlos y defenderlos en las calles.

La reforma se impuso a sangre y fuego. Con despedidos, presos, muertos, maestras ultrajadas, 43 normalistas desaparecidos y la masacre de Nochixtlán, que se cobró la vida de 11 pobladores que apoyaban la lucha magisterial. No perdonamos, ni olvidamos. Exigimos castigo para los represores, libertad a los presos políticos, presentación con vida de los desaparecidos y reinstalación de todos los maestros y maestras cesados por luchar.

Los charros del SNTE, encabezados por Juan Díaz de la Torre, avalaron la reforma. Las dirigencias burocráticas de las demás organizaciones sindicales, tanto oficialistas como “opositoras”, se encargaron de mantener al movimiento magisterial aislado. La lucha concentrada en algunos estados no fue suficiente para poder triunfar. Por lo que otra lección es la necesidad de extender el movimiento a todo el país y de unirnos en la lucha con otros sectores de trabajadores.

En el magisterio esto exige una labor constante, escuela por escuela y sección por sección, para organizarnos desde abajo, echar a los charros traidores y recuperar nuestro sindicato como herramienta de lucha.

Desde esta perspectiva peleamos quienes conformamos la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, con miras a construir una gran corriente nacional independiente, clasista y combativa de trabajadores de la educación.

2 El 1° de julio el magisterio y la mayoría del pueblo votaron con la esperanza de un cambio, en repudio a los partidos que aprobaron la reforma educativa. Sin embargo, a partir de su triunfo, la política de López Obrador ha sido reconciliarse con los empresarios, enemigos del magisterio y la educación pública, e incorporar a su equipo a personajes de la “mafia en el poder”. También recibió el respaldo de organismos financieros internacionales, como la OCDE, que le dictaron a Peña Nieto la nefasta reforma educativa.

El presidente electo postuló como próximo Secretario de Educación al tecnócrata expriísta Esteban Moctezuma, quien a su vez pretende colocar en una subsecretaría de la SEP al reaccionario Gilberto Guevara Niebla, verdugo del magisterio desde el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, quien pronto que declaró que no se debe dar marcha atrás con la reforma.

Mientras tanto, el gobierno actual impone el Nuevo Modelo Educativo, que significa un salto en la degradación de la educación pública, en su subordinación a los intereses empresariales y un nuevo atentado a la estabilidad laboral de miles de maestros.

Por lo que la perspectiva no es nada prometedora. Como siempre, dependerá de nuestra lucha que las cosas cambien y no del gobierno.

3 El movimiento magisterial, así como el resto de los movimientos sociales, deben mantener una absoluta independencia política de López Obrador y el MORENA, ya que la pretensión de éstos es gobernar “para ricos y pobres”, lo que significa que no van a terminar con las condiciones de explotación y miseria que padecemos la mayoría. A lo sumo, tratarán de atenuarlas con programas de asistencia social que no resolverán los problemas de fondo.

En el caso de la educación, para lograr una verdadera transformación educativa, acorde a las necesidades del pueblo trabajador y no de los empresarios, se requiere romper con las “recomendaciones” de la OCDE, cancelar definitivamente y por completo (abrogar) la reforma educativa, impedir la imposición del “nuevo modelo”, así como aumentar significativamente el presupuesto educativo sobre la base de impuestos progresivos a las grandes fortunas y el no pago de la deuda externa. Lo que el presidente electo no se propone.

Por lo que la solución de nuestras demandas sólo podrá venir de la organización desde abajo y la unidad en las calles de todos los trabajadores, con el pueblo pobre como aliado. Hay que llamar a quienes tienen expectativas en el próximo gobierno de López Obrador, a no darle un “cheque en blanco” y a luchar juntos para que se cumplan todas nuestras demandas.

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