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PepsiCo: “Fuimos avanzando en tener otros valores, en transformar nuestra conciencia”

PepsiCo se ha convertido en un emblema de organización y resistencia. La historia de Emanuel y sus compañeros hoy es un ejemplo para centenares de miles de trabajadores de que hay que luchar por los intereses de la clase obrera.

Sábado 29 de julio | Edición del día

“Una de las tantas luchas que hubo fue en el 2012, por el pase a planta. Muchos de los contratados de 9 meses y hasta un año de contrato por agencia, estaban resignados prácticamente. Las condiciones, estaban muy por debajo de las efectivas, y se estaban matando por quedar en planta y eso nunca sucedía.
Los contratos estaban por finalizar y teníamos que prepararnos para dar la pelea.
Fuimos pensando cómo encararla, juntándonos para estar bien organizados, tener todos los detalles en cuenta, que podía hacer la patronal y el sindicato. Llegó la fecha que finalizaban los contratos y preparamos una maniobra. Entre un grupo de efectivos que entraban en el turno de la mañana le dijimos a uno de los contratados que intente pasar, la seguridad lo rebota diciéndole que su contrato se había acabado, que pase por la agencia. Este compañero aviso a todo el resto de contratadas que lo habían rebotado y las despedían. Pero teníamos planificado como resistir el despido, consiguiendo información de recursos humanos, preparando la lucha ya desde semanas antes. Teníamos el dato del horario del camión que trae el pan y las facturas al comedor y que entraba por otro portón a eso de las 4,30horas. Atrás del camión se preparararon las contratadas para burlar la seguridad. Así entraron todas las compañeras con Katy que era delegada y fueron directo al cuarto gremial, donde por tres semanas resistimos la embestida de la empresa que salió con todo, hizo como ahora, un Lock out muy ofensivo, suspendiendo la producción, parando la planta en su totalidad.
Las compañeras desde el cuarto gremial encerradas peleaban por el pase a planta y los efectivos, varios de la bordo, sosteníamos la lucha desde afuera. La íbamos a pelear hasta las últimas consecuencias. y la patronal sabia de nuestra fuerza, siempre fue una bandera de lucha de la Bordo.
La Verde obviamente no se puso al frente de esta lucha, ni de otros despidos y solitos se fueron ganando el odio de la gente. Ahora cerraron la fábrica, nos dejaron en la calle a 600 familias, nos reprimieron, desalojaron y actuaron de la misma manera, traicionando a los trabajadores.”

La historia de Emanuel y sus compañeros de lucha

Desde hace 20 años militantes del PTS como Leonardo Norniella y Katy Balaguer fueron sentando un precedente de organización con un objetivo claro: poner en pie un bastión de la clase obrera para enfrentarse a la explotación capitalista y a las leyes de los patrones y sus multinacionales que imponen condiciones de explotación, de precariedad laboral y flexibilización. Los gobiernos de turno para establecerla como una condición general para todos los trabajadores, pero en PepsiCo se les fue complicando ya que empezó a surgir un sector de obreras y obreros que empezaron a plantarse y pelear por sus derechos.

20 años después la experiencia de organización y resistencia forjó trabajadores que hoy, ante un nuevo ataque de los tantos que enfrentaron los combativos obreros, con la fábrica cerrada por Lock out de la empresa no iban a quedarse de brazos cruzados. Aunque eso les haya sugerido el traidor de Daer diciéndoles que “nada podía hacerse más que aceptar la indemnización”. Todo lo contrario, desde el 20 de junio, el día que se encontraron con el cartelito que les decía que se quedaban sin trabajo, PepsiCo es un emblema de organización y de lucha para resistir los ataques de las patronales y el Gobierno.

Emanuel tiene un hijo de 4 años y vive con su compañera en José C Paz. Durante 9 años, desde el 2008 viajó dos horas para llegar a trabajar a PepsiCo y dos horas para volver a su casa. Durante 7 meses fue contratado por agencia y empezó a entender de qué se trataba ser laburante de la multinacional de los snacks más vendidos del mercado.

“Desde el primer día que quedé efectivo conocí a compañeros que estaban desde hacía varios años poniéndole mucho compromiso a que estemos organizados. Me sumé a muchas de las cosas que se venían haciendo y así me fui involucrando. Empecé a conocer como era la cosa dentro de la fábrica, a entender más lo que era el sindicato y la Verde. Había compañeros como Leo y Katy que se movían, que escuchaban a los compañeros, que intentaban trasmitir ideas muy diferentes a lo que yo veía del sindicato, sobre todo porque trabajaban a tu lado, la sufrían igual que vos, y siempre decían que los contratados teníamos que pelear por nuestro pase a planta permanente pero de forma organizada. Empecé a ver eso, a parar la oreja.”

Los trabajadores no se resignan a perder el trabajo y menos tratándose de una multinacional que gana millones. Además todo lo que está haciendo esta empresa que cuenta con el apoyo del Gobierno, la justicia y el sindicato traidor, es una “truchada total, completamente ilegal” porque está claro que su intención es sacarse de encima a los trabajadores que nunca se arrodillaron y nunca se vendieron como hacen los del sindicato. Son las palabras que trasmiten las y los trabajadores en lucha, entre ellos Emanuel, a este cronista el día del masivo festival que realizaron en el barrio de la fábrica. El barrio que salió con las cacerolas a repudiar la represión y a solidarizarse con los trabajadores.

