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Para rechazar la reforma de la Nueva Mayoría, debemos enfrentar a los empresarios de la educación

Ya han pasado varios días desde la aprobación de la reforma a las Universidades Estatales por parte de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. De aquí la iniciativa pasa al Senado, donde debe ser revisada para terminar su primera etapa legislativa.

Dauno Tótoro

Pre-candidato por el distrito X

Martes 4 de julio | 08:37

Este proyecto de la Nueva Mayoría nace de la reforma central a la Educación Superior, la cual ha sido rechazada desde el año pasado por parte del movimiento estudiantil, ya que es estructuralmente neoliberal y profundiza el mercado educativo.

Nuestras demandas y sus maquillajes

En términos de democracia interna, mientras el movimiento estudiantil ha exigido una mayor democratización, y sectores al interior de este mismo hemos planteado la necesidad de cogobiernos universitarios, con triestamentalidad efectiva y proporcional a cada estamento, la reforma a las Universidades Esatatales crea un Concejo Superior de 9 miembros, de los cuales 3 son designados por el gobierno, 2 por el gobierno regional, 3 definidos por el Concejo Universitario, además del rector. Mientras que el Concejo Universitario será sólo una instancia consultiva que debe tener una composición de al menos 2/3 de académicos.

Mientras las y los estudiantes hemos exigido financiamiento basal y completamente estatal a las Universidades del Estado para acabar con el mercado educativo y conquistar una educación gratuita, la reforma impone un funcionamiento en base a que las universidades puedan acceder con mayor facilidades a créditos y préstamos, profundizando la lógica de Universidad empresa en el funcionamiento de las instituciones.

Y a pesar de que estudiantes y funcionarios/as hemos levantado durante años luchas contra la precarización y la flexibilización laboral, donde hemos planteado también la necesidad del paso a planta de todo el estamento funcionario, la reforma elimina los límites de las contratas u honorarios, y deja abierto a que sea el Concejo Superior quién decida si se abre la contratación bajo el código laboral.

Esta reforma es un golpe, no sólo para las y los estudiantes que hemos exigido la gratuidad universal para todas y todos, sino también para la comunidad universitaria que ve mermada su posibilidad de democratizar efectivamente las instituciones, al igual que para las y los trabajadores, a quienes deja a la deriva en un camino directo a la precarización.

En ese sentido, este nuevo proyecto de la Nueva Mayoría, se suma a la reforma a la Educación Superior, en un camino que pretende llevar adelante el oficialismo, el cual lo único que entregará será el fortalecimiento del mercado educativo, con más o menos maquillajes, lejos de responder a las demandas del movimiento estudiantil.

Organicemos el rechazo activo a la reforma

En este escenario, las razones sobran para mantener el completo rechazo a esta reforma, sin embargo, debemos ser capaces de dilucidar cómo levantar una oposición efectiva a estos ataques, ya que sabemos que la estrategia que las direcciones del movimiento estudiantil han impuesto, de buscar diálogo y mesas de trabajo con el gobierno, no rinde ningún fruto efectivo en las demandas que buscamos conseguir.

La política de la incidencia nos ha llevado a un callejón sin salida. Los empresarios de la educación y sus funcionarios políticos de la Nueva Mayoría y de la derecha, parlamentarios con sueldos de gerentes, harán de todo para defender su negocio educativo.

Será necesario enfrentar a los empresarios de la educación para arrancarles nuestras demandas. Debemos plantearnos una transformación estructural y profunda de la sociedad. Para eso, apostamos por la renacionalización del cobre, bajo gestión de sus trabajadores, para financiar la educación gratuita y universal, como la vía para terminar con el mercado educativo.

Ayer hubieron primarias, donde la derecha salió fortalecida y no es descabellado pensar que el próximo año nos enfrentaremos a un gobierno encabezado por Piñera y por quienes buscarán defender sus privilegios y sus negocios a costa de todo. Es para ese panorama el que debemos prepararnos.

Quienes rechazamos la reforma debemos organizarnos, para que en lo que queda del año seamos capaces de cohesionar una fuerte oposición política y social a la reforma de la Nueva Mayoría, y donde estudiantes, funcionarios/as, académicos/as seamos un actor que imponga por la fuerza de la movilización el cumplimiento de nuestras demandas,

Para reinstalar la demanda de la educación gratuita financiada por la renacionalización del cobre, como una alternativa viable a las reformas neoliberales de la Nueva Mayoría, para preparar un posible segundo gobierno de Piñera, y fundamentalmente, porque nuestra educación y nuestras vidas, valen más que sus ganancias.






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