Cultura

GESTIÓN CULTURAL

Patricio del Corro: ley de entradas gratis para espectáculos

El legislador del PTS - FIT Patricio del Corro presentó en la Comisión de Cultura una ley de gratuidad en los ingresos a los espectáculos en la Ciudad de Buenos Aires. Dialogamos con él sobre el proyecto.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Domingo 18 de diciembre de 2016 | Edición del día

Foto: Patricio del Corro @patriciodc

¿En qué consiste la ley que presentaste en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires?

Patricio del Corro: El proyecto busca que todos los trabajadores y los sectores populares puedan acceder a los espectáculos públicos, artísticos, culturales y recreativos de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso definimos como beneficiarios a estudiantes, docentes, desocupados, a los que cobran planes sociales, a los trabajadores, informales o no y a los jubilados, entre otros sectores de menores recursos.

¿Cómo se implementaría la gratuidad para estos sectores?

Nuestra propuesta es que la Secretaría de Cultura les otorgue una tarjeta, que denominamos Tarjeta Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la TaC; y la idea es que con sólo presentarla se pueda acceder gratuitamente a los espectáculos que se realicen en la Ciudad, sean públicos o de financiación privada.

¿Qué te motivó a pensar esta ley?

El hecho que la mayoría de los habitantes y trabajadores de la Ciudad, pese a que hay una oferta cultural aparentemente amplia, no tiene un verdadero acceso al arte y a la cultura. Muchísimos trabajadores, jóvenes o jubilados, se encuentran con que hasta las actividades previstas, supuestamente para ampliar la participación en el disfrute de los bienes culturales, no pueden acceder a esos bienes. En principio por motivos económicos y también porque esos mismos motivos impiden la generación de hábitos que los incluyan en el circuito de participación de las actividades culturales.

Hay jóvenes, trabajadores, que prácticamente no han ido al cine, mucho menos al teatro, que no tienen la posibilidad de acercarse a una ópera o un concierto. Hace pocos años cuando el Frente de Izquierda dirigía el Centro de Estudiantes de Sociales en la UBA, organizamos en el auditorio de la facultad la presentación de una obra de teatro “Marx en el Soho”. La entrada era para costear los gastos y fueron más de 800 estudiantes y jóvenes trabajadores. Fue el evento cultural más importante en la historia de la facultad. Ahí me di cuenta que había un sector de estudiantes que iba porque no podía acceder económicamente a ese tipo de espectáculos, pero también fueron muchos jóvenes trabajadores, que salían impactados. Nunca antes habían visto una obra de teatro. Realmente estaban conmovidos y se generaba un clima de debate e intercambio entre jóvenes muy interesante.

Para muchos jóvenes poder ir al Colón o a un teatro es abrirse un mundo nuevo. La mera posibilidad de acceder gratuitamente a los espectáculos por la vía de una tarjeta cultural otorgada, por ejemplo, desde los lugares de trabajo o estudio, facilitaría mucho el hábito de incluir las actividades culturales en la recreación. ¿Por qué lo que incentivaba un centro de estudiantes no lo hacen las facultades y especialmente el gobierno de la Ciudad?

En los hechos hay una discriminación enorme en el acceso a la cultura…

Efectivamente. En la Ley 2176 se establece la igualdad de acceso de los ciudadanos a los diversos bienes y valores culturales pero esto choca con una práctica marcada por la limitación económica de los sectores de menores recursos. Como decís, una discriminación enorme. Si el ingreso promedio de una familia en la Ciudad es poco más de $ 22.000, estamos hablando de lo que aportan a un hogar cuatro personas, es claro que el acceso a la cultura es algo semi vedado para las grandes mayorías que deben destinar sus gastos en primer lugar a pagar el alquiler, el transporte o la comida. Los precios de los espectáculos, sean públicos o privados salvo excepciones son inaccesibles.

¿Hicieron consultas con personalidades del medio artístico para redactar el proyecto?

Hemos charlado con críticos culturales, periodistas de espectáculos, artistas y trabajadores de la cultura, que se entusiasmaron y colaboraron en pensar en concreto esta ley. Una de las preocupaciones que nos hicieron llegar fue respecto a la crítica situación de los centros culturales de la Ciudad o del llamado “espacio alternativo”, muy golpeados por la realidad económica del ajuste macrista. Es por eso que respecto a la gratuidad hemos excluido a estos sectores del proyecto, ya que no serían capaces de solventar lo que estamos exigiendo. Nuestro objetivo apunta claramente a que paguen los grandes empresarios del espectáculo.