“Empecé a desconfiar del sindicato, a ver que no laburaban, estaban siempre con los supervisores, y te preguntabas ¿éstos por qué no laburan?. La gente contratada se quedaba sin laburo y venían otros nuevos y nunca se peleaba por eso. Me entusiasme con la ideas de la Bordo, siempre conversabamos que teníamos que armar un núcleo duro, que el pase a planta había que arrancárselo con lucha y que para enfrentar todos los ataques de la empresa teníamos que estar bien organizados. La intimidación de la empresa y los delegados verdes buscaban meter miedo, te perseguían, pero al mismo tiempo empezábamos a no agachar la cabeza a reaccionar, a cuestionar al sindicato y mostrarnos unidos, cada vez éramos más los que nos enfrentábamos al sindicato y la empresa. Abrí los ojos de todas las maniobras contra los trabajadores y la funcionalidad del sindicato para que se beneficie la empresa.”

“Abrí los ojos de todas las maniobras contra los trabajadores”

Leo, Katy y otros compañeros se ponían al hombro este trabajo, arriesgaban su laburo, dedicaban todo su tiempo y parte de su vida para organizar la fábrica.
Fueron sumándose más compañeros, desarrollando la militancia en la agrupación Bordo que luchando codo a codo lograron conquistar la comisión interna y ganarle muchas batallas a la empresa: reincorporaciones, derechos y categorías iguales para las mujeres, que los contratados pasen a planta permanente, licencias por embarazo y tareas livianas para las y los rotos, entre otras conquistas. Este proceso se dio de forma genuina y fue gestando nuevas y nuevos activistas que en el presente no se resignan, son las Leonas de PepsiCo que pelean pos recuperar sus puestos de trabajo. Ya sin Leo por su fallecimiento, pero habiendo dejado una experiencia muy importante de organización, surgieron Camilo, Teto, Cecilia, Patricia y tantos otros trabajadores que son el ejemplo a seguir para centenares de miles de trabajadores que también tienen sindicatos traidores y padecen el ajuste y los ataques del Gobierno. Los trabajadores de PepsiCo son una alternativa de qué hacer ante la situación actual y así lo describe Emanuel en sus palabras.

“Muchos de los que hoy estamos luchando fuimos cambiando nuestra cabeza a partir de toda una experiencia que se fue gestando, que costo años, luchas varias y estoy resistiendo junto a todos mis compañeros porque considero que es muy justo nuestro reclamo. Estas fueron algunas de las cosas que aprendí estos años.
Esto también fue generando un grupo humano, nos fuimos conociendo, porque pasamos mucho tiempo en la fábrica. Llegábamos a laburar 12,14 h y eso te acercaba mucho a tus compañeros. Yo tengo dos horas de viaje desde José C Paz, así que entre la jornada de trabajo y el viaje pasaba más tiempo con los compañeros de la fábrica que con mi familia, eso también nos unía y empezamos a ser solidarios, los problemas se volvían comunes, dejas de lado tu problema individual.
Eso también rompía con la política de la empresa, del sindicato, fuimos avanzando en tener otros valores, en transformar nuestra conciencia. "

“Fuimos avanzando en tener otros valores, en transformar nuestra conciencia.”

Emanuel es entre tantas trabajadoras y trabajadores que hoy están luchando, uno de los que no acepto la indemnización que recomendaba Daer: “Fuimos al plenario del gremio con un planteo claro, nos cerraron la fábrica, nos dejaron en la calle a 600 trabajadores, queremos un paro de todo el gremio, queremos luchar contra los despidos. Así le levantamos la mano votando todos los trabajadores de Pepsico, de Stani y de Kraft que también están organizados en la Bordo y contamos con su apoyo siempre. Todos le exigimos a Daer que lancemos un plan de lucha, pero en nuestra cara nos mandó a aceptar la indemnización y que nada se podía hacer. Somos muchos los trabajadores que estamos comprometidos con esta pelea, lo aprendimos todos estos años, siempre luchando fue que le torcimos el brazo muchas veces a esta patronal y así conquistamos mejorares condiciones y toda esa experiencia hoy nos hace llevar esta lucha hasta las últimas consecuencias”.

“Daer actuó como siempre, traicionando a los trabajadores.”

Y que razón tiene Emanuel y todas y todos los trabajadores que sostienen esta aguerrida lucha. Son un ejemplo de todo lo que se puede hacer: un gran frente único de solidaridad que viene de instalar el conflicto en todos los medios, que el miércoles último en otra jornada de lucha, le disputo la agenda al gobierno que intentó desviar la realidad de los despidos y los ataques con la fantochada y la opereta mediática de “echar y sacarle los fueros al corrupto de Julio de Vido” pero el propio gobierno está lleno de funcionarios corruptos y aunque quiera tapar el sol con las manos, los trabajadores de PepsiCo lograron imponerse con su lucha ese mismo día, represión de por medio. Y cuánta razón tienen las trabajadoras y trabajadores de PepsiCo en dar esta batalla que es referenciada por un amplio sector de la población que apoya la lucha de PepsiCo, que se movilizó en la gran jornada del martes 18, que instaló una carpa frente al Congreso que se volvió un espacio de organización y lucha para centenares de sectores de la izquierda, de derechos humanos, de intelectuales y personalidades políticas y artísticas. Un claro ejemplo de que para pararle la mano al Gobierno y los empresarios, los trabajadores deben organizarse y luchar.








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