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Peronismo bonaerense: rosca de Reyes o los reyes de la rosca

En las vísperas de la festividad de los Reyes Magos comenzó la rosca para unificar el peronismo.

Walter Moretti

@patamoretti Junta Interna de ATE - Ministerio de Desarrollo Social PBA

Martes 9 de enero | Edición del día

Mientras miles de trabajadores están luchando contra los despidos y enfrentan el tarifazo, los dirigentes de todos los sectores en que se encuentra dividido el peronismo -incluidos los kirchneristas- rosquean pensando en las elecciones del 2019.

Los intendentes del conurbano, luego de haber conquistado la conducción del PJ bonaerense relegando a un lugar secundario al kirchnerismo (representado por Fernando Espinoza), intentan ganar protagonismo cargándose la pesada mochila de la unidad del peronismo.

Con la llegada del 2018 la rosca comenzó con todo. Gustavo Menéndez, el nuevo presidente del PJ e intendente de Merlo, visitó a Sergio Massa en las coquetas playas de Pinamar como parte de su rally de visitas previas a Pichetto y otros dirigentes del peronismo no kirchnerista, mientras Martín Insaurralde compartió un asado con Máximo Kirchner en Lomas de Zamora.

Un pensado movimiento de fichas para acercar lo que por ahora parece muy difícil de unir. Los intendentes sueñan, en particular Martín Insaurralde, con ocupar la candidatura a la gobernación en el 2019. Pero la empresa de los Barones encuentra muchos límites: por un lado necesitan mantener una relación de colaboración con la gobernadora Vidal -votándole el presupuesto y recientemente dando quórum para que el oficialismo vidalista impusiera su ataque a las jubilaciones de los empleados del Banco Provincia- con el objetivo de arañar una porción de los millones del remozado Fondo del Conurbano para sus propias cajas. Este motivo también los movilizó a la Rosada para verse con Marcos Peña. Por otro lado, necesitan de los votos que aún mantiene CFK en tierras del conurbano.

Cristina tiene ganas de volver al PJ

En este sentido se entienden las declaraciones del propio Martín Insaurralde, publicadas en distintos medios periodísticos en sus ediciones del domingo. El intendente de Lomas de Zamora señaló que vio a “Cristina con muchas ganas de construir un gran frente electoral”. Pero el problema es que el resto del peronismo, desde los gobernadores pasando por Massa, por ahora rechazan tal predisposición del kirchnerismo. Esto motivó el patinazo de Gustavo Menéndez, quien entusiasmado por su entrevista con Massa se apresuró a pedir un encuentro entre aquel y Cristina. Sus palabras rápidamente quedaron en off-side, aunque recibieron como premio consuelo el apoyo de Randazzo, que volvió a reflotar su propuesta de internas con Cristina incluida.

Pero más allá de la división de posiciones, el kirchnerismo parece decidido a dejar atrás la experiencia fallida de Unidad Ciudadana para volver a la rosca en el pantanoso terreno del pejotismo.

Mucha rosca para el 2019 y poco aguante para resistir los despidos y el tarifazo

Mientras el kirchnerismo se suma entusiasta a la rosca del peronismo en busca de la unidad para el 2019, está dejando pasar el ajuste y le da la espalda a los sectores que están mostrando predisposición a la lucha contra los despidos. Toda su resistencia parece quedar limitada a la recolección de firmas contra la mal llamada reforma previsional, una iniciativa tan "audaz” que ya ha recibido el apoyo de los propios Barones, quienes ahora se pueden lavar la cara luego de dar quorum para que Vidal aprobara su ley contra las jubilaciones de los trabajadores del Banco Provincia.

En esto ya hay una unidad muy fuerte del peronismo para mantener su rosca alejada de las luchas y así evitar que las mismas le puedan “escupir el asado” en su espera pasiva hacia el 2019. Todos ellos quieren a los trabajadores como base de maniobra al calor de la interna peronista, y para ello es necesario desgastar sus luchas. Por eso los sindicatos dirigidos por el kirchnerismo no presentan ninguna alternativa al colaboracionismo del moribundo Triunvirato de la CGT.

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El peronismo bonaerense no solo está unido contra la lucha de los trabajadores y sus reclamos, sino que es parte del ajuste. En Quilmes, los concejales de Unidad Ciudadana votaron el ajustado presupuesto de Martiniano Molina que derivó en el despido de alrededor de 400 trabajadores y trabajadoras contratados, mientras Martín Insaurralde sigue sin pagar los sueldos a más de un centenar de trabajadores precarizados de la salud que la semana pasada se movilizaron por las calles de Lomas de Zamora. Otro intendente “renovador” como Cascallares de Almirante Brown viene dejando hacer a la patronal negrera de Stockl, maniobrando ayer mismo sus funcionarios junto a concejales kirchenristas para que los trabajadores desistieran de movilizarse hasta la intendencia en defensa de sus puestos de trabajo.

En su debut como senadora, Cristina Kirchner sostuvo que hoy existe una “oposición de diseño”; pero con su decidida participación en la rosca por unir a un peronismo también de diseño, [como plantea el amigo Fernando Rosso, el kirchnerismo presenta sus servicios como un útil decorador de interiores en ambientes que nada tiene que ver con la lucha y las necesidades de los trabajadores para enfrentar y derrotar el ajuste de Macri, Vidal y las patronales.







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