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Para el Ministro de Exteriores la emigración es producto de la “inquietud y amplitud de miras”

El nuevo Ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, da muestras de su clasismo sin límites al frivolizar con la emigración.

Pere Ametller

@pereametller

Jueves 22 de diciembre de 2016 | 14:47

En la sesión de control al gobierno del pasado miércoles, el diputado de Podemos Pablo Bustinduy preguntó al ministro de Exteriores sobre los datos de los emigrados españoles durante la crisis y si pretendía poner en marcha servicios para ellos y fomentar que puedan volver al Estado español.

Ante las declaraciones de buenas intenciones del ministro y su negativa a contestar a la pregunta sobre el número de emigrantes, el diputado de Podemos insistió. Argumentó que, según el INE, el año pasado 11.182 españoles se fueron al Reino Unido pero según la Seguridad Social británica fueron más de 50.000 los españoles que se dieron de alta. Esto por lo tanto sin contar a los que trabajan sin contrato o estudian. Además, criticó la falta de recursos de las embajadas para ayudar a los emigrantes, que se les dé de baja de la Seguridad Social española a los 90 días de permanecer en el extranjero y la dificultad de ejercer el derecho a voto.

Ante estas acusaciones el ministro dio muestras de su clasismo y de vivir en una realidad diferente a la de la inmensa mayoría de la población. “Esa visión apocalíptica y esa visión demagógica creo que no se compromete con la realidad. Nosotros no hemos expulsado a nadie. Usted está pintando una visión de los años sesenta del pasado siglo. Actualmente quienes salen fuera lo que muestran es una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad y una apertura a nuevos horizontes, ir fuera enriquece. Irse fuera a vivir, a trabajar enriquece, abre la mente, fortalece habilidades sociales. Quizás es un problema de deformación profesional mío, pero le puedo asegurar que irse fuera no supone rehuir responsabilidades sino adaptarse a un mundo mejor”, señalaba Alfonso Dastis.

De la misma manera que hace pocos días Esperanza Aguirre con sus declaraciones sobre el salario de los políticos, esta semana el ministro Alfonso Dastis dio muestra de lo que supone pertenecer a la casta política y empresarial: pronunciar vergonzantes palabras sin sonrojarse y pensándose que lo que se dice es de sentido común.

Miles de trabajadores han emigrado del país desde el inicio de la crisis empujados por las altas tasas de paro, especialmente la tasa juvenil que llegó hasta el 55%. Ante esta situación la emigración se produce de manera forzada y no por voluntad propia como pretende hacer creer el ministro. No es su deformación profesional, sino su estatus social el que le hace ver la realidad de manera totalmente errónea.

Para que nos hagamos una idea del ambiente en el que se mueve este señor, una de las principales razones para haber sido nombrado ministro ha sido ser íntimo del cuñado de Rajoy, el eurodiputado del PP Francisco Millán. Lejos de ser algo anecdótico, sitúa la realidad del ministro de manera totalmente alejada de la de los miles de españoles que han emigrado durante la crisis a causa de la falta de trabajo en España.

Pero, ¿Cuál ha sido realmente la cifra de emigrados desde el inicio de la crisis? Para hacernos una idea de la disparidad de cifras, mientras los datos oficiales hablan de 225.000 emigrantes entre 2008 y 2012, un estudió de Amparo González-Ferrer para la Fundación Alternativas sitúa en 700.000 la cifra de españoles que han emigrado con la crisis económica en esos mismos años. Las cifras que dan los países de destino son mucho más elevadas que las que ofrece el Estado español.




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