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Para que se vaya Peña Nieto: Huelga General Política y Asamblea Constituyente

El aumento en los precios de la gasolina y el diésel abrió una profunda crisis en el país, con la movilización en las calles de amplios sectores de la población. Bloqueos, manifestaciones, mítines se hicieron presentes en 30 estados

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Sábado 14 de enero | Edición del día

Desde el comienzo de este 2017, el aumento en los precios de la gasolina y el diésel abrió una profunda crisis en el país, con la movilización en las calles de amplios sectores de la población. Bloqueos, manifestaciones, mitines se hicieron presentes en 30 estados del país. El pasado 9 de enero, decenas de miles de personas nos movilizamos en la Ciudad de México al grito de ¡Fuera Peña!.

La amplia oposición social provocó que los mismos partidos que avalaron las reformas estructurales de Peña Nieto, como el PAN y el PRD, tuvieran que poner distancia con la medida del gobierno, pretendiendo así reposicionarse hacia el 2018 en la carrera por la presidencia. Peña Nieto también enfrentó las criticas de los sectores más concentrados del empresariado y del mismo clero.

El gobierno priista enfrenta el descontento creciente, que ha profundizado la pérdida de legitimidad que arrastraba desde el año pasado, como resultado de los escándalos como el de la Casa Blanca y los que protagonizaron varios gobernadores; la herida abierta por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa; y por el conjunto de los planes contra los trabajadores y el pueblo.

Las “explicaciones” de Peña Nieto para su antipopular medida -que ahora justificó diciendo que “la gallina de los huevos de oro se secó”- solo atizaron el descontento y la furia popular.

Hay quienes, como Andrés Manuel López Obrador, ante el descontento creciente pretenden que hay que esperar al 2018, con el argumento de que hay que preservar la “gobernabilidad”, misma que garantiza los ataques contra las grandes mayorías.

Fuera Peña Nieto

Nuevamente se escucha en las calles, hogares, escuelas y centros de trabajo, el clamor de ¡Fuera Peña!, que concentra el odio y el descontento de millones con los planes que la “clase política”, sus partidos e instituciones y el imperialismo nos vienen imponiendo.

Sabemos que el gasolinazo fue sólo el principio y que vienen más. Sus consecuencias atentan directamente contra las condiciones de vida de nuestras familias y prometen hundirnos aún más en la miseria. Derechos como la educación y la salud públicas también están amenazados. Por eso tenemos que derrotar este ataque, ya que si lo dejamos pasar, una vez más, empeorarán las condiciones ya de por sí precarias para la mayoría, que después será más difícil enfrentar. Ahora es el momento.

Para lograrlo, no basta con acciones individuales, descoordinadas o aisladas. Nuestro enemigo sigue siendo fuerte y para derrotarlo hace falta más de lo hecho hasta ahora. La “resistencia civil y pacífica” que algunos compañeros y organizaciones proponen, cuando intenta ir apenas un poco más allá de la “legalidad” y la “paz social” reaccionarias que el gobierno y el régimen autoritario nos imponen por la fuerza, se topa con el brutal límite de los escudos, toletes, tanquetas, helicópteros y balas de las fuerzas represivas, que ya asesinaron manifestantes contra el gasolinazo en Ixmiquilpan, Hgo., como hicieron antes en Nochixtlán, Aguas Blancas, Acteal, Tlatelolco, etc. y desaparecieron a los 43 normalistas de Ayotzinapa igual que a muchos luchadores sociales.

A pesar de la represión, el movimiento se sigue desarrollando y un sentimiento prima: tenemos que unirnos en espacios y acciones cada vez mayores. Trabajadores, campesinos, estudiantes y pueblo en general. No sólo para defendernos y frenar al gobierno, sino para echarlo abajo y con ello evitar de una vez por todas que siga haciendo de las suyas. En cambio, todos los partidos patronales buscan contener y desviar el descontento contra Peña hacia las próximas elecciones, con lo que de hecho sostienen a éste y pretenden recomponer su corrupto y sanguinario régimen político. No podemos confiar en ellos.

Para echar a Peña Nieto necesitamos ser millones en las calles de todo el país, en una gran lucha nacional, sin confiar ni por un momento en los partidos del Pacto por México como el PRD y el PAN.

Para hacer real el ¡Fuera Peña! debemos impulsar una gran movilización en las calles y un verdadero plan de acción para paralizar el país, encabezado por los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad.

Es necesaria una Huelga General Política hasta que caiga el gobierno de Peña Nieto e imponer un gobierno provisional de las organizaciones obreras, campesinas y populares en lucha. Ese es el camino para imponer nuestras demandas.

Para discutir y resolver estas reivindicaciones, ese gobierno provisional debería convocar a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, sin ninguna restricción y con acceso igualitario a los medios de comunicación para las organizaciones obreras, campesinas, populares y de izquierda, con representantes electos por sufragio universal cada 50.000 habitantes, que sean revocables y cobren lo mismo que un maestro, donde voten todos los mayores de 16 años. Pero para que esta Asamblea discuta libremente la agenda de las grandes mayorías, debe llevarse a cabo sobre las ruinas de las instituciones del régimen actual, que no permitirán que se rompa con la dominación imperialista y se tomen medidas favorables a los trabajadores y el pueblo.

Esta Asamblea debería discutir y resolver echar abajo el tarifazo, así como la reforma energética y todas las reformas estructurales. Así como la renacionalización de todas las áreas privatizadas de la industria energética y PEMEX, la ruptura de los pactos y acuerdos que nos atan y subordinan al imperialismo, que hoy, con el próximo gobierno de Trump, pretende deportar a millones de mexicanos y construir un muro. Junto a ello una Asamblea Constituyente debería resolver la demanda de tierra para los campesinos y la autodeterminación para los pueblos indígenas, poner un alto a la militarización, las desapariciones y la represión.

Para lograr esto será necesaria la movilización revolucionaria de los trabajadores y el pueblo y el desarrollo de sus organismos de democracia directa. En esta lucha, los socialistas del MTS plantearíamos que hay que ir hasta el final, expropiando a los capitalistas y las trasnacionales y acabando con este sistema de explotación y barbarie.

No se puede esperar más. Que se vaya Peña Nieto. Huelga General Política y Asamblea Constituyente Libre y Soberana.








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