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Pánico y locura de las gestiones K

Las elecciones sacudieron la UBA. Y las gestiones kirchneristas fueron, quizás, las que más sintieron el cimbronazo. Scioli pasó de ser “fuego amigo” a abanderado del proyecto. Una historia en la que la “década ganada” puede quedar servida en bandeja para el uso y desuso de los globos amarillos del PRO.

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Jueves 12 de noviembre de 2015 | Edición del día

Las gestiones “progres”, las agrupaciones de la “izquierda k”, los intelectuales del “modelo” y proyectos académicos ligados a la universidad K entraron en pánico. La “campaña del miedo” empezó por ellos. Las “batallas” contra la derecha quedaron en el cajón de los recuerdos: Barbieri pasó de ser privatista a candidato a ministro de Educación.

La “batalla cultural” por el pensamiento nacional y el tibio llamado a reconstruir un bastión de kirchnerismo “puro” tras el triunfo en la Facultad de Sociales, cedió en horas al más descarnado pragmatismo. Incluyendo maniobras burdas como utilizar los antidemocráticos consejos directivos de Sociales y Filosofía para simular un consenso a favor del sciolismo.

La crisis es profunda: luego de ubicarse como “ala izquierda” del proyecto, poniendo todas las perspectivas estratégicas en la “gran política”, y sin cuestionamientos al “modelo”, la única forma de sobrevivir es ocultar las diferencias del pasado. Todo se pinta de naranja. Es curioso que Pagina12 al referirse a esas autoridades de 28 universidades que “coincidieron en que un eventual mandato de Macri representa un ‘riesgo’ para la educación superior y la ciencia”, no de cuenta de que son los mismos que, por ejemplo en la UBA, gobernaron con macristas como Giusti y radicales como Yacobitti.

Bajo el amparo de la menemista LES hicieron todo tipo de negociados: laboratorios de idiomas, pasantías “ad honorem” en empresas farmacológicas, “repatriación” de científicos dedicados al agro sojero o a empresas como Monsanto. Los K mantuvieron intacta la LES y siendo mayoría en el Congreso, no trataron ninguno de los proyectos que tuvieron vigencia parlamentaria. El llamado de los decanos de Sociales y Filo a “salir a las calles” contra el “candidato del neoliberalismo”, lejos de ser un giro a la militancia y contra el ajuste del próximo gobierno, es un “manotazo de ahogado”.

¿Donde estaba esa voluntad para enfrentar a la derecha en las jornadas que impulsamos desde la izquierda para exigir la inmediata renuncia del servicio de la SIDE Dario Richarte? ¿O las amplias convocatorias para denunciar la malversación de fondos públicos en manos de Yacobitti y sus muchachos? Para defendernos de un ajuste macrista o sciolista partimos de un lugar más seguro: haber luchado todos estos años contra los intentos privatistas, sabiendo que la fuerza no estaba en partidas presupuestarias, espacios en listas parlamentarias, o cargos en ministerios, sino en las aulas, con los estudiantes, docentes y no docentes que queremos defender la educación pública, forjando jalones en la independencia política y en la solidaridad con los trabajadores, que el día de mañana serán la única posible garantía de que los ajustes no pasen.







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