¿Por qué nunca antes se hizo una ley así?

Fundamentalmente por intereses de tipo comerciales, porque la cultura en el sistema capitalista es una mercancía más en vez de tratarse de un bien común. A su vez el Estado, lo que hace es promover, cada tanto, algún megaevento, donde casi siempre hay atrás algún negociado.

La política cultural del gobierno es esencialmente para los ricos que pueden pagar mientras se desfinancian las iniciativas culturales del Estado así como a los circuitos barriales y al espacio alternativo. Hace un año, en una entrevista a la BBC, Darío Lopérfido, director del Teatro Colón, decía respecto al precio de las entradas a los teatros oficiales que “las cosas nunca son gratis” y que “en el largo plazo, no es posible sostener un lugar de excelencia sin cobrar”. En el Colón, los precios de las óperas llegan a los $3000 o más. Quien percibe un salario mínimo, $7560, debería destinar poco menos de la mitad para ver una ópera al mes.

Lo paradójico es que el Colón también está subsidiado, o sea que los sectores de menores recursos subsidian con sus impuestos estos espectáculos a los que acceden fundamentalmente los sectores de mayores recursos. Ahora incluso lo alquilan para eventos privados o se hacen casamientos “top”, pero no hay política para que los chicos de las escuelas secundarias conozcan una ópera.

También venís denunciando la baja del presupuesto en el área de cultura…

Sí, recientemente votaron en la Legislatura un nuevo recorte a las partidas destinadas a cultura. Hay que decir además que en lo que hace a los teatros, cines y las salas municipales cuentan con un presupuesto votado que garantiza su funcionamiento, mantenimiento e incluso los gastos insumidos al momento de su construcción edilicia. Sin embargo, hay muchas salas inhabilitadas y en estado de reparación. Cada vez hay más denuncias de los trabajadores cuestionando a dónde fue a parar el dinero presupuestado.

Me pregunto, si un gran porcentaje de las salas oficiales ya están pagas con el presupuesto estatal, al que contribuimos todos con el pago de los impuestos, ¿por qué debieran pagar los sectores populares para acceder a los eventos culturales en muchos casos hasta precios muy altos?

Habrá también quienes suponen que la enorme brecha entre los que pueden acceder a los bienes culturales y los que no, puede solucionarse con la cercanía de los centros culturales barriales, pero es evidente que no alcanza para superar la gran desigualdad y generar, por su alto costo, producciones de la misma envergadura que lo que puede promover las empresas del espectáculo o el mismo Estado.

¿Cómo pensás que puede lograrse la aprobación de esta ley?

Lo primero es difundir el proyecto, que lo tomen en sus manos los artistas, los trabajadores de la cultura. Porque para lograr que se apruebe esta ley va a ser muy necesaria la movilización. Desde el Frente de Izquierda estamos convocando, queremos que lo conozcan todos los interesados.

El PRO, las fuerzas que integran CAMBIEMOS están muy ligadas a los capitalistas del espectáculo, que son parte fundamental de la economía de la Ciudad. Pero los bloques de la llamada oposición tampoco buscan cambiar esta realidad. Recordemos a Telerman, el último jefe de gobierno bajo el kirchnerismo y hoy referente del massismo, un abanderado de las “industrias culturales”. Terminó reemplazando el salario de los artistas por el ingreso “a boletos vendidos”, promoviendo la superexplotación laboral y el hacinamiento del público en los espectáculos.

Recuerdo una solicitada de CEDEBA, la Cámara de Empresarios de Discotecas, Bares y Entretenimientos de la Ciudad cuando realizaron el Primer Congreso empresario del sector. Allí estaban todos, Macri, Rodríguez Larreta, Telerman.

Ante esta realidad, insisto, hay que poner en marcha una campaña muy intensa. Toda idea es bienvenida, tenemos que organizarnos para promover la movilización hasta lograr la ley.

Para dejar tu apoyo al proyecto, poné tu firma en:

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