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Para el kirchnerismo, hay represiones que merecen repudio y otras que conviene callar

Dirigentes del Frente para la Victoria-PJ se apuraron a repudiar el accionar policial contra los docentes. Sin embargo, el día del paro hubo un silencio total frente a la represión en Panamericana.

Martes 11 de abril | Edición del día

Docentes de todo el país protagonizan hoy una jornada de paro que se extenderá por 24 horas, en repudio a la represión sufrida en Plaza de los Dos Congresos. La brutalidad del accionar policial, que contó con el aval político desde Casa Rosada, desnuda la verdadera cara del macrismo frente a la conflictividad social. El problema no es el argumento repetido hasta el hartazgo sobre las formas. No cortaban la calle, estaban en una plaza y hasta habían pedido permiso. El macrismo pretende disciplinar a garrotazos cualquier síntoma de cuestionamiento a su gobierno para ricos y le declara abiertamente la guerra a la protesta callejera.

Rápidamente la condena a la brutalidad policial fue en aumento y ganó las redes sociales, a pesar del gran cerco mediático que protegió el accionar del Gobierno y sus fuerzas represivas. Organizaciones de derechos humanos, sociales, sindicales y políticas cuestionaron fuertemente la represión y sumaron su apoyo al reclamo de los docentes que pretendían instalar un “aula itinerante” frente al Congreso Nacional, recordando los tiempos de la famosa Carpa Blanca durante el Gobierno de Menem. Precisamente muchos fueron los que señalaron que ni en los tiempos del caudillo riojano se reprimió una protesta de estas características.

Una vez más los medios de comunicación se destacaron por la complicidad con la política represiva del macrismo, realizando un verdadero bloqueo informativo sobre lo que estaba ocurriendo en las primeras horas y luego manipulando los acontecimientos para favorecer al Gobierno. Al frente de la operación se ubicó la señal de noticias TN, quienes aseguraban que “la Policía desalojó a gremialistas” y cerraba filas intentando correr el foco.

En otro canal el problema político fue otro. Máximo Kirchner y Juan Manuel Abal Medina, principales figuras del Frente para la Victoria/PJ en diputados y senadores respectivamente, José Luis Gioja, Daniel Scioli, el massista Alberto Fernández y hasta Aníbal Fernández se comunicaron con C5N para repudiar lo sucedido. Incluso el exjefe de Gabinete aseguró desde su cuenta de Twitter que “la derecha muestra la mierda que es” y que “pretenden resolver todo a palos”.

Pero si hay algo que nadie puede adjudicarle a Aníbal Fernández es ser un defensor acérrimo de las libertades democráticas y los derechos humanos. Sus dichos sobre el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002, o sobre la desaparición de Jorge Julio López en 2006 están disponibles en video para cualquiera que necesite googlear y refrescar sus declaraciones.

No debe ser difícil, para cualquier lector que guarde un pequeño atisbo de memoria, recordar que muchos de los funcionarios que ayer condenaron enfáticamente la represión guardaron un silencio escandaloso durante las represiones bajo los gobiernos kirchneristas. Ni una declaración se puede encontrar por parte de alguno de ellos en años donde Sergio “rambo” Berni comandaba el aparato de seguridad estatal y endurecía la respuesta contra las manifestaciones, bajo el mandato de Cristina Fernández. Precisamente, como para despejar cualquier tipo de dudas al respecto, fue el exsecretario de Seguridad quien se encargó ayer de dejar en claro que durante los cuatro años de su gestión desalojó “más de 2.500 piquetes”.

Mientras la Policía de la Ciudad gaseaba y apaleaba a los docentes, diez años se cumplían del asesinato de Carlos Fuentealba en la Provincia de Neuquén. La efemérides, inevitable, recordaba uno de los capítulos más negros de la historia reciente, donde un maestro era asesinado por la represión policial en medio de una protesta. Sin embargo, esa fecha no fue la última vez que los docentes fueron reprimidos. En junio de 2011, docentes santacruceños se movilizaban al ministerio de Trabajo nacional tras cuatro meses de lucha cuando la Policía Federal los reprimió salvajemente a bastonazos y con carros hidrantes. En aquel entonces cuatro docentes resultaron detenidos y Daniel Filmus, candidato a jefe de gobierno porteño por el kirchnerismo, justificó la represión. Casi seis años pasaron pero a ninguno de ellos les conviene recordarlo.

Sin embargo, no hace falta ir tan atrás en el tiempo para encontrar represiones sobre las que el kirchnerismo no se pronuncia o, directamente silencia. El jueves de la semana pasada, hace menos de siete días, la Gendarmería cargaba contra el sindicalismo combativo y la izquierda en la Panamericana. El saldo de la dura represión eran múltiples heridos y 6 detenidos. El mismo Sergio Berni, el domingo por la noche, decía que el Gobierno "había actuado dentro de la ley".

Ni Cristina Fernández, ni Daniel Scioli ni muchos otros de los que hablaron en el programa de Navarro este domingo por la noche, hicieron mención a esa represión del jueves por la mañana.

Esto mismo fue denunciado en la pantalla de C5N por Myriam Bregman en la noche de ese día, cuando señaló que había habido "un silencio total de parte de los referentes políticos" sobre la represión.

Es evidente que para el kirchnerismo y el peronismo existen represiones que merecen ser repudiadas y otras sobre las que mejor conviene callar.








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