Cultura

MÚSICA // ROCK

Pelea al horror: arde el presente en el nuevo disco de Pez

El pasado lunes la banda porteña Pez juntó a cincuenta fanáticos por un sorteo que largaron desde su sitio de Facebook e invitó a algunos periodistas para la escucha de su último material “Pelea al horror”.

Miércoles 2 de agosto | Edición del día

La convocatoria se hizo en el Centro Cultural Matienzo, el cual presentaba un escenario decorado por dos banners: uno con un logo iconográfico del presente del grupo, más otro con la tipografía que acompaña este trabajo. Allí se sentaron a charlar con los integrantes de Pez, el escritor Fabián Casas, quien participó en la letra de dos canciones, y el periodista Alejandro Lingenti. Dos amigos cercanos a la banda que, entre chistes y anécdotas, dialogaron acerca de este álbum que se llevó a cabo en el mítico estudio Panda.

Tal vez no es algo que acostumbre a hacer Pez, esto de reunirse para escuchar sus canciones, porque ellos suelen comunicar la mayoría de sus cosas por redes sociales o en los shows, pero ameritaba, en estos casi 25 años que llevan trajinando los escenarios, un pequeño gesto con un disco que debería valerle algunas distinciones.

Lo que sonó en esos parlantes de la locación ubicada en la calle Pringles, además de bellas canciones, fue un proceso de sonidos y emociones que bajo ningún concepto parecen bajar la guardia a los aplausos fáciles. Letras, que no se aprestan como puestas al tun tun, guitarras contundentes con comienzos para nada estériles y la fuerza de una independencia que los mantiene leales con lo que hacen. Lingenti ni bien inició la charla, pasadas las nueve, dijo algo así como que este último disco parecía “arder en el presente”.

“Canciones que dialogan con otras canciones de Pez”, apuntó después el guitarrista y cantante Ariel Sanzo (o antes Minimal), sobre este último material, haciendo alusión a la canción La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie, que parece convertirse en el lado B de aquella Bettie al desierto del disco Hoy.

Y como referencia a ese comentario de Sanzo, también se podría mencionar un lado B en el tema 1986. Si antes la canción Cassette, que aparece en su disco homónimo del año 2010, relataba algo de esas excursiones por Cemento. En esta canción, 1986, que titulan con el año que Argentina se coronó campeón mundial en México, ellos cantan: Estoy solo y no sé bien que hacer/ no me gusta ir a bailar/ solo quiero ir a Cemento una vez más/ a tocar. Parecen volver otra vez sobre las memorias de aquel mítico local de Omar Chaban y Katja Alemann. “Fue como meter todos los discos en una licuadora. Hay un poco de cada uno”, interviene el baterista Franco Salvador.

Pez vuelve a grabar otro disco, lleva más de 15 de estudio, y se podría hablar de ellos como una banda prolífica. Sí, quizás es un adjetivo posible, pero encerraría algunos sentidos que ellos prefieren mantener abiertos por intermedio de canciones.
En este último material esta explicación tiene nombre: La paciencia de la piedra. Una canción con una duración fuera del alcance de la frecuencia modulada, que combina una psicodelia aggiornada con la libertad de trabajar sin la presión de la industria discográfica. ¿Cómo nace? De una zapada que grabaron de forma casera en medio de una gira que realizaron por el Sur de Argentina. Sanzo completa, a modo de anécdota, que la capacidad de ese hacer irrefrenable, sin necesidad de un mediador, lo descubrió viajando en colectivo con una de las representantes del hazlo tú mismo de nuestro país: Patricia Pietrafesa (bajista del grupo tropipunk Kumbia Queers y antes del grupo punk rock She Devils, entre otros).

Tomando en cuenta ese planteo ideológico de hacer sin las necesidades externas de un virulento mercado discográfico, la historia se termina de sellar con otra anécdota de Sanzo acerca de una experiencia fallida con la productora Pop Art. En medio de algunas risas, contó que a esa reunión que le consiguieron con Pop Art había ido con Franco y que uno de los empresarios, en medio de una charla que duró menos de diez minutos, le remarcó algo así como que su voz no era conocida, pero que como sabía que era amigo de Manuel Moretti (cantante de Estelares) o de Wallas (cantante de Massacre), podía grabar alguna canción invitando a alguno de ellos y luego haría que eso empezara a pasarse por las radios.

Con el paso de los discos y su modo de trabajar, queda claro que la marca registrada de Pez pasa por una actitud que va por caminos alternativos. Quizás se pueda leer como independencia forzada, pero más bien parece que es una elección de cómo vivir en este medio. Y eso se sostiene a lo largo del tiempo. La historia es el viaje/ no hay ningún apuro por llegar/ no corro una carrera/ esto es más parecido a pasear/ No hay nadie quien decida/ mentira es la verdad/ como rueda la vida / y esto es más parecido a pasear, canta en la canción El viaje, en aquel 2006 que rodaba el disco Hoy.

Tema adelanto del disco de Pez
Pelea al horror






Temas relacionados

Pelea al horror   /    Pez   /    Rock   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO